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	<title>Confluencia Digital</title>
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	<description>Información + opinión</description>
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		<title>El lobby israelí</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2026/03/el-lobby-israeli/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 11:46:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[complejo militar-industrial]]></category>
		<category><![CDATA[guerra contra Irán]]></category>
		<category><![CDATA[lobby israelí]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La renuncia de Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de EEUU, basada en un deber de conciencia por considerar que no puede respaldar la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán, reinstala nuevamente el tema del lobby israelí <a class="mh-excerpt-more" href="https://confluenciadigital.com.ar/2026/03/el-lobby-israeli/" title="El lobby israelí"></a></p>
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<p>La renuncia de Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de EEUU, basada en un deber de conciencia por considerar que no puede respaldar la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán, reinstala nuevamente el tema del lobby israelí y su influencia en el vínculo de EEUU con Israel. En la carta publicada por Kent, dirigida al presidente de Donald Trump, dice que “tras una profunda reflexión, he decidido renunciar a mi cargo como director del Centro Nacional de Contraterrorismo (porque) no puedo, en buena conciencia, apoyar la guerra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby en Estados Unidos”. En declaraciones posteriores efectuadas en el programa del comunicador Tucker Carlson declaró que «los israelíes se sintieron envalentonados al pensar que, hicieran lo que hicieran, sin importar la situación en la que nos pusieran, podían seguir adelante y tomar esa medida, y nosotros simplemente teníamos que reaccionar. Esto nos lleva a una cuestión más amplia: ¿quién dirige nuestra política en Oriente Medio? ¿Quién decide cuándo vamos a la guerra o no?” Luego añadió que “los israelíes impulsaron la decisión de emprender esta acción, que sabíamos que desencadenaría una serie de acontecimientos”, confirmando de este modo la sorprendente explicación que había dado el secretario  de Estado Marco Rubio reconociendo que el presidente norteamericano había sido arrastrado a la guerra por una decisión de Israel.</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=1cbw1utqzHg">https://www.youtube.com/watch?v=1cbw1utqzHg</a></p>
<p><strong>La tesis de John Mearsheimer y Stephen Walt</strong></p>
<p>En el ensayo titulado “<em>El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos” </em>(Taurus, 2007) los profesores norteamericanos John Mearsheimer y Stephen Walt afirman que “durante las pasadas cuatro décadas, Estados Unidos ha ofrecido a Israel un nivel de apoyo material y diplomático que deja muy pequeño el que proporciona a otros países. Esa ayuda es en buena medida incondicional: no importa lo que haga Israel, el nivel de respaldo permanece en su mayor parte inalterable. En particular, Estados Unidos favorece de manera continua a Israel frente a los palestinos y rara vez presiona al Estado judío para que detenga la construcción de asentamientos y carreteras en Cisjordania”. Esta descripción objetiva viene seguida de una observación hecha en 2007 pero que retoma actualidad: “Muchas de las políticas que se han seguido en beneficio de Israel ponen ahora en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos. La combinación del extremadamente generoso apoyo a Israel y la prolongada ocupación israelí de territorio palestino ha avivado el antiamericanismo en todo el mundo árabe e islámico, incrementando así la amenaza del terrorismo internacional y haciendo más difícil para Washington enfrentarse a otros problemas, como detener el programa nuclear de Irán”.</p>
