Claves del pedido fiscal de elevar a juicio la causa Manzanas Blancas II. El papel del “local” Arnaldo

Alicia Miller.

El pedido de elevar a juicio la causa que investiga el intento de enviar 287 kilos de cocaína a España oculta en cajas de fruta, operación conocida como Manzanas Blancas II, considera como coautores a los cinco imputados, presos todos en la cárcel federal de Roca. Así, quedó desvirtuada la pretensión del empresario de Roca Gustavo Arnaldo, quien quiso librarse de culpa alegando ignorar que había droga en los contenedores detenidos por la Aduana de Villa Regina.

El fiscal Federal de Roca, Alejandro Moldes, pidió elevar a juicio la causa, imputando a Omar Daniel Pancari, Ángel Luis Salor Hoyas, Gustavo Daniel Arnaldo, Tiziano Ariel Díaz y Tany Cortéz Molina el delito de contrabando de estupefaciente, en grado de tentativa, agravado por la participación de más de tres personas y por estar destinada la droga a su comercialización, y adjudicó a los imputados el carácter de coautores.

La querella, representada por el Estado Nacional a través de AFIP/Aduana, también pidió la elevación a juicio de la causa, por entender que hay suficientes elementos que incriminan a los imputados.

El escrito del fiscal fue presentado el viernes y, desde que estén completas las notificaciones a los imputados -todos con prisión preventiva- los abogados defensores cuenan con seis días para deducir excepciones no interpuestas con anterioridad u oponerse a la elevación a juicio, instando el sobreseimiento. Si no lo hacen, será clausurada la instrucción en los siguientes 3 días y el expediente pasará al tribunal de juicio que corresponda.

Durante la instrucción, la Cámara Nacional de Casación Penal revocó varias decisiones de la Cámara Penal de Roca y la apartó finalmente del análisis de Manzanas Blancas II, y anuló por “arbitrariedad” la libertad que el tribunal roquense había concedido a Tiziano Ariel Díaz, uno de los involucrados.

Según el escrito del fiscal Moldes, éstas son las claves para comprender la responsabilidad penal que atribuye a los cinco imputados detenidos:

  • Los imputados Omar Daniel Pancari, Ángel Luis Salor Hoyas, Gustavo Daniel Arnaldo, Tiziano Ariel Díaz y Tany Cortéz Molina intentaron exportar al Reino de España 287,375 kilogramos de sustancia estupefaciente –clorhidrato de cocaína- oculta dentro de cajas de cartón que contenían manzanas identificadas con la marca “Frutas Kis” dirigidas a la firma española Industrias Cruxol Impex SLU a través de la argentina Newen SRL.
  • La cocaína fue incautada el 4 de junio de 2015 en la Aduana de Villa Regina, en un camión que había sido cargado el día anterior en el frigorífico de Newen SRL, ubicado en Cervantes.
  • Las manzanas habían sido embaladas en “Frutas Vicente” por encargo de Gustavo Daniel Arnaldo y su socio Ángel Luis Salor Hoyas. Arnaldo y Tany Cortéz Molina -ciudadano boliviano- acondicionaron luego la carga introduciendo la droga, en el frigorífico de Newen SRL, comprado con la única finalidad de tener un lugar para cargar el estupefaciente en las cajas de frutas.
  • Tanto Newen SRL como la española Industrias Cruxol Impex SLU daban pérdidas, pero mantuvieron su giro comercial al sólo fin de viabilizar el contrabando de estupefacientes.
  • La maniobra de contrabando fue frustrada gracias a la actuación de los agentes aduaneros Eduardo Alejandro Suss y Adrián Marcelo Mariscal, de la Aduana de Regina, quienes detectaron en el escáner una “imagen extraña” en el contenedor que transportaba 21 pallets con 1162 cajas de manzanas de la marca “Frutas Kis”.
  • Ante testigos, se abrió el contenedor y se descubrió que 42 cajas guardaban en el fondo numerosos paquetes prolijamente acondicionados que contenían clorhidrato de cocaína.
  • Las cajas debían contener cuatro bandejas de manzanas pero, en estas 42 cajas, se reemplazó la bandeja inferior por un bloque de estupefaciente con un peso casi exacto al de las manzanas, y que no resultaba visible a través de los orificios ubicados en la base.
  • Los “ladrillos” -en total 252 paquetes- habían sido envueltos en nylon tipo film con cinta de embalar, dentro de bolsas herméticamente selladas y nuevamente recubiertas en múltiples vueltas con nylon que, además, estaban impregnados con una sustancia grasosa o viscosa que neutralizaba todo tipo de olor sobre su existencia, idóneo para eludir el accionar de los canes antinarcóticos. “Nunca vimos algo tan prolijo”, dijo el jefe de Inspección de la Aduana de Villa Regina.
  • La pericia química realizada por la Gendarmería Nacional concluyó que la sustancia secuestrada era clorhidrato de cocaína, sin corte, de una pureza promedio del 83.9%, estimando que podrían prepararse más de dos millones de dosis. Se determinó luego, por un análisis en Estados Unidos, que la droga provenía del Valle de Huallaga, Ucayali, Perú.

