Una Planta Nuclear en Río Negro

Miguel Ciliberto

Se ha instalado en los últimos días un tema que genera intranquilidad y preocupación en los ciudadanos de la Provincia de Río Negro. Tal es el del avance de un acuerdo entre los gobiernos Nacional y Provincial, para la construcción de una Central Nuclear en territorio de la Provincia de Río Negro.

No escapa a nuestra consideración el hecho que en nuestro sistema representativo de gobierno, la gran mayoría de temas queda en mano de los representantes electos para ser resueltos y gestionados, pero dada la trascendencia extraordinaria del tema en consideración, de la repercusión en decenas de años que tendría sobre nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos una decisión de ese calibre e importancia, sumado al hecho de que sobre este tema no hay mandato ya que no se trató en la campaña de las elecciones anteriores, por lo que se debe convocar los ciudadanos de la Provincia de Río Negro para que se expidan en Consulta Popular Vinculante, sobre si aceptan o no que se instale en la provincia una Central Nuclear para la producción de energía eléctrica.

Al mismo tiempo creemos necesario arrojar un poco de luz, desde un aspecto técnico y económico sobre el tema, en un momento en el que algunas voces dicen que tenemos que construir nuevas centrales nucleares y aceptar sus riesgos, como única manera de mantener el modelo de vida actual en el aspecto de consumo energético.

Para ello, queremos hacer notar que existen métodos que ajustan mejor a las condiciones naturales de nuestra Patagonia, con ventajas de costos, limpieza y ausencia de riesgo.

Estas alternativas son La energía Eólica y la Energía Solar.

Con datos básicos podemos extraer una primera conclusión: Con la misma inversión la energía eólica produce en un año mucho más que la energía nuclear y con ventajas adicionales, puesto que la eólica, además es inagotable.
Si hacemos el mismo estudio para la energía solar fotovoltaica, podemos obtener resultados que nos permitan hacer comparaciones con la nuclear y la eólica y sacar conclusiones sobre cuál es el costo actual de este tipo de energía y pensar en un sistema combinado de generación que complemente los periodos sin sol o sin viento para compensar con la energía hidroeléctrica, por ejemplo.

El costo de mantenimiento de los parques solares es muy bajo y el del combustible es cero, por lo que las condiciones de competitividad de la fotovoltaicas son excelentes. Teniendo en cuenta que no precisan gastos de combustible cada año, ni producen residuos que hay que gestionar a lo largo de miles de años, el costo de producir energía eléctrica con energía solar fotovoltaica es inferior al de producir con una central nuclear, según afirman los especialistas en el tema.

Hablando de costos, la distancia desde el sitio de emplazamiento (Río Negro) al triángulo industrializado (Buenos Aires, Córdoba, Rosario), genera un “costo transporte”, que no tendría si la Planta se instalara junto a las ya existentes. Porqué entonces instalarla en la Patagonia?.

Se suele decir que el problema de las centrales de tipo eólico o la solar fotovoltaica reside también en la no gestionabilidad e irregularidad en su producción, al depender de las condiciones de viento y sol. Es cierto. Pero por eso es que es necesario pensar en sistemas de producción que combinen los distintos orígenes Eólica, Solar, Hidráulica y aun Mareomotriz.

No tiene sentido pensar en centrales que en los países desarrollados se están retirando de servicio y reemplazando por las que aquí mencionamos. Es como mandar una carta por correo común, teniendo la computadora e internet a mano.

Como hemos dicho, no solo es hoy desventajosa la producción de energía nuclear, sino que además tiene serios inconvenientes.

Accidente nuclear Fukushima. A pesar del alto nivel de sofisticación de los sistemas de seguridad de las centrales nucleares el componente humano siempre tiene importante repercusión. Ante un imprevisto o en la gestión de un accidente nuclear no se puede garantizar que las decisiones tomadas por los responsables sean siempre las más apropiadas. Tenemos dos buenos ejemplos en Chernóbil y en Fukushima.

Una dificultad importante es la difícil gestión de los residuos nucleares generados. Los residuos nucleares tardan muchísimos años en perder su radioactividad y peligrosidad.

Finalmente, una consideración que debe estar presente dada la situación política mundial. El terrorismo es una terrible y lamentable realidad que tiene en vilo a la sociedad mundial y que en nuestro país ha mostrado ya su dolorosa garra (Embajada de Israel y AMIA). En estos días la noticia de que el sitio del Ejército Argentino ha sido hackeado por el llamado Estado Islámico, no deja de ser un nuevo llamado de atención La presencia de una central nuclear en nuestro territorio no hace sino generar una vulnerabilidad que hoy no tenemos.

Conclusiones

Con todo ello, las conclusiones son obvias. La energía nuclear no es la alternativa en la actualidad, puesto que resulta cara frente a otros sistemas de producción, produce residuos que hay que gestionar durante miles de años y, como sabemos, lleva consigo riesgos para la salud de las personas.

Luego del accidente nuclear de Fukushima, países desarrollados como Alemania, Bélgica, Suiza y Taiwán, han anunciado su salida de la energía nuclear. Por ejemplo, Alemania ha anunciado su decisión de cerrar todas sus centrales nucleares a finales de 2022, Italia abandonó sus proyectos nucleares después de un referendum en el que el 95 % de los votantes rechazaron la energía nuclear, Suiza decidió desactivarlas una vez cumplida su vida útil y no construir nuevas centrales, Quebec cerró su central nuclear en Gentilly a finales del 2012 y el gobierno de Japón anunció una salida nuclear para el 2030. Egipto, Italia, Jordania, Kuwait y Tailandia han decidido no participar o volver a participar en la era nuclear. En Francia, el gobierno actual prometió encaminarse hacia la salida de la energía nuclear, diversificando la producción de electricidad.

Mientras que los países más poderosos del mundo muestran un movimiento hacia la era no-nuclear, la Argentina, un país con graves asimetrías y carencias en su desarrollo y en plena crisis económica va a invertir sumas colosales en el sentido inverso.

Alto impacto ecológico.

Parece ignorarse que no hay energía nuclear sin riesgo. Riesgo de accidentes, riesgo de guardar durante miles de años los residuos radiactivos que genera, riesgo ante un posible atentado. En suma, aumenta el riesgo y el peligro para las personas y su salud y para el Ambiente.

Argentina, un país que arroja directamente las aguas contaminadas de las cloacas en los ríos y que se ha propuesto sin éxito depurar esa vergüenza ambiental que es el Riachuelo y no lo ha logrado, difícilmente sea capaz de transportar y tratar meticulosamente los desechos radiactivos de altísimo riesgo.

Fuentes de Trabajo

Unido a esto hay que citar que el número de puestos de trabajo que generan la energía eólica y la energía solar fotovoltaica es mucho mayor que el de la energía nuclear, para el mismo grado de inversión. Además, esos puestos de trabajo están muy distribuidos y en muchas ocasiones se sitúan en zonas rurales, generando un tejido productivo que sirve de motor y mantenimiento a estas zonas normalmente deprimidas económicamente.

Por último, no podemos dejar de mencionar, por potencial que sea, que lo más alarmante es el uso que se le puede dar a la energía nuclear en la industria militar. El primer uso que se le dio a la energía nuclear fue para construir dos bombas nucleares que se lanzaron sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial, pero el riesgo que en el futuro se vuelvan a utilizar armas nucleares siempre existirá.

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