<p>La explicación de esta estrecha alianza se explica, en opinión de Mearsheimer y Walt, por las actividades del lobby israelí en Estados Unidos. Consideran que ningún lobby étnico, de los que existen en EEUU, ha tenido tanto éxito como el <em>American Israel Public Affairs Committee</em> (AIPAC) (Comité Estadounidense Israelí de Asuntos Públicos) en convencer a muchos estadounidenses de que los intereses de Estados Unidos y los de Israel son esencialmente idénticos, cuando es evidente que no lo son. Lo notable es que el impacto del lobby, de forma inintencionada, ha sido también perjudicial para Israel, en la medida que ha favorecido las soluciones bélicas en lugar de las diplomáticas. “Tómese la cuestión de los asentamientos de Israel (en Cisjordania) que incluso un escritor tan favorable a Israel como León Wieseltier llamó “un desatino moral y estratégico de proporciones históricas”. La situación de Israel sería hoy mejor si Estados Unidos hubiera usado hace tiempo su posición de poder financiero y diplomático para convencerlo de que parara de construir asentamientos en Cisjordania y Gaza y lo hubiera ayudado a crear un Estado palestino viable en esas tierras. Al hacer que resulte de difícil e imposible que el gobierno de Estados Unidos critique la conducta de Israel y lo presione para que cambie algunas de sus contraproducentes políticas, el lobby puede estar incluso poniendo en riesgo el provenir a largo plazo del Estado judío”.</p>
<p><strong>El <em>modus operandi</em> del lobby</strong></p>
<p>En opinión de los profesores norteamericanos, el lobby no es un contubernio ni dirige una conspiración. Es simplemente un grupo político que presiona en favor de los intereses de Israel, pero que “es tan americano como el pastel de manzana”. Opera básicamente mediante la estrategia de guiar la corriente de contribuciones a los candidatos en las caras campañas políticas, recompensando o castigando en función del apoyo que hayan prestado a Israel. También ejercen presión sobre los medios de comunicación y el mundo académico mediante su presencia en influyentes <em>think tanks </em>de política exterior. “Las iniciativas para configurar las percepciones del público a menudo incluyen acusar a los críticos con Israel de antisemitismo, una táctica diseñada para desacreditar y marginar a cualquiera que ponga en cuestión la actual relación”.  Citan como ejemplo representativo la campaña contra el ex presidente Jimmy Carter tras la publicación de su libro “Palestina: paz, no apartheid” acusando de antisemitismo y ‘nazi’ al político norteamericano que con su gestión de paz entre Egipto e Israel hizo más que nadie para garantizar seguridad al Estado judío.</p>
<p><strong>La invasión a Irak</strong></p>
<p>En el capítulo 8 del ensayo los profesores norteamericanos intentan responder a la pregunta ¿por qué Estados Unidos invadió Irak? Es un tema de actualidad por las enormes semejanzas que existen entre la guerra de Irak y la guerra que actualmente libra EEUU contra Irán. Consideran que la decisión de derrocar a Sadam Husein sigue siendo difícil de entender porque las inspecciones de la ONU habían conseguido poner fin al programa nuclear iraquí y obligado a Sadam a destruir sus arsenales de armas químicas y biológicas. Un factor decisivo que impulsó la guerra fue la idea de restaurar la “credibilidad” de los Estados Unidos después del atentado del 11 de septiembre de 2001, impulsada por el grupo de neo conservadores belicistas del “Proyecto para el Nuevo Siglo Americano” entre los que se encontraban el vicepresidente Dick Cheney y otros altos cargos como Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Douglas Feith, John Bolton y Richard Perle. Además, según Mearsheimer y Walt, “en la ecuación intervino otra variable y, ciertamente, es posible que, de no haber existido, la guerra no se habría producido. Esa variable es el lobby israelí y especialmente un grupo de neoconservadores que llevaban presionando a Estados Unidos para que atacase a Irak mucho antes del 11-S. La facción probélica creía que derrocar a Sadam mejoraría la posición estratégica de Estados Unidos e Israel y pondría en marcha un proceso de transformación regional beneficioso tanto para Estados Unidos como para Israel”.</p>
<p>Muchos han sostenido que la guerra contra Irak fue por el petróleo, pero para los profesores Mearsheimer y Walt “la guerra se debió, al menos en parte, a un deseo de aumentar la seguridad de Israel”. Como prueba, entre otras, invocan unas declaraciones del entonces ministro de Relaciones Exteriores de Israel que recuerdan las jeremiadas actuales de Netanyahu. Simón Peres, ante las cámaras de la CNN dijo: “Sadam Husein es tan peligroso como Bin Laden (y Estados Unidos) no puede sentarse a esperar que el líder iraquí acumule un arsenal nuclear”.</p>
<p><strong>El sueño de Netanyahu</strong></p>
