Una fisura social divide a los Estados Unidos

Sebastián Laría

Estados Unidos afronta una fisura social entre el mundo rural y el urbano. La cultura popular del mundo rural les enseña constantemente que son los buenos que defienden la «antigua forma de vida», más pura, más simple, frente al avance  de un grupo de elites decadentes que se asientan en las costas más cosmopolitas.parade-001

Eso se evidencia mirando el mapa electoral. En todas las elecciones parece que el mapa queda casi enteramente rojo porque muchos estados centrales, poco poblados y eminentemente rurales, votan a los republicanos de manera sistemática. En los estados de ambas costas están New York, Los Ángeles, Chicago, San Francisco, Boston, San Diego y Seattle, todas ciudades enormes que votan sistemáticamente a los demócratas. El 4% de la superficie es urbana pero representa más del 60% de la población.

Todo lo que se genera a nivel cultural proviene de esas ciudades y suelen mostrar a las zonas rurales como áreas de gente poco refinada (en el mejor de los casos) o eventuales asesinos y violadores, lo que causa constante resentimiento. Un ejemplo elocuente es la poca atención que recibió New Orleans después del huracán Katrina, cuando el daño alcanzó también a una multitud de pueblos más chicos y menos conocidos. Para la gente que vive ahí, Trump es el cascotazo en la ventana, la manera de hacerse notar.

No es que estemos ante un racismo sistémico. Lo que realmente molesta en el interior son las personas que actúan diferente. No tienen problemas con negros y latinos cuando se integran. Más bien detestan la cultura blanca de las grandes ciudades. Es la gente que se agravia con las políticas más progresistas, como baños para transexuales o casamiento gay. Ven que esos cambios vienen de los centros urbanos, como todo lo demás, y se inyecta en sus pueblos contra su voluntad.

Son también  las zonas más abandonadas. La tasa de suicidios y abuso de drogas aumenta en las zonas rurales. La recesión impacta más fuerte. La recuperación se limita a zonas urbanas porque tienen margen para amortiguar una caída del empleo con otros trabajos. Una comunidad chica que se mueve alrededor de una única actividad no es tan versátil.

En fin, la gente de las zonas rurales realmente siente que su estilo de vida está constantemente amenazado por las zonas urbanas. Cuando viene un dirigente que no es de la política y que jamás tuvo un cargo político, que dice las mismas cosas que realmente están pensando y que promete poner las cosas «como eran antes», lo votan sin dudarlo. Votan al ladrillazo por la ventana. Muchos no lo van a admitir (de ahí la falla de tantas encuestas) pero querían simplemente arrojar una tuerca en la maquinaria.

 

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