La política tradicional le gana al cambio en Neuquén

Jalenska Zurakoski Luparelli.

Sergio Gallia
Sergio Gallia

A comienzos de esta última semana, Neuquén fue hazmerreír en los principales medios nacionales por una noticia tragicómica: por orden de la justicia el municipio de Plottier deberá abonar una suma millonaria a un comerciante local, pagándole la deuda por asado y champagne que el actual diputado provincial  cercano al oficialismo, Sergio Gallia dejó pendiente cuando era intendente de dicha ciudad; el silencio por parte de las autoridades neuquinas fue palmario. Por omisión, el gobernador Omar Gutiérrez dejó entrever que su gobierno convive con la corrupción.

Sergio Gallia en las últimas elecciones renovó su banca como diputado con la fuerza “Adelante Neuquén”, colectora del MPN, acompañando a la fórmula Gutiérrez-Figueroa. Ya en 2004, al tiempo que se desempeñaba como senador por la provincia (por el PJ), era investigado por la fiscalía de Delitos contra la Administración pública, acusado por presuntas irregularidades cuando fue intendente de Plottier. Gallia ha sido tres veces intendente, también ha sido senador nacional y diputado provincial. Se ha autodenominado como justicialista, kirchnerista y aliado del ex gobernador y líder del MPN, Jorge Sapag.

El contraste es grande si se compara con el desplazamiento del titular de la Aduana, Juán José Gómez Centurión, en agosto pasado, cuando Macri lo dejó de inmediato a disposición de la justicia ante la primera sospecha de encubrimiento a una banda de contrabandistas, expresando tolerancia cero con los actos de corrupción. Un hecho inédito en el país, puesto que terminó con la restitución en el cargo de Gómez Centurión una vez que la justicia lo hubo exculpado.

Los hechos fueron consistentes con las manifestaciones políticas del presidente, quien construyó retóricamente a Cambiemos desde la oposición al populismo encarnado en la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner. De su diferenciación depende en gran medida su fortaleza. Por esto hay quienes aseguran que Macri se desvela por mantener vivo el recuerdo del kirchnerismo y festeja cada vez que CFK hace declaraciones.

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Omar Gutiérrez junto a Mauricio Macri

Sin embargo, esta no es la situación del gobierno neuquino. Por restricciones de tipo electoral y financieras, Gutiérrez se ha visto en la situación de expresar su simpatía por el gobierno de Mauricio Macri, sin por ello compartir sus banderas. El gobernador no habla de corrupción, menos si se trata de dirigir la mirada al plano local. En la lucha por perdurar y hacer frente a la escasez, Gutiérrez sonríe a Macri y habla de cambio al tiempo que es muy bien recibido en la Casa Rosada. No obstante la renovación que representa es generacional intra-partido, antes que institucional a nivel provincial. No realiza cambios de fondo, sino simplemente reordena a la militancia, favoreciendo a los propios y marginando a los ajenos, exhibiendo una cara renovada.

La provincia se prepara para recibir a Macri este miércoles. El presidente, al igual que en otras ocasiones, deberá desdoblar su agenda, entre Horacio “Pechi” Quiroga, el intendente capitalino que hoy lidera Cambiemos, y el gobernador Gutiérrez, aliado de la primera hora, cuyo apoyo precisa en el senado y en la negociación de acuerdos para paliar la delicada recuperación energética nacional.

Quiroga es un líder de peso en la ciudad pero que no ha logrado construir una estructura partidaria propia a nivel provincial. En septiembre logró lanzar Cambiemos en la provincia y desde ese espacio se prepara para competir el año próximo en las elecciones legislativas. Su retórica es profundamente anti-K y contraria al MPN. Su acervo político es de largo andar, y su liderazgo indiscutido, habiendo sido electo cuatro veces intendente de la ciudad. De vasta trayectoria radical, su estilo tiene tintes caudillescos marcadamente personalistas. Lejos del cambio que expresa en sus encendidos discursos ha cohabitado con el kirchnerismo, sin ir más lejos llegó a ser funcionario de Cristina Fernández como subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería; hasta la ruptura que significó el “voto no positivo” del entonces vice presidente Julio Cobos en 2008.

De izquierda a derecha: Horacio Quiroga, Marcelo Bermúdez y Mauricio Macri
De izquierda a derecha: Horacio Quiroga, Marcelo Bermúdez y Mauricio Macri

Pechi Quiroga aspira a llegar al Congreso donde en el 2017 Neuquén renueva tres bancas. Actualmente dos son ocupadas por el MPN y una por el FPV-PJ. En dicha oportunidad, es posible que el intendente, pueda colocar un diputado propio. Asimismo, en la ciudad de Neuquén se renuevan 9 bancas en el Concejo Deliberante, un espacio clave para ocupar espacios en vistas a las elecciones de 2019, cuando el MPN aspira a recuperar la intendencia de la capital.

Tanto Gutiérrez como Quiroga, se hallan en plena carrera electoral y, sin ocultar su rivalidad, le guiñan el ojo a la presidencia. Compiten en los barrios, su verborragia desborda por el lado de la cultura y el deporte, anuncian obras y se fotografían con Macri en cada oportunidad.

De esta forma, sin profundizar en cuestiones propias del largo plazo, relativas al reordenamiento institucional, la salud de las cuentas públicas y la eficacia del sistema judicial; la política neuquina se concentra en sí misma. Así, las restricciones financieras y electorales del corto plazo acercan a los opuestos al ejecutivo nacional, en una puja que tiene todo que ver con la continuidad de la política tradicional y muy poco con el cambio necesario en el mediano y largo plazo.

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