<p>A partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos, al amparo de la “Guerra contra el Terror”, ha participado en numerosos conflictos. Puede considerarse que algunas de las guerras citadas anteriormente favorecieron objetivamente a Israel, como la guerra de Irak según ya lo hemos mencionado y la guerra civil en Siria (desde 2011) donde se produjo el derrocamiento de Bashar al-Ásad (2024) principal aliado de Irán. Con la reciente guerra lanzada en coalición con Israel contra Irán, se cumple una vieja aspiración de Netanyahu, acariciada a lo largo de 40 años.</p>
<p>Para el intelectual israelí Moshé Machover, <a href="https://www.sinpermiso.info/textos/israel-el-doble-objetivo-militar-del-sionismo">https://www.sinpermiso.info/textos/israel-el-doble-objetivo-militar-del-sionismo</a> la actual guerra contra Irán es una consecuencia directa del objetivo estratégico de Benjamín Netanyahu consistente en completar el proyecto sionista de colonización de toda la Tierra de Israel, que incluye, como mínimo, toda el área entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán. Se sustenta en una alegoría religiosa, según la cual Jehová le habría prometido estas tierras al patriarca Abraham.  Como el proyecto sionista aspira a establecer un estado-nación judío, con clara mayoría étnica judía, la consecuencia es que, como se ha visto en Gaza y en Cisjordania, los habitantes palestinos deben ser inducidos a marcharse por las buenas o por las malas. La resistencia de los palestinos y los conflictos permanentes con los países árabes vecinos, llevan a Israel a buscar una hegemonía militar en la región, que resulte incuestionable. De allí su aspiración a ser el único estado del Medio Oriente con capacidad de desarrollar bombas nucleares y el objetivo permanente a impedir la consolidación de cualquier estado árabe o islámico que pueda representar un riesgo para su seguridad. Esto explica la guerra de Irak, la guerra de Irán y en el futuro, probablemente, la guerra contra Turquía.</p>
<p><strong>El perro y la cola</strong></p>
<p>Si bien los objetivos de Israel en la nueva guerra son claros, los de Estados Unidos son más brumosos. Esto ha dado lugar a la alegoría de “el perro movido por su cola”. Ahora bien, sin negar la relevancia que tiene el lobby israelí en la política norteamericana, es necesario añadir al análisis algunos elementos que contribuyen a iluminar el complejo escenario.  Es un dato conocido la “influencia injustificada” que tiene el complejo militar-industrial en la política norteamericana porque eso ya fue denunciado en 1961 en el discurso de despedida del presidente Dwight D Eisenhower. Pero es menos conocida la notable colaboración que se ha producido en las dos  últimas décadas entre el complejo militar-industrial de los EEUU y el complejo  tecnológíco-militar israelí.</p>
<p>Sobre esta cuestión se puede acceder en internet a un instructivo informe de los expertos Robert D. Blacwill y Walter B. Slocombe titulado “<em>Israel, un activo estratégico para los Estados Unido</em>s”.chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://cdn.cfr.org/sites/default/files/pdf/2011/10/Israel_strategic_US_assest_report.pdf</p>
<p>Los autores enumeran importantes contribuciones que Israel realiza en favor de los intereses bélicos de Estados Unidos y que van desde el intercambio de inteligencia y la cooperación antiterrorista hasta los esfuerzos conjuntos en defensa antimisiles y vehículos aéreos no tripulados. Tras destacar ciertas competencias únicas de la industria de defensa israelí, subrayan la creciente importancia para el ejército estadounidense de la adquisición de material de defensa israelí y citan la experiencia de primer nivel de Israel en ciberdefensa y planificación de la guerra. Israel es pionero en la producción de drones y en el uso de drones para la vigilancia y el asesinato. También ha desarrollado capacidades en materia de sistemas aéreos no tripulados, tanto para la recopilación de inteligencia como para el combate, y comparte con el ejército estadounidense la tecnología, la doctrina y su experiencia con respecto a estos sistemas. En defensa antimisiles, Estados Unidos tiene una asociación amplia y multifacética con Israel. Las defensas antimisiles nacionales de Israel, que incluyen el despliegue estadounidense en Israel de un avanzado sistema de radar.   La colaboración entre la CIA y el Mossad es tan intensa que algunos analistas consideran que la compleja operación del secuestro de Maduro fue realizada con la estrecha colaboración del gobierno israelí.</p>
