Cinco claves que complican la re-reelección de Weretilneck

Alicia Miller.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, tiene tan buenas razones para estar políticamente contento como motivos para preocuparse.

El 2017 puede ser para él un año difícil, que ponga en jaque su proyecto político, si no consigue desatar el dilema que lo enfrenta a la imagen que le devuelve el espejo. Su partido tiene dos características esenciales: es personalista y oficialista. Nació en torno de su figura y de su cargo de gobernador, al que accedió al morir Carlos Soria. Desde el Poder Ejecutivo provincial y en cinco años, tuvo una virtud y un defecto. Consiguió gobernabilidad, mayoría propia en la Legislatura y ganar su reelección. Pero no pudo, no quiso o no supo dejar crecer a su lado a una figura que sea su sucesor.

Como la Constitución de Río Negro habilita sólo una reelección tanto para el gobernador como para el vicegobernador, ha comenzado a correr ya la cuenta regresiva hacia el fin de la gestión de Weretilneck.

Lo que argumentan algunos de sus allegados -que el primer período lo inició como vice y por eso no se cuenta- es falso, y lo saben. La Constitución inhibe la “re-re” para cualquiera de los dos integrantes de la fórmula. 

Hasta el momento, la re-reelección ha sido una ilusión que él mismo abonó, con palabras o silencios, con la intención de desalentar a quien quisiera poner en duda su poder antes de tiempo. Pero la necesidad de un recambio se le hace cada vez más inevitable, por varias razones de índole político y normativo, relacionadas con la realidad provincial y con el contexto en que se encuentra el país.

Y varias de estas cinco claves se jugarán especialmente este año.

1- El Gobierno nacional desalienta los procesos de re-reelección. Su concepción republicana institucionalista es contraria, por definición, al continuismo y a acomodar las instituciones a contra de la reforma política que promueve. Mauricio Macri fue explícito cuando dijo, en 2012: “Voy a liderar la lucha contra la re-reelección porque creo en la alternancia y en la renovación, pero no en los proyectos eternos y modelos como el de (Hugo) Chávez, que es adonde nos está llevando Cristina Fernández. Hay que terminar con el autoritarismo y la concentración de poder”. Y, más recientemente, ese fue el espíritu que inspiró la reforma que puso fin a la posibilidad de reelección indefinida de intendentes en la provincia de Buenos Aires. 
El senador Miguel Pichetto, quien hace unos meses se había mostrado de acuerdo con apoyar la reforma de la Constitución provincial que propiciaba Weretilneck, definió que su prioridad es lograr un Estado más ágil, moderno y austero, pero él mismo argumentó en contra de la re-reelección de Cristina Fernández. Además, en el último tiempo le ha dicho al gobernador que ya es tarde para intentar la modificación este año, y que tiene que esperar hasta después de las elecciones parlamentarias.

2- La elección de este año será netamente nacional y favorecerá a los partidos con instalación territorial en todo el país. En Río Negro sólo se vota para elegir dos diputados nacionales que reemplacen a Luis Bardeggia y a María Emilia Soria, ambos del Frente para la Victoria. Por lo tanto, es lógico suponer que Juntos Somos Río Negro, el partido provincial de Weretilneck, se las verá difícil para lograr un amplio resultado. Aun en el caso de que ganara los comicios, por la menor atracción relativa de los cargos en disputa y la ausencia de elecciones municipales podría obtener menos votos que los que obtuvo en el comicio anterior, en que fue reelecto con el 54%. Si bien no podrá ser candidato, el objetivo de Weretilneck es instalar un dirigente propio en el Congreso en una de las dos bancas que la provincia pone en discusión en Diputados. La opción de mínima sería desplazar a los Soria y al PJ. Según su visión, sería suficiente premio.

Pero si el resultado que obtuviera fuera mucho menor al de la elección pasada, esto le jugará en contra para su proyecto a futuro. Sucede que para aprobar la ley de necesidad de la reforma constitucional necesita el voto afirmativo de las 2/3 partes de los miembros de la Legislatura y no sólo de quienes estén presentes en la sesión (art. 111), y hoy no los tiene, a pesar de que cuenta con mayoría propia. Esto explica el constante esfuerzo por sumar voluntades y romper el bloque del Frente para la Victoria, como sucedió en la sesión en que se aprobó el Presupuesto 2017 con el aval de los peronistas Ariel Rivero y María Maldonado.

3- La posibilidad de la enmienda constitucional tampoco parece ser una opción válida, porque privaría a Weretilneck de la posibilidad de “disimular” su aspiración política personal bajo un ropaje de modificación integral de la Carta Magna rionegrina. Dejaría muy expuesto que su objetivo es sólo la re-reelección.
Esto ocurre porque la enmienda permite, según la Constitución (art. 119), tratar la modificación de un solo artículo y los que concuerden con ese. Y si hoy existe cierto consenso respecto de la conveniencia de modificar aspectos de la Constitución referidos a la Justicia, el Ministerio Público y el régimen municipal, no sería fácil hacer pasar una reforma con el único objetivo de permitir la re-reelección.

4- Fuera por la vía de la reforma o de la enmienda, la única garantía para Weretilneck de ganar las elecciones de convencionales constituyentes con una suficiente mayoría que le garantizara imponer el texto que desea, sería ir él mismo como candidato en primer lugar. Pero la Constitución también le veda esa posibilidad, porque el cargo de convencional constituyente provincial es incompatible con el de gobernador, legislador o cualquier empleo público nacional, provincial o municipal, electivo o no (art. 114). Esta prohibición no rige a nivel nacional, por lo cual en su momento Horacio Massaccesi y Pablo Verani pudieron ser convencionales constituyentes nacionales aun cuando en 1994 ocupaban los cargos de gobernador y de legislador provincial.

5- La situación financiera provincial se sigue complicando. El Presupuesto de 2017, aun con el “dibujo” que implica subejecutar la partida de Personal (al no incluir el porcentaje de incremento que se aplicará para acompañar la inflación) y otorgar poderes especiales al Poder Ejecutivo para reasignar partidas, transparenta la delicada coyuntura financiera del Estado rionegrino. El uso y abuso de los recursos del Estado para fortalecer el proyecto político del gobernador lo llevó a incrementar la planta de personal más allá de lo necesario y a aumentar otras partidas de gastos como publicidad y subsidios a grupos y entidades civiles. Hoy, el cuadro es que los ingresos de origen nacional han declinado en su proporción, lo que hace crecer la incidencia de la partida de Personal sobre el total del gasto, reduciendo la posibilidad de iniciar obras públicas con financiamiento propio y obliga a buscar autorización por varias vías de endeudamiento de corto y mediano plazo por un total de 6.800 millones de pesos. El déficit operativo admitido por el gobernador era de 2200 millones de pesos al finalizar el 2016, casi dos masas salariales.

Así, 2017 obligará a todas las fuerzas políticas de Río Negro, incluso a JSRN a definirse claramente a favor de la construcción de alternativas. Todo parece indicar que un ciclo, el liderado por Alberto Weretilneck, comienza a acercarse a un final. Pero nada parece claro respecto de cuál será el nuevo esquema de poder en la provincia.

Esto suma incertidumbre al habilitar, en teoría, la posibilidad de un recambio. Pero el tiempo apremia.

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