Humor y política: Según pasan los años

Alejandro Rojo Vivot

“Casi nunca logra el chiste inocente o abstracto aquella repentina explosión de risa que hace tan irresistible al tendencioso. Dado que la técnica puede en ambos ser la misma, estará justificado sospechar que el chiste tendencioso dispone, merced a su tendencia, de fuentes de placer inaccesibles al chiste inocente”.

Sigmund Freud (1856-1939)

El humor cuanto más cala logra más acabadamente su cometido como un estilete de la inteligencia; a los aludidos les quedan, básicamente, dos caminos: ofenderse o al menos sonreírse, los pocos atentos con razonamientos lineales quizá no lo comprendan cabalmente y habrá otros que festejarán las ocurrencias.
El humorista, siempre, agrega cierta cuota de valentía al señalar lo que está indicando con su capacidad de resaltar alguna cuestión determinada, sabiendo que tendrá detractores a veces poderosos, quedándose con el resto aunque sean minorías. Siempre permanecerá abierto algún debate como resultado perenne y muy auspicioso.
Les Luthier, el 13 de junio de 1996, en el Teatro Astengo de Rosario, estrenaron su espectáculo Bromato de armonio, que luego reeditaron en Chist el 13 de mayo de 2011, que incluyó, en tres actos, La Comisión (Himnovaciones).
La divertida parodia relata que, concluidas las elecciones, los que acaban de asumir siguen en campaña, pues consideran que con un período de gestión no les alcanzará buscando auto sucederse con el acompañamiento de los votos.
La estrategia proselitista permanente es muy diversa como la de reescribir la historia y generar algunos cambios que consoliden la revisión sesgada de la misma. En tal sentido crean una Comisión para la reforma de la letra del Himno Nacional con el objeto de actualizarla sesgadamente, a favor del sector en el poder.
Dos miembros de la Comisión, con dineros públicos, contratan a un músico bailantero, con principios endebles, que acepta adaptar la canción patria a los requerimientos de la parcialidad oficialista y la transforma incluyendo referencias explícitas que alaban al Presidente que busca perpetuarse, con una nueva historia de los orígenes independentistas del siglo XIX.
Le proponen eliminar parte de la letra original: “prohombres siempre limpias las manos” pues “no hay que andar revolviendo ciertos temas”; “es el periodismo que inventa escándalos para difamarnos”, “campañas de desprestigio fomentadas desde el exterior”.
El compositor insiste en dejar lo de las manos limpias pues:
-“todos los gobiernos se cansaron de robar”.
-“Nosotros somos incansables”.
-“Igual todos roban, pese a lo que dice el Himno”.
Lo dejan.
Ingresa el Presidente con el bastón de mando y el músico lo confunde con un paraguas y la banda presidencial que cree que es un cinturón de seguridad.
También le agregan al final “siempre el cielo azul (…) vote siempre lista azul, siempre le daremos al pueblo dubidubidu”.
El Presidente en campaña perpetua elogia a la Comisión por la reforma del Himno y los miembros dialogan:
-“Nos sentimos honrados.
-¿Honrados?
-Que sensación más rara”.
Les Luthier: una historia de cinco décadas creando siempre con humor, ha permitido a muchos centenares de miles de personas reírse en muchos países, también, posiblemente, homenajeando a los políticos lealmente democráticos.

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