Toma del Decanato de la Fadecs: Resolvamos con inteligencia

Mario Alvarez

¿La ocupación del Decanato de la FADECS sirve para atacar la resolución de la Justicia Federal que dispuso que las ex trabajadoras de la Cooperativa no tienen derecho a una reincorporación efectiva con carácter permanente?

¿Cómo se van a reparar los graves perjuicios que ésta ocupación, ciertamente ilegítima e ilegal (irónicamente llevada a cabo en una Facultad donde se cursa la carrera de Derecho) le ha generado a toda la comunidad universitaria?

¿Quién se va a hacer cargo de los innumerables daños económicos que ésta desmadrada protesta sigue ocasionando en las arcas de la Universidad?

¿Cómo se va a recuperar la estrepitosa caída de la matrícula que está provocando una pretendida gesta ocupacional pseudo combativa?

¿Quién contiene a los estudiantes avanzados que necesitan recibirse y se ven obligados a migrar hacia otras Instituciones para rendir sus finales?

¿Cuándo entenderán las partes involucradas (ocupantes y autoridades de la Facultad) que siempre hay espacio para dialogar y superar éste tipo de conflictos y que se impone transitar por ése camino?

¿Por qué los que fogonean y alientan la continuidad de esta ocupación no se detienen un momento a elaborar una propuesta inteligente que permita consensuar hacia adelante una alternativa superadora para todos?

¿Cómo se explica que las autoridades (FADECS-UNCO) no hayan podido en casi medio año diseñar un ofrecimiento que abra un paréntesis por un tiempo determinado mientras en el ínterin se le va buscando una salida coherente a este largo conflicto?

En la Argentina fracturada que nos toca vivir, estos hechos puntuales, sacados de su eje reivindicativo inicial para mutar hacia la consigna política, no hacen más que agravar un humor social ya suficientemente golpeado. No solucionan nada. Por el contrario. Irritan. Generan bronca. Perjudican. Dividen. Agrietan. Postergan. Embrutecen.

La Facultad está llena de sillas vacías. Seamos inteligentes. Sentémonos a dialogar.

Hablemos y aprendamos a escuchar.

Dejemos de dañarnos a nosotros mismos.

 

El autor es concejal vecinalista

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