Modernización o fracaso del Estado

Aleardo Laría.

El Estado es la institución más importante de las sociedades modernas. No concebimos actualmente una sociedad sin Estado. Sin embargo, es notable la diferencia en la calidad de los Estados que operan en el mundo. Las sociedades más avanzadas han conseguido dotarse de una estructura estatal eficiente y equilibrada. En los países menos avanzados, como el nuestro, el Estado sigue siendo todavía una rémora, un verdadero obstáculo para el progreso de la sociedad.

Acostumbrados a la presencia de unas estructuras estatales pesadas, lentas e ineficientes, los argentinos no siempre tienen a su alcance criterios comparativos que les permitan conocer los modelos de estructuras estatales de otras sociedades. Una noticia rutinaria, aparentemente poco relevante,  que aparece estos días en la prensa española,  permite una primera aproximación al tema.

Según los medios españoles, el Gobierno de España ha aprobado una convocatoria para dar inicio a los procesos selectivos que permitirán cubrir 3.500 plazas de funcionarios en la Administración General del Estado y la administración local. Los exámenes se realizarán en los meses de enero y febrero de 2017.  El gran volumen de la oferta de plazas ha determinado la presentación de un número elevado de solicitudes, cerca de 70.000. Algunas de las plazas de la Oferta Pública de Empleo (OPE) corresponden a nuevos funcionarios y otras a promocionar a funcionarios en activo.

Esta noticia permite acceder, de un modo inmediato e intuitivo, al modo en que se organiza en los Estados modernos la incorporación de personal al Estado: 1) Se hace una convocatoria pública para cubrir unas plazas que han sido previamente establecidas para toda la Administración Pública, de un modo racional y acorde con las verdaderas necesidades detectadas. 2) El acceso lo consiguen las personas que obtienen la mayor calificación en unos exámenes que se realizan de un modo riguroso y objetivo. 3) Las promociones internas utilizan los mismos procedimientos.

Este sistema de selección del personal de la Administración Pública evita algunos de los defectos de los modos de incorporación en nuestro país, donde predomina la relación familiar, el amiguismo o la simple simpatía partidaria.  El Estado consigue así incorporar a los más preparados a través de un sistema de selección objetivo. No sólo gana la Administración Pública, sino también los seleccionados, que no tienen que agradecerle el puesto obtenido a nadie, con lo cual se garantiza una cierta imparcialidad en el desarrollo futuro de sus cometidos.

La selección del personal del Estado mediante exámenes objetivos e imparciales es condición indispensable para que se pueda obtener la profesionalización de las administraciones públicas. Cuando los funcionarios acceden a los puestos en base al mérito, obtienen un reconocimiento que luego harán valer en su desempeño posterior. De la incorporación de estas prácticas de buena gobernanza, salen beneficiados no sólo los propios trabajadores del Estado sino el conjunto de la sociedad.    

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