Un negocio de más de 10 millones de euros

Si hubiera tenido éxito la exportación de la cocaína a Europa, los imputados hubieran obtenido una ganancia superior a los diez millones de euros, que pudo haber llegado a los 15 millones de euros.

Se determinó luego que las cajas de fruta habían permanecido en el frigorífico de Newen SRL entre seis y trece días con el sólo acceso de Arnaldo y Cortéz Molina.

  • Una evidencia clave fueron los guantes hallados en el frigorífico y los rastros de éstos encontrados en los panes de cocaína”.
  • Newen y la firma que la antecedió -Indinec-, realizaron exportaciones durante los años 2011, 2012, 2013, 2014 y 2015 y su único comprador fue la importadora española Industrias Cruxol Impex. En todas ellas tuvo relación Omar Daniel Pancari.
  • Otro dato clave es que la empresa Newen compró un frigorífico sin que se justificara la inversión por la cantidad de exportaciones que hacía anualmente. Y le pedía a quien le compraba la fruta que se la entregaran antes, porque necesitaba “repalletizar” la carga, reacomodar el pallet de otra manera. Resulta obvio que quería introducir la droga y para ello necesitaba tiempo y un lugar tranquilo donde hacerlo.
  • Ángel Luis Salor Hoyas, el supuesto dueño de las empresas, no sabía nada de frutas. “Yo fui albañil toda mi vida… Lo último que hice fue de chofer de prostitutas”, declaró ante la Justicia.
  • Tiziano Ariel Díaz, quien fue contratado primero por Pancari y luego por Salor Hoyas como administrador de la importadora Cruxol, tampoco tenía experiencia en comercio.
  • El año 2014, toda la fruta enviada fue vendida por Tiziano Ariel Díaz a menor precio que el costo, y la Agencia Tributaria Española pidió explicaciones.
  • Omar Daniel Pancari fue el iniciador y organizador de la estructura societaria necesaria para la ejecución del plan, aportando sus conocimientos para crear la exportadora argentina Indinec –antecesora de Newen- y la importadora española Industrias Cruxol Impex. Primero fue socio gerente y administrador de ambas y luego puso a Tiziano Ariel Díaz en una y a Ángel Luis Salor Hoyas en la otra para aparentar su desvinculación.
  • Ángel Luis Salor Hoyas fue socio socio principal de Newen y de su antecesora Indinec -operando con Gustavo Arnaldo y Tany Cortez Molina-, y participó activamente en la española Industrias Cruxol Impex -en coordinación con Omar Daniel Pancari y Tiziano Ariel Díaz-.

El papel del roquense Gustavo Arnaldo, según el fiscal

  • Gustavo Daniel Arnaldo fue socio gerente de la firma Newen SRL, se ocupó comprar la fruta a Vicente Carbajo y, antes, asesoró a Salor Hoyas para la compra del frigorífico en Cervantes, por el cual pagaron U$S 450.000.
  • La compra del frigorífico sólo se entiende si se considera que “el valor del estupefaciente en Argentina rondaba los U$S 3.000.000 y en Europa hubieran ganado cinco veces más.
  • Arnaldo era el único integrante de la banda que tenía conocimientos en el tema frutícola.
  • Para el fiscal, “no resulta verosímil el descargo ensayado por Arnaldo, el cual se centró en desconocer la existencia de la cocaína secuestrada junto con la fruta que pretendía exportar pues, el cúmulo de pruebas indica lo contrario, no sólo por ser uno de los pocos que conocía lo que existía dentro de sus cámaras frigoríficas sino también porque era quien daba las órdenes allí y era obedecido por Tany Cortéz Molina, siendo los dos imputados las únicas personas con acceso al frigorífico”. Además, “porque Arnaldo conocía que su empresa exportadora no generaba ganancias, que su único comprador era Cruxol que pertenecía al mismo titular y que esta firma no tenía compradores fijos o prepactados”.

Comentarios

comentarios

Sé el primero en comentar

Deja un comentario