Las razones del terrorismo de Estado

Confluencia Digital

Por Martín Balza

Con motivo de un nuevo aniversario del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, el ex teniente general Martín Balza publica en el  diario Clarín una nota de opinión, de trascendental relevancia por provenir de un miembro del Ejército Argentino. Puede considerarse que esta nota refleja el nivel de consenso que actualmente se ha alcanzado en la sociedad argentina sobre este luctuoso acontecer.

Balza señala que “el sexto golpe cívico-militar del siglo XX en la Argentina se consumó el 24 de marzo de 1976. A diferencia de los cinco anteriores, fue el más anunciado y previsible. Con él se inició el más funesto y degradante periodo de nuestra historia. Desde fines de la década de los años ´60 e inicio de los ´70 se generó en nuestro país un terror robespierreano de organizaciones armadas irregulares de distinta orientación (ERP, Montoneros, FAR) y el “terror blanco” de la ilegal represión paraestatal derechista, la Triple A, conducida por el brujo José López Rega, que se descargó sobre propios y ajenos. A las primeras se le atribuyen 684 víctimas y a la segunda, 980; casi todas ocurrieron durante un gobierno democrático (1973/1976).”

Añade que “la asunción militar de funciones de gobierno y el fascismo criollo llegaron al paroxismo para oponerse, según ellos, a una teoría conspirativa del comunismo internacional que lideraba la Tercera Guerra Mundial; pero también para terminar con el peronismo. Un dislate. ¿Se imponía el empleo de las Fuerzas Armadas para acabar con una violencia demencial? Evidentemente, no. Las Fuerzas de Seguridad y la Fuerzas Policiales no habían sido sobrepasadas. No estábamos en prolegómenos ni de la próxima guerra mundial, ni de una guerra civil. Los proclamados objetivos del golpe eran terminar con la llamada subversión —en rigor, exterminarla—, “reordenar la economía y disciplinar a la sociedad”.

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