Humor y política: Caran d’Ache

Alejandro Rojo Vivot

 

“El secreto del efecto de placer del chiste tendencioso consiste en el ahorro de gastos de coerción o cohibición”. [1]

Sigmund Freud (1856-1939)

 

Las disputas políticas, ideológicas y, por caso, religiosas, con frecuencia, generan extensos y acalorados debates que, a veces, subsisten por décadas aunque los nudos de las controversias hayan pasado a los últimos niveles de interés y relevancia.

También hay quienes, por escasez argumental presente, reviven diferencias casi arcanas para justificar alguna cuestión contemporánea de endeble sustento.

El humor político siempre está a la orden del día, inclusive en regímenes personalistas autoritarios o con sesgos dicotómicos amigo enemigo.

El teólogo y sociólogo Peter Ludwig Berger (1929) apuntó “Lo cómico es peligroso, por lo tanto, para cualquier orden establecido. Es necesario controlarlo, mantenerlo recluido dentro de un enclave de algún tipo”. [2]

En Francia, a fines del siglo XIX, el iracundo antisemitismo estaba en su perverso apogeo, mientras que se debatía entre regímenes autoritarios y los democráticos.

Ante un muy grave hecho de corrupción con recursos públicos destinados al ejército, los responsables y sectores con gran poder, incluyendo la Iglesia Católica, buscaron a un chivo expiatorio [3] o cabeza de turco [4] en el inocente capitán Alfred Dreyfus (18591935).

Todo el proceso fue escandalosamente injusto y se lo condenó a la ignominia degradación y prisión en la inhumana cárcel de la Isla del Diablo (Île du Diable), dominada por medio del sistema colonial francés vigente en el siglo XXI.

Mientras el huevo de la serpiente [5] maduraba lo que serían los sistemas políticos fascistas de signos ideológicos opuestos, la sociedad francesa se exteriorizó con notoria división, tanto por el debate en sí mismo como por las posturas tan controversiales en cuanto al modo de vida y de gobierno.

El genial moscovita Emmanuel Poiré (1858-1909) fue un extraordinario humorista que, bajo el seudónimo Caran d’Ache, se destacó en Francia por sus inteligentes historietas, historias sin palabras y agudas caricaturas.

Sobresalió, muy particularmente, por sus trabajos relacionados con la gigantesca estafa sobre la frustrada construcción del Canal de Panamá por parte de los franceses, que arruinó a miles de pequeños ahorristas, mientras se silenciaban a varios periodistas, políticos y poderosos influyentes sociales. [6] A sus aportes irónicamente los denominó “Carnet de Chèques” y los publicó en 1892, convirtiéndose en un modelo de inteligente humor político.

También Caran dʹ Ache intervino en el caso Dreyfus contribuyendo con su obra al debate nacional. Al respecto fundó la publicación “Psst…!”, que alcanzó 85 ediciones.

En tal sentido, recordamos su jocoso drama gráfico en dos actos “Una cena en familia” donde, en el primer cuadro observamos a once comensales y un perro disfrutando de la reunión con el epígrafe “Por encima de todo, no debemos hablar del caso Dreyfus” y en el segundo apreciamos una violenta trifulca generalizada: “Ellos han hablado de él”. [7]

[1] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Página 1095. Madrid, España. 1973.

[2] Berger, Peter. Risa redentora. Editorial Kairós. Página 46. Barcelona, España. Febrero de 1999.

[3] Expresión bíblica.

[4] Expresión de las violentas invasiones católicas europeas a medio oriente denominadas cruzadas.

[5] Referencia a la película Ormens ägg del sueco Ingmar Bergman, (1918-2007), estrenada en 1977, cuya historia transcurre en Berlín en la década de 1920.

[6] Ferdinad Lesseps (1805-1894) creó la “Compañía Universal del Canal Interoceánico de Panamá”, mientras que Jacques Adolphe de Reinach (1840-1892) desarrolló la corrupción más grande del siglo XIX.

[7] Poiré,Emmanuel. Una cena en familia. Le Figaro. París, Francia. 14 de febrero de 1898.

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