El dedo en la llaga de la Justicia Federal

Confluencia Digital

Un editorial del diario La Nación pone el dedo en la llaga de la penosa situación en que se encuentra la Justicia Federal de la Capital Federal. Señala el editorial que “los tribunales de Comodoro Py han sido largamente, por más de una década, la expresión más penosa de ineficacia e impunidad en la Argentina. Sus laberínticos pasillos y despachos, infectados de actitudes corporativas de la peor calaña, han nutrido con fundamento las peores sospechas de falta de probidad”.

A continuación, el editorial describe sin eufemismos las prácticas corruptas que han sido características en el funcionamiento de esta peculiar instancia judicial: “ La mayoría de sus máximos responsables, particularmente a nivel de las primeras y segundas instancias, resultaron incapaces para investigar las principales causas de corrupción de la administración pública nacional, a través de una trama que dio lugar a múltiples sospechas, incluyendo la deliberada demora en el curso de los expedientes; la aceptación de canonjías para “cajonear” resoluciones; el aceleramiento de algunas causas con claros propósitos intimidatorios; la permeabilidad a siniestros operadores del Poder Ejecutivo; las ignominiosas cadenas de fundadas sospechas de sobornos y tráficos dinerarios; la promoción de inadecuados e incluso vergonzosos personajes para el ejercicio de tan magna función; el enriquecimiento patrimonial obsceno de varios de sus integrantes; la autoprotección entre sus integrantes cuando se iniciaban investigaciones contra alguno de ellos; las prácticas de “forum shopping” para direccionar investigaciones, y el nefasto trabajo en tándem con agentes y enviados de los servicios federales de inteligencia, entre otras tantas funestas prácticas que carcomieron el prestigio de un cuerpo cuyos hombres probos aún encuentran serias dificultades a la hora de diferenciarse”.

El editorial termina formulando una convocatoria a acabar con el viejo sistema de corrupción: “Asistimos a un momento bisagra que demanda toda la valentía y la voluntad política de un gobernante a la hora de encarar un cambio de era que sepulte tantas trágicas experiencias para que el Poder Judicial recupere su imprescindible independencia y prestigio al servicio de los valores democráticos y republicanos”.

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