2016: Siguió en baja el cultivo de peras y manzanas y la exportación, con menos galpones y frigoríficos

Alicia Miller.

El Anuario Estadístico de la Patagonia Norte difundido hoy por Senasa revela una caída del 4,2% en la cantidad de hectáreas implantadas con manzanas y un 2,3% de peras en el último año, aunque algunas variedades como la gala en manzanas y la abate fetel en peras registraron una disminución mucho más pronunciada: del 12,6% y del 11% respectivamente.

Según los datos proporcionados ayer por el director del Centro Regional Patagonia Norte de Senasa, Ricardo Sánchez, y por el equipo que trabajó en el anuario, durante 2016 se mantuvo la tendencia a la baja en la cantidad de productores de frutas, que en 2009 eran 2556 y que no han parado de disminuir, siendo en 2016 de 2266. La caída más pronunciada fue en 2014.

No obstante, Sánchez relativizó las cifras registradas durante el último año, señalando que la caída en la cantidad de productores no estaría reflejando un proceso de concentración de la propiedad de la tierra en la región. “No surge de los datos una concentración de la propiedad, porque a la vez se registra una subdivisión natural –la tierra del abuelo se divide entre los hijos y luego entre los nietos- produciendo una atomización. Además, hay que pensar en el efecto de los programas de asistencia que hay, y que estos están condicionados al número de hectáreas que tengan los beneficiarios”.

Tampoco surge de los datos del anuario la cantidad de hectáreas que, aun teniendo plantas de peras y manzanas, están en el abandono, sin que se realicen en ellas las tareas culturales de poda, cura y desmalezamiento, lo que representa un riesgo importantísimo para el status sanitario de la región, que luego de muchos esfuerzos por parte del Estado y de los productores fue declarada zona libre de mosca de los frutos.

Ante una consulta de Confluencia Digital, Sánchez admitió que “es un tema complejo. Tratamos de, por medio de la fiscalización y el labrado de actas de infracción, persuadir al productor acerca de la conveniencia de adherir a los programas de sanidad del Senasa y de Funbapa.

En tanto, el coordinador Regional de Protección, Calidad e Inocuidad Vegetal, Esteban Rial, amplió la información diciendo que “en 2016 hubo 1100 hectáreas erradicadas en Río Negro y 450 hectáreas en Neuquén. Los datos los tienen las provincias”, agregó, señalando que desde la Delegación Regional de Senasa se fiscalizaron 850 hectáreas para constatar la veracidad de las declaraciones juradas de los productores.

Los datos principales

En Río Negro hay 39.354 hectáreas con plantaciones de frutas de pepita o de carozo, en tanto que en Neuquén se registraron por declaración de los productores 6.661 hectáreas implantadas, lo que da un total en la región del Norte de la Patagonia de 46.015 hectáreas.

El cultivo de frutas en las dos provincias permitió la exportación de 395.405 toneladas de frutas. Pero una lectura más desagregada de los números refleja que el  la pera triplicó largamente a la manzana y llegó casi al 77% de las exportaciones de frutas de la región.

La cereza, la única en alza: El único cultivo que registró porcentajes en alza en la sumatoria de hectáreas cultivadas en Río Negro y Neuquén fue la cereza, que –no obstante- no alcanza en cifras absolutas una superficie comparable a la de pera y manzana. Hubo en 2016 un total de 768 hectáreas cultivadas, lo que representa un 26,7% más que en 2015. De estas, 440 hectáreas están en Río Negro y 328 en Neuquén. Un hilado más fino permite ver que también hubo más superficie cultivada con Damascos en Río Negro y con duraznos en Neuquén, pero en ningún caso superan las 10 hectáreas en toda la provincia.

Se redujo en 2016 la superficie implantada con fruta de pepita en Lamarque (-19%), en Conesa (-11,2%) y en Pomona (-8,5%), lo que a juicio de los técnicos se produjo por la sustitución hacia la producción de pasturas y cría de ganado.

También en Senillosa (-10,2%) y en Plottier (-9,1%) se redujo en forma notable la implantación de frutales de pepita, pero en este caso se estima que el motivo es la presión hacia la urbanización de tierras rurales, porque ambas localidades integran el Gran Neuquén.

Unas 852 hectáreas –del total de las dedicadas a peras y manzanas- tienen plantas de más de 60 años de edad. “Seguro que son plantas con dificultades, con una notable baja de rendimiento y de calidad”, afirmó Ricardo Sánchez.

