Pruebas PISA 2015: ¿Incompetencia o daño deliberado?

Jalenska Zurakoski Luparelli.

pisaEsta semana Argentina recibió la peor de las calificaciones posibles en las pruebas PISA 2015, puesto que directamente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) decidió que no va a incluir los resultadosde nuestro país en el ranking trienal que mide los estándares de calidad educativa. El organismo sostiene que fue insuficiente la muestra tomada entre 7500 estudiantes de 15 años, consultados sobre ciencia, comprensión lectora y matemática. «La muestra es demasiado pequeña para garantizar la comparación», señala la prueba. Junto con Argentina, fueron excluidos Albania, Kazajstán y Malasia.

La prueba PISA se trata de unos de los rankings educativos más prestigiosos del mundo relevado por la OCDE. Estos exámenes evalúan cada tres años, desde 2000, las competencias de los alumnos de 15 años en lengua, matemática y ciencia. Son realizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo al que la Argentina aspira ahora a pertenecer, integrado por 34 países, la mayoría desarrollados y dos latinoamericanos: Chile y México.

La prueba se toma a una muestra representativa de alumnos de escuelas de gestión estatal y privada de todas las regiones del país. La cual es construida por la OCDE, pero se basa en una lista de escuelas provista por las autoridades nacionales. De esta manera, la exclusión de Argentina supone que el gobierno de Cristina Kirchner modificó arbitrariamente los establecimientos donde se tomaron los exámenes para alterar los resultados y forzar una mejor ubicación.

Según INFOBAE, los especialistas encargados de elaborar el informe se encontraron con un llamativo ascenso de la Argentina, que en 2012 había terminado 59° entre las 65 naciones que se sometieron a la prueba, y cuyos alumnos habían mostrado grandes deficiencias para realizar cuentas matemáticas básicas y comprender textos. Ante semejante avance nunca antes observado, la Dirección de Educación y Habilidades de la OCDE encontró que el gobierno argentino omitió escuelas que históricamente habían participado del test.

En principio se pensó incluir a la Argentina en el ranking con una aclaración especial, pero finalmente los especialistas optaron no hacerlo ya que el cambio de metodología, explicitaron, alteró ostensiblemente la representatividad de la muestra y tornó imposible la comparación con los resultados registrados hace tres años.

Lamentablemente, nos encontramos ante una de las peores consecuencias de años de desmanejo de los asuntos públicos. El análisis más indulgente supone incompetencia. No obstante, los exámenes fueron realizados durante la gestión de Cristina Kirchner, un gobierno que manejó caprichosamente las estadísticas oficiales, perjudicando seriamente el diseño de políticas públicas y la confianza en la información provista por el Estado ante distintas organizaciones internacionales de las que es parte. Sin ir más lejos, por tal motivo el país tuvo una moción de censura del FMI que solo fue levantada recientemente, cuando se reestableció el normal funcionamiento del INDEC. De este modo, no resulta improbable que se haya manipulado deliberadamente la muestra para alterar el lugar del país en el ranking PISA.

maxresdefault-jpg_934608175Al respecto, la periodista Luciana Vázquez, especialista en Educación, en su columna para LA NACIÓN, expresó: “Falta comprobar si el recorte del listado de escuelas fue reflejo de una reestructuración del sistema educativo nacional. O si, en cambio, se trató de impericia de los cuadros técnicos del Ministerio de Educación kirchnerista. O si se trató, lisa y llanamente, de intento de manipulación para obtener mejores resultados.

En ese caso, debería actuar la Justicia. Esas respuestas debe darlas la gestión del actual ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, que cuenta con los instrumentos estadísticos como para revisar el listado de escuelas. Por eso la pregunta acerca de si hubo manipulación de la muestra a nivel nacional sigue, por el momento, abierta.”

Por el momento la OCDE expresa no tener evidencia relativa a si hubo o no una manipulación intencional de las muestras.

Andreas Schleicher, director de Educación y Habilidades de la OCDE, explicó: «Sabemos que la fuente original del listado de escuelas fue el censo de escuelas de 2013, que fue actualizado para reflejar la realidad de 2015. En particular, un número de escuelas incluidas en el listado del censo de 2013 fue borrado, por razones varias». Según este funcionario, la organización contactó a los autores del «marco muestral problemático», todos miembros del equipo del ex ministro de Educación Alberto Sileoni, para buscar explicaciones sobre los cambios en la muestra y en el sistema educativo argentino. Así se analizaron argumentos vinculados con cambios en el sistema educativo nacional en 2013 -la desaparición de la EGB y del Polimodal- y su impacto en las muestras de 2015.

Una notable excepción fue el caso de la ciudad de Buenos Aires, dado que el ranking PISA tiene la particularidad de medir países y algunas ciudades por separado, y Buenos Aires es uno de los distritos que es analizado en forma independiente al país. Los resultados de CABA sí fueron incluidos en los rankings porque «sus resultados son comparables» con los de años anteriores. La ciudad es gobernada por el PRO desde diciembre de 2007, el partido encabezado por el actual presidente Mauricio Macri. Cuando fue llevada a cabo la evaluación, se encontraba al frente de Educación el actual Ministro del área a nivel Nacional, Esteban Bullrich.

A este respecto, el especialista ex Ministro de Educación de la Nación, Juan J. Llach explica: “Hay bastante ‘tela educativa’ para cortar en estas pruebas 2015. Se destaca el caso de la ciudad de Buenos Aires, cuya mejora ha llamado la atención por ser la mayor registrada hasta ahora en dos ediciones consecutivas de la prueba PISA. En sólo tres años subió en matemática 38 puntos y pasó del puesto 52 al 42; en lengua aumentó 46 puntos y saltó del puesto 51 al 37, y en ciencia aumentó la friolera de 50 puntos, pasando del puesto 51 al 38. Todo esto le permitió a Buenos Aires superar a Chile y colocarse así a la cabeza de América latina, como en otros tiempos. (…) las autoridades de la CABA tienen la obligación de difundir lo antes posible las políticas y medidas que posibilitaron esta mejora, sencillamente porque abre una luz esperanzadora.”

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