Reconocimiento a Arturo Llanos, gobernador electo de Río Negro

Héctor Colás

Hoy 18 de marzo se cumplen 55 años de las elecciones convocadas en el año 1962 para elegir gobernadores y legisladores en 14 provincias argentinas. El ministro del Interior del entonces presidente Arturo Frondizi (1958-1962), Alfredo Roque Vítolo, según encuestas había pronosticado un rotundo triunfo del partido gobernante la Unión Cívica Radical Intransigente.
El Partido Justicialista por decisión de los militares permanecía proscripto desde el golpe de Estado producido en el mes de septiembre de 1955 pero en esta oportunidad se le permitía presentar sus candidatos a través de diferentes siglas, con el compromiso de respetar la prohibición de mencionar las palabras “peronista” o “justicialista” en sus boletas y campañas proselitistas.
Se presentaron en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal con el nombre de Unión Popular. En Córdoba, La Pampa, Chaco, Jujuy y Tucumán el movimiento justicialista se llamó Partido Laborista. En Mendoza, Santiago del Estero y Entre Ríos se presentó como Tres Banderas. En Neuquén, como Movimiento Popular Neuquino, y en Misiones, Chubut y Santa Cruz, las boletas llevaban como rótulo al Partido Populista.
En la Provincia de Buenos Aires, el circuito electoral más importante del país, el ex presidente Juan Domingo Perón desde el exilio, anunció que se presentaría en una fórmula integrada por el sindicalista Andrés Framini para gobernador y él mismo como vicegobernador. El anuncio generó conmoción entre los militares y las fuerzas antiperonistas, obligando al gobierno, a través del Ministro del Interior a declarar que no se permitiría la candidatura de Perón por no residir en el país. Simultáneamente, el juez electoral Leopoldo Insaurralde anunció que no habilitaría la candidatura del líder desterrado, y el cardenal Antonio Caggiano informó públicamente que el ex presidente había sido excomulgado por la Iglesia Católica. Finalmente Perón no integró la fórmula pero el suceso nacional motivó un pegadizo y provocativo eslogan que anticipaba el retorno del propio Perón al poder: «Framini-Anglada, Perón en la Rosada».
Luego del golpe de Estado cívico militar que destituyó en 1955 al presidente justicialista, los peronistas no pudieron intervenir en la vida política nacional. En la provincia su estructura partidaria, sus dirigentes y afiliados fueron marginados de la elaboración de la primera Constitución Provincial y de las posteriores convocatorias a elecciones. No pudieron nominar ni elegir a sus representantes para cargos electivos nacionales, provinciales ni municipales.
En Río Negro los peronistas proscriptos adoptaron el nombre de Partido Blanco y postularon como candidato a gobernador al escribano de General Roca Arturo Llanos, nacido en Santa Fe pero radicado desde niño en la zona del Alto Valle.
“Todo ocurrió tan pronto se escrutaron los votos”. Este fue el comentario de la portada del diario “Río Negro” del 19 de marzo de 1962.La nota agregaba “Una avalancha de votos peronistas arrasó con los cálculos del gobierno radical sobre los resultados de las elecciones y llevó una sensación de estupor a los sectores de la opinión pública independiente. No se creyó que la República pudiera salir del acto comicial con pasos vacilantes y con sus instituciones comprometidas o por lo menos sumidas en una situación de incertidumbre”.
Los peronistas camuflados en improvisados sellos partidarios demostraron que las mayorías populares mantenían el sentimiento, la pasión y los principios doctrinarios que su líder Juan Perón y su inolvidable compañera Evita habían sostenido y aplicado en su gestión de gobierno. No pudieron olvidar esa etapa de crecimiento sostenido, de justicia social, de dignidad del trabajador y de una justa distribución del ingreso nacional.
Llanos se impuso rotundamente obteniendo 23.000 votos sobre los candidatos radicales Pablo Fermín Oreja (UCRI), que captó 16.800 sufragios y José Enrique Gadano (UCRP) que sumó 13.500 votos. Con estos resultados, por el Partido Blanco fueron electos legisladores Oscar Genesio, Pedro Schwarz, Mario Barrionuevo, Jacinto Ibáñez, José Yunes, Alfredo Pérez Linares, José Pisanú, Orlando González, Elías Domingo e Ítalo Staniscia.
