El rojo de las cuentas y la falta de visión dificultan el inicio de las clases

Jalenska Zurakoski Luparelli.

Es comienzo de año y al Estado provincial le toca vivir semanas de ardua negociación con los gremios. Si bien la escena no es inusual en estas fechas, este 2017 la situación presenta algunas particularidades.

En esta oportunidad, los gremios encontraron otro motivo adicional a las excusas habituales para elevar el tono de sus demandas en la negativa del gobierno nacional a convocar a una paritaria nacional docente sumado a una total provincialización de la negociación salarial dispuesta por el Ejecutivo Nacional. Esta apuesta por el federalismo en las puertas del año electoral no es gratuita para los gobernadores asfixiados por el rojo furioso de las cuentas públicas locales.

Mientras que en el discurso de apertura de sesiones en el Concejo Deliberante, el Intendente capitalino pudo ostentar una gestión equilibrada en sus finanzas, solvente y sin deuda; el MPN no fue capaz de esgrimir argumentos de peso para enfrentar a su animoso contrincante, Horacio Pechi Quiroga, quedando al desnudo su debilidad financiera en plena negociación paritaria.

Al momento y bajo la amenaza de demorar el inicio del ciclo lectivo, el sindicato docente juega con la carta más sensible, poniendo la vara muy alta para la Ministra de Educación de la provincia. Mientras los estatales agrupados en ATE han decidido continuar con una estrategia fundada en la negación del diálogo, propiciando acciones violentas en las calles, las cuales en un país respetuoso de las leyes ya hubiesen suscitado la intervención temprana del poder judicial. Habiendo pasado varios años desde la trágica muerte de Fuentealba, salta a la vista la incapacidad del MPN para generar estrategias republicanas de gestión del conflicto que alejen los fantasmas de la anomia y la represión.

Los ministros Gaido, Bruno y Storini encabezaron la representación oficial en la mesa paritaria con la dirigencia de los sindicatos. (Foto: MATÍAS SUBAT- Diario Río Negro)

Para dirimir la negociación paritaria y en el marco de una estrategia arbitrada por el renovado Ministerio de Hacienda nacional para ponerle coto al déficit de las provincias, el Ejecutivo nacional intentó conformar un bloque de gobernadores, promovido por el Ministro del Interior Rogelio Frigerio, a los fines de establecer tanto el piso como el techo del aumento salarial a puertas cerradas, sin sumar a los gremialistas docentes a la discusión. En consecuencia, los gobernadores de todos los colores políticos se reunieron y pusieron sobre la mesa su preocupación financiera, demandando a Nación que actualice por la inflación las transferencias nacionales destinadas a educación vía coparticipación. Además de transmitirle a los gremios que las paritarias no superarán la inflación real, en general calculada en un 22%, y en algunos casos ni siquiera la pautada por el Presupuesto, de un 17%.

Dado el panorama, cada provincia ha decidido concentrarse en sus propias cuentas teniendo en la mira la negociación paritaria bonaerense, siguiendo las tratativas de la gobernadora Vidal como “caso testigo” para pautar dentro de sus provincias. No obstante, dicha negociación demora en arrojar resultados. En este caso, María Eugenia Vidal apuesta a acercar posiciones sin moverse del 18% que ofertó a inicios de mes, incorporando una cláusula “gatillo” frente a la inflación. Por su parte, los gremios liderados por Roberto Baradel, titular de Suteba, reclaman una suba de 35% y ya advirtieron que si no se contempla ese aumento y si la Casa Rosada sigue fuera de la negociación, habrá paro. Cabe destacar que Buenos Aires concentra el 40% de la matrícula nacional.

El Titular de Suteba, Roberto Baradel

Frente a esta situación, Baradel expresó la posición del gremialismo docente en medios nacionales: “El Estado nacional es el responsable de la educación pública. El problema es que el gobierno nacional le quiere tirar la responsabilidad a las provincias”, exigiendo que se convoque a “una paritaria nacional docente”. La misma postura se hizo presente en ATEN provincia, que este fin de semana realizó un encuentro en Cutral Có declarando la exigencia de la urgente convocatoria a las paritarias nacionales y ratificando el pedido hecho a los ministros del gobernador Gutiérrez del 40% de aumento para los trabajadores de la educación.

Tras haberse reunido el viernes con referentes de los gremios estatales y con los ministros de Economía e Infraestructura, Norberto Bruno, de Educación Cristina Storioni y de Gobierno Mariano Gaido, ATEN espera una nueva reunión este lunes.

De esta manera, Neuquén se suma a las provincias atravesadas por complicaciones para iniciar las clases el 6 de marzo: Buenos Aires, Catamarca, Entre Ríos y Tierra del Fuego. En todos los casos el motivo principal pasa por la diferencia entre la oferta salarial del distrito y la demanda sectorial. En este contexto, la postura combativa del triunvirato de la CGT, que apuesta por un marzo de paro y movilización, no acompaña la mesura en las gestiones.

Como es habitual, el estado de las cuentas provinciales les suele ser indiferente a los líderes sindicales, que enfrentan la negociación paritaria como un juego de suma cero, desconociendo el ABC de la creación de la riqueza y el financiamiento del Estado. A la vez que con sus programas de lucha se inclinan por ignorar los lazos de solidaridad más elementales que debieran vincularlos con el resto de la comunidad, anteponiendo el futuro de la niñez y la adolescencia por sobre cualquier otra meta.

En este momento, el tema que desvela es el de los sueldos de los trabajadores de la educación, no obstante, no es ni debe ser el único en un debate serio sobre la educación en el país. Las posiciones políticas y las circunstancias sociales no son ajenas a lo que sucede dentro del aula y a la proyección que pueda tener Argentina en el largo plazo. Durante el último ciclo lectivo, sólo cuatro distritos casi no registraron días sin clases -San Luis, Chubut, Río Negro y Tucumán-. Santa Cruz, cuyos docentes son los mejores pagos de la Argentina ($ 16.000 de bolsillo), lideró el ranking de conflictividad gremial con 90 jornadas de paros. Neuquén vivió 29 días de paro en 2016 y el total de días de clase fueron 151.

La gestión cortoplacista que suele caracterizar a los gobiernos provinciales, que rara vez se proyectan más allá de las siempre inminentes elecciones, impide un trabajo a fondo sobre una problemática de larga data. En Neuquén tanto el gobernador como los ministros Gaido y Storioni, han intentado colocar en el discurso que las gestiones con los sindicatos son “entre adultos” siendo un problema que no debe trasladarse a “los chicos”, insistiendo hasta el paroxismo en el “diálogo” como única herramienta, sin exhibir en ningún momento un plan de gobierno pautado en el marco de una verdadera política de Estado capaz de colocar la discusión en su justo término. Olvidando que dentro del sistema federal argentino, son las provincias las que tienen el mandato constitucional de asegurar la educación primaria a la par que administrar justicia. Lo cual debe hacerse dentro de un programa integral de gobierno que oriente el manejo racional de los recursos disponibles con una visión a largo plazo, trascendiendo frases armadas que desnudan la falta de estrategia detrás de un discurso buenista, carente de autocrítica y concentrado en lo “políticamente correcto”.

Lamentablemente la precaria situación financiera provincial y la falta de visión obliga a que, año a año, el comienzo de clases quede supeditado a un tira y afloje entre la realidad que imponen los números y las acciones más o menos extorsivas de los sindicatos, que tienden a imponer rigideces en el sistema con planteos anacrónicos que atrasan y dificultan el diseño adecuado de políticas públicas para el ámbito educativo.

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