A días de la marcha a la ruta y la audiencia pública, Vialidad “bajó” a Roca a defender el proyecto de la 22

Alicia Miller.

Fue convocada por Vialidad Nacional y a través de un “boca a boca” de sectores ligados al gobierno nacional. Estaba pensada para calmar los ánimos y neutralizar la oposición que crece en un número impreciso de habitantes de General Roca a la construcción de una sucesión de “murallas” frente mismo a la ciudad, dividiendo el ejido y encajonando al grueso de la población.

En los hechos, fue un intenso debate, con mucho dinamismo y expresiones espontáneas a favor y en contra, y con el color que dieron los imperdibles cruces directos entre el intendente de Roca, Martín Soria, y los dos funcionarios de Vialidad que asumieron la defensa del proyecto: el abogado Ricardo Stoddart y el ingeniero Francisco García.

El abogado Stoddart presentó el diálogo y lideró las exposiciones, aunque fue el ingeniero García quien dio los detalles técnicos, respondió la mayoría de las preguntas y generó reacciones encendidas a favor y en contra. En la mesa estuvieron también –en silencio- el diputado nacional Sergio Wisky, el coordinador de Interior para Río Negro –Juan Martín-, el concejal del PRO Gabriel Giagietto y otras dos funcionarias de Vialidad. Desde los “locales”, quienes asumieron la conducción del encuentro fueron el farmacéutico Roberto Zgaib y la joven que asignaba –o no- el micrófono a los asistentes.

Una y otra vez, Stoddart y García dijeron que “en 2004, Río Negro definió que la ruta se hiciera por la traza actual. Los intendentes del Alto Valle lo pidieron (en ese tiempo era jefe comunal de Roca Carlos Soria), Viarse hizo el proyecto y Vialidad Nacional lo licitó. Como pasó el tiempo y se aumentó el tránsito por la zona, se convirtió lo que iba a ser una autovía en autopista para reducir los accidentes mortales que se producirían si los cruces fueran en el mismo nivel”.

Con el apoyo de imágenes, García explicó todo el proyecto y dio precisiones sobre los cruces y terraplenes en el área de General Roca, confirmando la información que –en dos convocatorias públicas anteriores- había expuesto el intendente de la ciudad, Martín Soria: se eliminarán los accesos a la ruta por Jujuy y Damas Patricias, y entre San Juan y Mendoza habrá tres murallas sucesivas de 750 metros cada una y de una altura cercana a los 8 metros.

El ingeniero, no obstante, mostró que a la altura de Avenida Roca no serán murallas de cemento sino “terraplenes vegetados” y que –para “reducir el impacto visual”- la altura máxima estará en el centro pero, hacia los costados, descenderá hasta 3 metros, para llegar hasta el nivel 0 –es decir el actual de la calle- en dos escalones con césped y plantas. Esto será posible “porque acá tenemos lugar”. En cambio, los cruces de San Juan y Mendoza serán tal y como el acceso a Huergo: terraplén cayendo a plomo hasta la colectora.

García descartó absolutamente que se fuera a expropiar tierras aledañas para cambiar el proyecto en otros sectores.

El intendente Martín Soria tomó la palabra durante algunos minutos y exhibió sus propias imágenes, indicando –como la ha hecho en convocatorias anteriores- que las “murallas” no tendrán frente a Roca 200 metros como muestra la imagen promocionada por Vialidad, sino unos 700 metros de largo, lo que dejará apenas unos 200 metros entre una y otra. “Están faltando a la verdad”, dijo.

La reacción del abogado Stoddard buscó neutralizar la grave acusación con otra: “Señor intendente. Lo hemos visto en Vialidad ir a hablar con cada uno de los funcionarios desde el inicio de esta gestión, y decir que estaba encantado con el proyecto y que se retomaran los trabajos”. “Vos estás loco”, le respondió Soria, intentando infructuosamente que la joven de apellido De Rosa le asignara el micrófono para argumentar.

“No hagamos tribuna política”, dijo entonces Zgaib, aunque él mismo pareció olvidar su pedido más tarde, cuando elogió a esta gestión nacional “después de 12 años desastrosos”, lo que generó una ola de aplausos y de críticas a los gritos por parte de los asistentes, entre los cuales había de todas orientaciones partidarias.

Otro momento de alta tensión se produjo cuando el presidente de la Asociación Parque Industrial I, Julián Tocce, preguntó a los funcionarios de Vialidad qué harían para remediar el grave inconveniente que provoca que el proyecto no contemple un acceso y descenso de la autopista a la altura de calle Jujuy, vía que comunica hoy al Parque Industrial con la Ruta 22. “Tenemos entendido que el acceso al Parque Industrial es por la ruta provincial 6”, dijo García, desconociendo que el único Parque Industrial en el que están radicadas empresas no es aquel –todavía un proyecto- sino el ubicado al norte de General Roca, con acceso a la ruta por calle Jujuy. Risas, aplausos, gritos, insultos… se escucharon hasta que –rápido de reacciones- el abogado Stoddart pidió disculpas por el “error” de su compañero de equipo, y lo responsabilizó de “no saber que Roca tiene dos parques industriales”.

El enojo por tamaño desconocimiento fue en parte atenuado cuando luego, el propio Stoddart, sin consultar con el ingeniero, dijo que “nos comprometemos a revisar el proyecto para tratar de solucionar ese problema”.

Otro momento de enojo general se produjo cuando varios chacareros y el presidente del Consorcio de Riego de Allen y Fernández Oro, Carlos Zanardi, se quejaron por el efecto negativo que las obras de ampliación de la ruta están generando en aquellos sectores. “A la altura de puente 83, el desagüe que pasa debajo de la ruta fue hecho en zigzag y con paredones en el medio. Es imposible limpiarlo y si se atraviesa un tronco se va a taponar. Además, no han dejado lugar para que trabajen las máquinas que limpian los canales y desagües, que tienen que operar desde la colectora y se genera un desastre en el tránsito”, señaló Zanardi.

El productor Ángel Spámpani y otros fruticultores también se quejaron de que “el proyecto no tiene en cuenta que esta es una ruta del trabajo, y no contempla a los miles de peones rurales y de chacareros que tienen que ir de una chacra a otra, al galpón, a su casa”.

García admitió que “la obra en puente 83 está mal hecha y se va a romper y a volver a hacer”. No respondió al reclamo a viva voz que pedía saber “¿quién va a pagar todo eso?”, hasta que Stoddard dijo que correrá por cuenta del contratista y se molestó cuando, desde el fondo del salón, se reprochó “¡que echen a los inspectores de la obra!”.

Movilización a la ruta y audiencia pública

El encuentro fue caliente, de alta tensión, en especial por la cercanía de dos acontecimientos decisivos: la convocatoria a marchar el sábado 26 de agosto al costado de la ruta 22 a la altura de la Rotonda de General Roca –lanzada días atrás por el intendente Martín Soria- y la audiencia pública sobre el proyecto de ampliación de la Ruta 22, que se realizará el 31 de este mes por exigencia de la Justicia Federal, quien falló a favor del Municipio en el amparo presentado hace casi un año por Soria con el respaldo de 25.000 firmas de vecinos de la ciudad.

Ayer, al cabo de la reunión, fueron varias las voces que pidieron “menos política y más entendimiento entre los técnicos” para llegar a una solución consensuada que minimice el impacto negativo de la obra y que, a la vez, facilite su rápida finalización, mejore la calidad de vida de locales y viajeros, y reduzca la lamentable sucesión de accidentes fatales.

 

 

 

 

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