Las ambiciones políticas detrás del “Cupo juvenil”

Archivo Diario Río Negro

Jalenska Zurakoski Luparelli.

Con la llegada de Cambiemos al Ejecutivo Nacional, se ha impulsado una amplia reforma política. La cual parte de intereses específicos de los dirigentes combinados con la necesidad de actualizar algunos mecanismos vigentes, antes que de un reclamo del electorado. Asimismo, los cambios en general discurren sobre temáticas puntuales y no generan grandes transformaciones a nivel sistema.

Es llamativo observar cómo se ponen en escena las preferencias de los políticos mientras el debate ciudadano brilla por su ausencia. Si bien se procura justificar cada acto por sus beneficios para el conjunto, los temas no están siendo debatidos por la ciudadanía puesto que no responden a una demanda generalizada sino a las necesidades de los actores políticos para preservarse o mejorar su posicionamiento de cara a las -siempre inminentes- elecciones.

Neuquén refleja con claridad esta situación en la que cobran relieve las ambiciones políticas personales y las pujas dentro de las estructuras de los partidos tradicionales, frente a una ciudadanía indiferente.

En la reforma política neuquina propuesta por el MPN, se pone énfasis en la necesidad de un cupo juvenil al tiempo que el gobernador Gutiérrez en nombre de la “equidad”  ha manifestado su pretensión de eliminar el cupo femenino vigente del 30% en la confección de las listas. Lo cual no deja de asombrar si se considera que a nivel país el tema que cobró mayor relevancia para la opinión pública en general fue el debate sobre la Paridad de Género en Buenos Aires.

La ambigüedad de Gutiérrez es manifiesta cuando impulsa una reforma que destaca el cupo juvenil al tiempo que pretende eliminar de cuajo los porcentajes correspondientes al cupo femenino en la confección de las listas expresando que “hemos abierto la puerta a la efectiva participación de la ciudadanía, y es la ciudadanía la que resuelve al momento de elaborar las candidaturas”. Según el parecer del gobernador, los jóvenes  precisan una legislación que los favorezca para que puedan abrirse camino en la política, mediante criterios de discriminación positiva, mientras que la “participación equitativa” de las mujeres puede darse por hecha.

La dualidad de criterios es confusa, partiendo desde el punto de que el mismo concepto de “cupo juvenil” es difícil de esclarecer. La noción de juventud según el MPN incluye a todas las personas “ciudadanos de hasta treinta y cuatro (34) años de edad al día de su asunción en el cargo para el que fue electo”. Ni la ONU ni el Banco Mundial tienen un criterio tan claro al respecto.

Más aún, es difícil disociar la intencionalidad política en la reforma neuquina cuando Gutiérrez está tratando de construir su espacio en la interna del MPN, frente a los sectores tradicionales que se dirimen entre sapagistas y sobischistas, procurando exhibir una actitud dinámica, joven, distendida y abierta. Una imagen basada en una apariencia de gestión y cercanía, emulando en gran medida la impronta amigable del marketing político del PRO. Una estrategia comunicacional que tiene su réplica en la acción política concreta, puesto que Gutiérrez dentro del MPN está alimentando desde comienzos de su gestión una línea de jóvenes del partido, impulsando una “renovación generacional” con su sello personal.

En palabras de Daniela Sifuentes de 30 años, sobrina de la diputada Gloria Sifuentes y directora de Juventud de la provincia, elegida como una de las referentes para la zona Confluencia: “Omar nos dio el espacio y ahora tenemos que motorizarlo nosotros. Somos partido y somos gobierno, pero eso no nos asusta”. Esta nueva juventud del MPN, está compuesta por seguidores declarados del gobernador, que tienen por objetivo hacer antes de fin de año un encuentro de 5.000 jóvenes del MPN.

Siguiendo la descripción hecha en la nota «Cómo es la nueva juventud del MPN» la línea joven del oficialismo “desprende un claro perfil no profesional”, aunque mantienen vínculos con jóvenes universitarios. Además, todos llegaron a través de un familiar que es afiliado y militante del MPN, algunos de ellos tienen trabajo en el Estado provincial.

Coincidiendo con el texto de la reforma política, tienen entre 20 y 34 años de edad.

De ser aprobada la reforma política presentada por el MPN, la normativa favorecería a los militantes de Gutiérrez que podrían obtener cargos legislativos en el 2017. Más aún, podrían conformar las listas colocando un representante “juvenil” entre las primeras seis ubicaciones de la lista, según indica el proyecto de ley.

De este modo, las circunstancias sugieren que el oficialismo estaría manipulando las reglas electorales con la finalidad de definir internas partidarias en el armado de las listas, pasando por alto la soberanía de los electores que con su voto debieran diagramar el esquema legislativo más fiel al estado de cosas al momento de sufragar.

Parece una estrategia que desprecia los mecanismos democráticos, puesto que en lugar de promover la competencia intra-partidaria para definir la composición de las listas, se coacciona al electorado mediante la imposición de cupos definidos por criterios poco claros, para favorecer la posición oficialista. Más aún cuando hablamos de jóvenes militantes, no profesionales, cuyo mérito viene dado por la lealtad al líder que los convoca, antes que por su potencial y talento individual.

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