Allen es el municipio que encabeza la lista de productores de fruta de pepita, tanto en lo que respecta a manzanas como a peras. La siguen General Roca y Villa Regina y, en cuarto lugar, Cipolletti.

En Río Negro fue notable la caída del número de frigoríficos y galpones de empaque habilitados por Senasa: En 2015 había 261 empaque de los cuales quedaron 237 en 2016 y, en materia de frigoríficos, había en 2015 en la provincia 205 habilitados, de los cuales quedaron 186 en 2016.

En Neuquén, en menor escala, también hubo bajas: en 2015 tenía 22 frigoríficos de los cuales en 2016 estuvieron habilitados 19, y de los 17 empaques del año anterior, en 2016 trabajaron 15.

La exportación con destino a Brasil mantuvo su tendencia sostenida a la baja que registra desde 2011, siendo la caída registrada en 2016 del 15% respecto del año anterior 2015. Si se la compara con la exportación registrada en 2011, las ventas dirigidas a Brasil en 2016 fueron del 42%.

La caída de las ventas a Europa siguió también en forma sostenida. Lo vendido hacia ese destino en 2016 representa apenas el 25,5%.

También bajaron las ventas a Rusia y a México pero subieron muy levemente las destinadas a los Estados Unidos de Norte América y a otros destinos.

Ricardo Sánchez explicó que el 71% de la exportación de manzanas de la región está dirigida –aun con la baja- a Brasil, Paraguay, EE.UU., Rusia y Bolivia.

En lo que respecta a peras, el 75% se comercializa hacia Brasil, Rusia, EEUU e Italia.

De la cereza que se exporta, el 76% va hacia Hong Kong y a EE.UU. “y se busca abrir ahora el mercado hacia China”.

En 2016 aumentó la cantidad de viveros de plantas productivas y ornamentales en la región llegando a registrarse 82.

Durante 2016 creció un 5,1% el stock de ganado de todo tipo y se incrementó 7.7% la faena.

En cerdos, el alza de la faena alcanzó al 22,3%.

En materia de Pesca, creció un 1600% la captura de langostinos en el golfo de San Matías durante 2016 respecto del año anterior.

Funcionaron cinco plantas de procesamiento de pesca que hoy están el 100% dedicadas a langostino en el golfo: hay dos en el puerto de San Antonio Este, dos en San Antonio Oeste y una en Sierra Grande.

La fiscalización en los aeropuertos para evitar el ingreso de vegetales y animales sin control a la Patagonia produjo durante 2016 un total de 6828 decomisos sobre un total de 8143 vuelos.

En materia de vitivinicultura, el jefe de la delegación del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Omar Castro, indicó que hay en Río Negro y Neuquén 3425 has, a las cuales durante 2016 se sumaron en La Pampa 14 viñedos con un total de 245 hectáreas y en Chubut 7 viñedos con 66 hectáreas.

La mitad de los productores dedicados a la fruticultura y la horticultura en la Patagonia Norte son caracterizados como integrantes de la agricultura familiar. Así lo indicó Marcelo Pérez Centeno, director del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar, IPAF. Se considera agricultura familiar aquellos establecimientos en que el propietario trabaja con su familia, no incorpora personal permanente y posee hasta 25 hectáreas en el caso de la fruticultura o el equivalente a 500 vacunos en la ganadería.

Cruzando censos agrícolas y poblacionales, llegaron a determinar que la incidencia de la agricultura familiar en la horticultura es aún mayor, llegando al 75% de las unidades productivas.

Todavía mayor es la incidencia en lo que respecta a la ganadería, que asciende al 90% de emprendimientos familiares en la Patagonia Norte y trepa al 95% en Neuquén, “no sólo en rumiantes menores sino también en bovinos”, indicó Pérez Centeno.

De la presentación del anuario participaron también la coordinadora del relevamiento, Guadalupe Prieto, y otros funcionarios y técnicos de la delegación.

“Los hemos convocado en el alto convencimiento de que la información que tiene y que elabora el Estado debe estar disponible y ser accesible para todos los actores del sector privado que participan de la producción”, afirmó Ricardo Sánchez.

El Anuario incluye datos sobre la actividad forestal en la Patagonia Norte y evaluaciones sobre los programas de sanidad y combate de plagas en la región.

El anuario completo aquí

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