<p>De modo que al final de este recorrido podemos llegar a la conclusión que el lobby israelí es solo la parte visible del iceberg. Según una cita que se atribuye al ex secretario de Estado de los Estados Unidos y ex comandante de la OTAN, Alexander Haig, Israel representa para los Estados Unidos «el portaaviones estadounidense más grande del mundo que no puede ser hundido, no lleva ni un solo soldado estadounidense y se encuentra en una región crítica para la seguridad nacional estadounidense». Si recordamos también que el presupuesto militar de EEUU alcanza ya los 900.000 millones de dólares, con una participación de casi el 40 % del total mundial, no debiera extrañarnos esta simbiosis entre el complejo militar-industrial de EEUU y el de Israel. Para los autores del informe que comentamos, la alianza con Israel es un activo estratégico para EEUU. Pero luego del genocidio en Gaza y del frenesí bélico impulsado por Trump y Netanyahu en Medio Oriente, habrá que ver si los votantes norteamericanos opinan lo mismo. De momento, los resultados en las elecciones internas del Partido Demócrata en Illinois revelan que todos los candidatos que habían recibido ayuda financiera de la AIPAC terminaron derrotados.</p>


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		<title>Otra guerra justa</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2026/03/otra-guerra-justa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 11:51:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[guerra contra Irán]]></category>
		<category><![CDATA[guerras de agresión]]></category>
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		<category><![CDATA[sionismo]]></category>
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<p>El canciller alemán Friedrich Merz ha declarado, en una comparecencia ante la prensa, que “Irán es el centro del terrorismo internacional” por su apoyo a organizaciones como Hamás, Hezbolá o los hutíes de Yemen. “Ese centro tiene que ser cerrado y los estadounidenses y los israelíes lo hacen a su manera”. Esta justificación de la guerra ilegal lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán tuvo como correlato unas declaraciones en el mismo sentido de la presidenta de la Unión Europea, la alemana Úrsula Von der Leyen, quien declaró que “no debería derramarse ninguna lágrima por el régimen iraní que ha infligido muerte y ha impuesto represión a su propio pueblo, y que ha causado devastación y desestabilización en toda la región a través de sus aliados armados con misiles y drones”. Su postura, sin referencias a la violación del derecho internacional, dista de la de otros líderes europeos como Pedro Sánchez o los presidentes de Francia e Italia, que han reconocido la ilegalidad de la guerra contra Irán. En el discurso de Von der Leyen ante los embajadores de la Unión Europea manifestó que “Europa ya no puede ser guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y ya no volverá”. Días más tarde, ante las críticas recibidas, aclaró que “ver el mundo tal como es no disminuye en modo alguno nuestra determinación de luchar por el mundo que queremos”. Pero quedó en evidencia que, en su fuero íntimo, los dirigentes conservadores alemanes abogan por resucitar la teoría medieval de la guerra justa.</p>
<p><strong>La teoría de la guerra justa</strong></p>
<p>La teoría de la guerra justa surgió como doctrina teológica en la obra de San Agustín de Hipona. En <em>La ciudad de Dios, </em>San Agustín distinguió entre el uso legítimo e ilegitimo de la violencia colectiva y denunció la <em>pax romana, </em>conseguida por medios imperialistas, como una paz falsa, obtenida mediante la mera conquista. A pesar de su oposición a la opresión romana, contempló la posibilidad de que una guerra pudiera estar justificada si se libraba en busca de un bien común y, una vez iniciada, estuviera sujeta a normas que protegieran a los civiles involucrados. Esta ha sido la base de la posterior distinción jurídica entre el derecho a la guerra (<em>ius ad bellum</em>), señalando las ocasiones en que estaba justificado recurrir a ellas, y el derecho de guerra (<em>ius in bello), </em>es decir la regulación de las normas morales que deben regir en el combate. Los 22 libros que componen la obra de San Agustín fueron escritos a lo largo de quince años, entre 412 y 426. Han transcurrido 1.600 años desde que se planteó la necesidad de proteger a los civiles en las guerras y si observamos el mundo actual, comprobamos que no han existido avances significativos en esa dirección.</p>
<p><strong>Las guerras justas de Walzer</strong></p>
