La estrategia de Weretilneck al hablar de su re-reelección

Alicia Miller.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, ha vuelto a hablar de su re-reelección. Como si esa opción fuera posible. Como si la Constitución de Río Negro no existiera, o como si ella no contemplara en su artículo 175 una cláusula de prohibición tan clara y precisa que no requiere de interpretación ni análisis.

Ese artículo señala que “El gobernador y el vicegobernador pueden ser reelectos o sucederse recíprocamente por un nuevo período y por una sola vez. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente, no pueden ser elegidos para ninguno de ambos cargos sino con un período de intervalo”.

¿Y entonces?

Weretilneck sabe muy bien que no puede aspirar a un nuevo período. Pero usa el argumento para alivianar el viaje hasta el fin de su mandato, del mismo modo que, en la clásica novela de caballería, Don Quijote de la Mancha promete a Sancho Panza la gobernación de la ínsula Barataria con la finalidad de tentarlo y lograr que lo acompañara en su aventura.

Las razones por las cuales Weretilneck no puede ser candidato a gobernador son claras y han sido ya expuestas en detalle desde esta misma columna hace más de dos años, en enero de 2017. Nada nuevo sucedió desde entonces para modificar esa barrera.

La estrategia de Weretilneck

Al hablar de un imposible, Weretilneck oculta una estrategia tendiente a evitar que se desintegre su poder al fin de su mandato, y a la vez construir un canal que le permita luego trasvasar esas adhesiones a quien él elija como su preferido. En definitiva, agita una nube de humo para intentar conservar el rol de elector privilegiado y para garantizar su propio futuro y el de sus colaboradores directos.

A juzgar de sus dichos, su plan sería el siguiente:

-Desde ahora hasta el verano, insistirá en que puede ser candidato a gobernador para un tercer período, evitando hablar de los impedimentos constitucionales para lograrlo. Así ganará tiempo y seguirá ocupando un lugar en las noticias con visión de futuro, hacia un 2019 plenamente electoral.

-Con vaguedades, sugerirá su deseo de llevar el caso ante el Superior Tribunal de Justicia o ante el Tribunal Electoral para que se expidan respecto de la legalidad o no de su eventual postulación. Para eso, jugará con que no existe precedente del STJ que interprete el artículo 175 de la Constitución rionegrina. El único que planteó una acción para intentar un tercer período en la fórmula fue Horacio Massaccesi para abortar la candidatura a gobernador del dos veces vicegobernador Bautista Mendioroz, en 2003. Pero el máximo tribunal no llegó a expedirse, porque la deserción de Mendioroz convirtió la cuestión en abstracta. Curiosamente, en aquella ocasión, fue Alberto Weretilneck, en su calidad de presidente del Frente Grande, quien con más énfasis se opuso a la pretensión re-reeleccionista de Mendioroz. En un escrito dirigido al Tribunal Electoral, señalaba “la improcedencia de la postulación del vicegobernador Mendioroz para un nuevo período consecutivo posterior a los dos que lleva en forma consecutiva y por el camino de la reelección”, al reclamar que se disponga como interpretación auténtica del artículo 175 de la Constitución provincial que “la reelección de los cargos de gobernador y vicegobernador sólo puede darse en forma consecutiva por una sola vez, cuando la elección se haga para cualquiera de ambos cargos”.

-Hasta el momento, el Frente para la Victoria es el único partido que se expidió en contra de la intención del mandatario. “No es el primer mandato, es el último”, dijeron los legisladores de esa fuerza.

-El PRO se había manifestado en contra de esa opción en mayo de 2017, pero ahora nada dijo.

-Mientras dure su puesta en escena, Weretilneck hará campaña como es su estilo: abusando de su función gubernamental para poner al Estado al servicio de su política partidaria, y buscará esmerilar la candidatura del único precandidato a gobernador que ya inició su actividad proselitista: el intendente justicialista de General Roca, Martín Soria.

-Cuando falte poco para inscribir las candidaturas, Weretilneck hará una simulación de “renunciamiento” de su imposible postulación, y aceptará “sorpresivamente” ser candidato a senador de Cambiemos o del Peronismo Federal, y acompañará la candidatura a gobernador de quien postule la fuerza política elegida. Mientras tanto, la indefinición será su aliada.

-Así, como candidato al Senado, Weretilneck encabezaría la boleta de la elección, siempre y cuando los comicios para definir gobernador se realicen en forma simultánea con la elección de cargos nacionales. Al hacerlo, le hará el favor a su aliado de “traccionar” votos propios hacia la fórmula provincial.

-Definir fecha y modo está entre sus facultades, y demorará toda definición el mayor tiempo posible. Así, se asegurará tener una prenda de negociación con la Nación, a la vez que dificultar toda planificación al justicialismo de Soria y al resto de los partidos políticos.

Un plan que ya da frutos

El rendimiento político de su estrategia ya ha comenzado a notarse.

Para empezar, todos hablamos y escribimos sobre Weretilneck. Ése es su primer logro.

El segundo, se advierte en los comentarios que sus adherentes han ubicado enseguida debajo de las notas periodísticas sobre el tema, y de su acción en redes sociales. Esto, en cumplimiento de las pautas que el consultor contratado en Buenos Aires ha impartido al partido del gobernador.

La iniciativa política es legítima. Y amenazar con violar la Constitución no constituye una falta concreta al orden normativo vigente.

Lo que está en juego, en definitiva, es hasta qué punto esta estrategia le dará al gobernador el resultado que él prevé.

Para evitar que la opinión pública termine siendo conducida por el camino que Weretilneck ha previsto, sería necesario que los ciudadanos conocieran muy bien la Constitución y se resistieran en forma activa a que su voluntad política fuese manipulada.

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