Weretilneck corre contra el tiempo

Alicia Miller.

En lo económico y en lo político, el gobernador de Río Negro está apremiado por el tiempo.

En cuanto a las finanzas de la provincia, Weretilneck acaba de presentarle a  Mauricio Macri un cuadro de situación bastante “dibujado”, y el presidente no tardará en reprochárselo.

Weretilneck dijo que en los primeros cuatro meses del año, el Estado rionegrino tuvo superávit corriente, es decir sin contar el pago de intereses ni de la deuda acumulada. “Quedó demostrado que hay una recuperación y una reducción del déficit, por lo que el Presidente nos instó a seguir trabajando en la misma línea”, afirmó.

 ¿Y qué tuvo de “dibujo”?

Que en enero hubo receso administrativo y por lo tanto no hubo gastos de funcionamiento. En febrero hubo un ingreso extraordinario, porque venció la opción de pago anual de los impuestos a los automotores y el inmobiliario, aprovechando un descuento. Y, además, en ese primer cuatrimestre todavía no regía el aumento en los salarios, que sí se notará en el resto del año, en forma creciente.

Así, una cosa es lo que Weretilneck dice que es, y otra cosa será la realidad que quede en evidencia con el transcurrir de los meses.

En lo político, el tiempo le juega en contra porque su partido todavía no tiene candidato y, en cambio, Martín Soria ya hace campaña por toda la provincia para el partido Justicialista, Frente la Victoria o como se dé en llamar para el año próximo.

El viernes por la noche, Martín Soria presidió en Roca la inauguración de la nueva sede del Museo Municipal de Bellas Artes. Hubo muchísima gente, notable optimismo y, sobre todo, expresiones de alegría en sectores intelectuales de la sociedad, el sector que es usuario del Museo. Pero la sala de exposiciones está ubicada en el primer piso de la Terminal de Ómnibus, será de entrada gratuita y ya empezó a ser visitado por locales pero también por viajeros que transitan por ese lugar. Una acción con efecto real y subjetivo.

Pero el intendente ya está a pleno. Desde hace más de un mes, aprovecha los fines de semana para visitar alguna ciudad de la provincia. El sábado estuvo en Choele Choel y, en encuentros anteriores, se reunió con militantes y dirigentes de otras regiones.

Además, el partido de Weretilneck –Juntos Somos Río Negro- está en proceso de desintegración o de transformación, como lo muestran varias señales producidas en los últimos tiempos:

-Hace un mes renunció la secretaria de Coordinación del ministerio de Gobierno.

-A principios de mayo, el exministro y actual legislador Ricardo Arroyo se fue del bloque parlamentario del oficialismo.

-Como represalia, el gobierno expulsó a dos funcionarios de Aguas que respondían al exministro.

-Y la semana pasada, desde el propio oficialismo, se filtró el audio de una reunión en la cual el secretario de Gobierno, Félix San Martín, se refería en forma vulgar e insultante al vicegobernador Pedro Pesatti, lo que derivó en la expulsión del funcionario.

-La filtración sucedió apenas un día después de que Weretilneck dijera en Bariloche que la candidatura a gobernador de Carlos Valeri –el ministro de Obras Públicas- sería “un orgullo” para Juntos. Valeri viene, como Weretilneck, del Frente Grande, que es la pata más pequeña de Juntos: Ni peronista ni radical. Por eso, muchos miraron hacia Pesatti cuando se conoció el audio.

-La sangría no quedó allí. El lunes, Weretilneck sacó del ministerio de Gobierno a otros tres funcionarios: los directores Yamel Mohana –de Comisiones de Fomento-, Osvaldo Rampellotto –de Cooperativas y Mutuales- y Diego Lawrie –de Tierras-. Lo había anticipado el sábado en Choele Choel, donde dijo que “no toleraría agravios internos”, según señaló el diario “Río Negro”. No obstante, estas últimas tres expulsiones no fueron represalias por los dichos sino por haber grabado a San Martín. Lo que no tolera Weretilneck son deslealtades.

A pedido del Codeci –Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas- podrían producirse también otras dimisiones.

Nada parece detener la red de desconfianzas que mina a Juntos y, en especial, a la relación entre Weretilneck y su ministro de Gobierno, Luis Di Giácomo.

No son desacuerdos de fondo. Sólo de formas. Ambos coinciden en menospreciar al vicegobernador Pesatti y en buscar un candidato alternativo para impedir el crecimiento del viedmense. Pero la falta de sutileza del médico exaspera al gobernador, más predispuesto a la cirugía fina que al escándalo y el barro.

Hasta el momento, Alejandro Palmieri –el roquense exministro de Hacienda y actual jefe del bloque parlamentario de Juntos- sigue negándose a ser candidato a gobernador. Y Weretilneck y su gente buscan reemplazo en otro dirigente del Alto Valle o de Bariloche.

Enseguida, Pesatti se mostró ofendido por la supuesta “proscripción por causas geográficas”. En realidad, Viedma no le ha dado buenas noticias al oficialismo en las últimas elecciones.

Pero el principal problema es, también en esto, el tiempo. Sin un candidato alternativo conocido por el grueso del electorado, Weretilneck sabe que no tendrá posibilidades.

Es la primera lección que imparte todo consultor político: más vale malo conocido que bueno por conocer. Está fresco el recuerdo de la mala idea de Miguel Saiz, quien creyó que podría instalar como sucesor a su ministro de Educación, César Barbeito, a pesar de su baja inserción en el electorado.

El mismo dilema aqueja a Cambiemos-Pro. Construir un candidato lleva tiempo -o su sucedáneo: mucho dinero-. 

Ambos son bienes escasos. Y lo serán más aún, cada día que pase.

 

 

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