Por la UCRI fueron consagrados Héctor Izco, Dante Agüero, Osvaldo Lapuente, Carlos Ruiz, Ismael Basse y Elías Chucair.
En representación de la UCRP lo hicieron Alberto Rionegro, Esteban Campitelli, Dante Sartor, Ángel Robledo y Carlos Raggio. Por la Democracia Cristiana fue consagrado Oscar Antonio Abbate.
También en esa fecha fueron elegidos diputados nacionales por el Partido Blanco Emilio Belenguer y Abel Andrés Castro y por la Unión Cívica Radical Intransigente, César Obregón que derrotaron a los candidatos de la UCRP Julio Raúl Rajneri, al de la Democracia Cristiana Oscar Abbate y a José Terán Frías, del Partido Demócrata de Río Negro.
En las municipales el Partido Blanco triunfó en 24 localidades, la UCRI ganó en ocho municipios y la UCRP y la Democracia Cristiana obtuvieron una representación comunal cada uno.
El peronismo sorprendió ganando en diez de las catorce provincias entonces existentes, entre ellas las de la Provincia de Buenos Aires en la que Framini fue elegido gobernador.
Luego de acatar y cumplir silenciosamente la orden de los militares de intervenir las provincias donde había triunfado el Justicialismo, las Fuerzas Armadas prescindieron de Frondizi. El dirigente desarrollista había confiado y estaba convencido de la derrota peronista. Pero no fue así. El 29 de marzo fue arrestado en Olivos y trasladado a la isla Martín García. El rionegrino José María Guido, en esa época presidente del Senado, asumió la primera magistratura del país. El dirigente radical de Viedma, a través de un decreto anuló las elecciones del 18 de marzo de 1963, prohibió el proselitismo peronista en noviembre de ese año y dictó el Estatuto de los Partidos Políticos, que excluyó al peronismo para las elecciones convocadas para febrero de 1963.
Por supuesto, la convocatoria firmada por Guido ratificó la irracional proscripción o segregación política del peronismo que con demencial odio elaboraron en 1955 los asesinos civiles y militares usurpadores del poder soberano del pueblo.
En Río Negro quedó como interventor Francisco Muñoz, dirigente radical de San Antonio Oeste que se desempeñaba como secretario general del gobierno de Edgardo Castello.
Precisamente este funcionario, que estuvo a cargo del gobierno de Río Negro desde el 19 de marzo hasta el 30 de mayo de 1962, fue protagonista del fallido intento de Arturo Amadeo Llanos de asumir como gobernador constitucional de Río Negro.
El gobernador electo se presentó el primero de mayo de 1962, a las 10, en la Casa de Gobierno para hacerse cargo de sus funciones y no fue recibido por ningún funcionario del gobierno.
El único interlocutor que tuvo el legítimo ganador de las elecciones de la provincia de Río Negro, realizadas dos meses antes, fue el oficial principal Edmundo Morán, vecino de Viedma y sobreviviente de ese nefasto e inconstitucional episodio.
El policía le informó al gobernador electo y a sus compañeros, Jorge Félix Frías y Dante Scatena, “que cumpliendo órdenes expresas no puede informar en absoluto quién está a cargo de la Gobernación y que está prohibida la entrada a la Casa de Gobierno, con excepción del personal administrativo”.
El acta firmada por el escribano René A. Aguirre señala: “Arturo Llanos, habiendo sido electo gobernador de la provincia de Río Negro en los comicios del 18 de marzo de 1962 y a los fines de cumplir con las obligaciones que le impone la Constitución Provincial, procederá a trasladarse con el suscripto y los testigos a la Gobernación de la provincia para hacerse cargo de sus funciones”. Se incluye en el documento una formal protesta y el derecho a las acciones judiciales pertinentes.
Que esta fecha sirva para rendir un sincero y democrático homenaje a Arturo Llanos Gobernador electo de la provincia de Río Negro.
Esta es la conclusión de un despojo que realmente muchos rionegrinos desconocen. Es un suceso ocultado por los hipócritas mistificadores civiles y militares que elaboraron la historia oficial de Río Negro que cumplió 60 años de vida institucional. El peronismo gobernó solamente dos años y 10 meses con Mario José Franco (1973-1976 y lamentablemente solamente 21 días con Carlos Soria como segundo gobernador justicialista.

Comentarios

comentarios

Sé el primero en comentar

Deja un comentario