Sigue dividiendo aguas el conflicto con extrabajadoras de limpieza en la Fadecs

Confluencia Digital

A pesar de la intervención personal de autoridades de la Universidad Nacional del Comahue, sigue dividiendo aguas el conflicto suscitado en la sede General Roca por seis personas que integraron una cooperativa de limpieza, que ahora exigen ser contratadas por la administración de la UNCo, y que impiden el dictado de clases desde hace algo más de dos semanas.

Ayer, Cristina Cano, Secretaria de Bienestar de la UNCo, estuvo en Roca y limpió ella misma el Comedor Universitario para poder habilitarlo a fin de que los estudiantes que habitan en residencias puedan comer. Y la decana de la Facultad de Lenguas, Alejandra Olivares, intentó limpiar las aulas de ese sector en compañía de docentes, no docentes y estudiantes, pero les fue impedido el ingreso por parte de estudiantes y las extrabajadoras de limpieza en conflicto, que hablaron de un inexistente «intento de meter a una empresa de limpieza» en el lugar.

El intento de llegar a una mesa de diálogo el mismo lunes fracasó, y se busca hacer posible ese encuentro hoy, luego de un encuentro interclaustros que presidió ayer Cano y el decano de la Fadecs, Carlos Pescader.

También ayer, un grupo de estudiantes que respalda la toma definió su postura y la dio a conocer por las redes sociales. Según su visión, el responsable de que no haya clases «es el rector» de la Universidad, Gustavo Crisafulli. El funcionario explicó en una entrevista a Confluencia Digital que es imposible atender el pedido de contratar a las personas de limpieza, porque «desde hace años, el nomenclador de la UNCo no posee esa categoría». Por lo tanto, dijo que el acuerdo no puede pasar por el contrato sino por conseguir, a través de organizaciones de economía social, que las seis personas obtengan otro empleo.

El servicio de limpieza de la sede General Roca de la UNCo fue prestado por una empresa hasta fines de 2015 cuando, por incumplimiento en la prestación, la Universidad rescindió el contrato. Las trabajadoras de la firma, que eran nueve, fueron invitadas a conformarse en cooperativa o asociarse a alguna existente, para seguir prestando el servicio hasta el vencimiento del contrato original, que ocurre en mayo de este año. Así sucedió hasta que, hace poco menos de un mes, renunciaron a la cooperativa y tomaron el decanato de la Fadecs pidiendo ser contratadas como empleadas de la universidad.

 

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