El Gobierno parece Mascherano persiguiendo a Mbappé

Aleardo Laría.

La autoría de esta divertida  metáfora futbolera, usada para caracterizar los problemas que afronta el gobierno de Macri, corresponde a Sergio Berensztein. Se trata de la descarnada opinión de uno de los intelectuales más honestos que tiene Argentina. Un intelectual en el sentido más potente que tiene la palabra intelectual, es decir alguien dispuesto a mostrar la verdad aunque duela. Un modo de continuar la senda trazada por Aristóteles, quien decía: “Soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad”.

Señala Berensztein que Macri había prometido a su electorado y a toda la Argentina que terminaría con el modelo populista para así liberar la energía transformadora que estaba contenida y desaprovechada por la mala praxis del gobierno K. Sin embargo, a poco de andar, se verificó que persistían los modos y comportamientos basados en instituciones formales e informales que durante décadas impidieron que el país se desarrolle por lo menos al mismo ritmo que el resto de los países emergentes. Se suponía que se iba a acabar con la rosca y la politiquería. Pero la utilización de los servicios de inteligencia para desacreditar a los adversarios políticos; las intromisiones flagrantes en el Poder Judicial para instalar en los tribunales federales a jueces amigos; el patrimonialismo (“caso Correo”) y ahora los casos de financiación ilegal en las campañas políticas, son muestras elocuentes de que el espíritu  republicano de “Cambiemos” era casi inexistente, solo una consigna electoral.

Al déficit republicano, deben sumarse los errores en la estrategia económica, producto –por enésima vez- de la ideología economicista que nubla la vista y evita el reconocimiento pragmático de los problemas. El uso de la deuda pública para afrontar el conflicto distributivo, es el sustituto del uso de la inflación como impuesto distorsivo para satisfacer las demandas de prestaciones y servicios sociales reclamados por una inmensa masa de pobres que ha fabricado la Argentina en las últimas décadas. Un reciente informe de IDESA demuestra que el uso de estos recursos es el atajo que se utiliza para eludir una reforma impositiva integral que lleve el peso de los impuestos directos al nivel que tienen en los países de la OCDE.

Afrontar los enormes desafíos que tiene por delante nuestro país, suponía trabajar arduamente para alcanzar algunos consensos sobre políticas de Estado que permitieran transformar nuestro modelo de subdesarrollo. Para ello era necesario ofrecer un programa integral sometiéndolo al debate  conjunto  de los partidos políticos y de las organizaciones de la sociedad civil. Una labor política de alta estrategia que no podía ser sustituida con eslóganes y globos amarillos. De aquellos polvos vienen estos lodos.

La nota de Sergio Berensztein

El informe de Idesa

 

 

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