<p>El autor que retomó el tema de la guerra justa en el siglo XX fue el profesor Michael Walzer en su obra <em>Guerras justas e injustas, </em>publicada en inglés en el año 1977 y que Paidós editó en castellano en 2001. Walzer es el intelectual más relevante del sionismo liberal norteamericano. Una excelente nota sobre la polémica que mantuvo con Edward Said, de enorme actualidad a partir del genocidio en Gaza, puede leerse en el siguiente enlace:<a href="https://newlinesmag.com/essays/the-long-shadow-of-the-debate-between-edward-said-and-michael-walzer/">https://newlinesmag.com/essays/the-long-shadow-of-the-debate-between-edward-said-and-michael-walzer/</a> Allí se pretende responder a la siguiente pregunta: “¿Qué explica la asimetría entre la defensa del universalismo moral por parte del sionismo liberal y su profundo apego a un etno-estado particular que viola sistemáticamente esos mismos principios?”</p>
<p> En su ensayo sobre la guerra justa Walzer no se priva de describir los espantos de la guerra, señalando que “la guerra es tan horrorosa que nos vuelve cínicos respecto a la posibilidad de hacerla con restricciones y luego empeora tanto que logra que nos indignemos ante la ausencia de cortapisas; nuestro cinismo es testimonio de la imperfección de la convención bélica y nuestra indignación da fe de su realidad y su dureza». Siguiendo a von Moltke, considera que «en la guerra, la mayor gentileza consiste en concluirla con rapidez». La segunda de las cinco partes del ensayo se centra en la teoría de la agresión ilegítima, que da lugar al “crimen de guerra” sancionado actualmente en el Estatuto del Tribunal Penal Internacional. Dada la existencia de una sociedad internacional con una ley que establece los derechos de sus miembros, sobre todo los derechos de integridad territorial y soberanía política, para Walzer cualquier uso de la fuerza o amenaza de un inminente uso de la fuerza por parte de un Estado contra la soberanía política o la integridad territorial de otro Estado constituye una agresión y es un acto criminal que justifica la resistencia mediante el uso de la fuerza.</p>
<p>Los requisitos que establece Walzer para poder considerar que una guerra es justa son numerosas y de difícil cumplimiento.  Debe existir una agresión previa, y por tanto la guerra es justa si se libra para defenderse de una agresión armada o para defender la integridad territorial o la soberanía de un Estado; la decisión de ir a la guerra debe ser tomada por autoridades políticas legítimas que representen a una comunidad política; aunque exista causa justa, la intención también debe ser moralmente correcta y no debe perseguir la conquista o la venganza; la guerra debe guardar cierta proporcionalidad, de modo que los costes humanos y materiales deben ser proporcionales al bien que se pretende conseguir; y la guerra debe ser siempre un último recurso y sólo debe iniciarse cuando todas las alternativas razonables han sido intentadas o resultan claramente inútiles. Añade que incluso cuando una guerra es justa al iniciarse, puede convertirse en injusta por el modo en que se combate. Debe existir una distinción moral absoluta entre combatientes y no combatientes y debe haber proporcionalidad en el uso de la fuerza, incluso cuando se atacan objetivos militares. Finalmente, cabe añadir que Walzer contempla como justas las “intervenciones humanitarias”, cuando se produce una violación masiva de derechos humanos, como, por ejemplo, un genocidio.</p>
<p>El argumento de Walzer es engañoso dado que en el fondo persigue justificar algunas guerras por motivos morales, lo que no hace más que abrir la puerta a nuevas guerras. De hecho, Walzer consideró que la “Guerra de los Seis Días”, librada en 1967 por Israel contra sus vecinos árabes, era una guerra preventiva justa.  Posteriormente justificó también la guerra que libró la OTAN contra Yugoslavia (marzo-junio 1999) dado que se ajustaba a una “intervención humanitaria”. En esa breve guerra aérea, la OTAN adoptó la estrategia de bombardear la infraestructura civil e industrial de Yugoslavia para forzar la retirada del ejército yugoslavo de la provincia de Kosovo. Fue la primera guerra que libró EEUU y sus aliados después de la caída de la URSS sin contar con la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Guarda enorme similitud con la guerra actual que libran EEUU e Israel contra Irán, en el sentido de que se busca causar daño a las infraestructuras civiles -algo prohibido por las Convenciones de Ginebra- para conseguir un cambio de régimen o, al menos, un “cambio en el comportamiento del régimen”, como ha acontecido en Venezuela.</p>
<p>Yugoslavia sufría en la provincia de Kosovo los embates del Frente de Liberación de Kosovo, un grupo separatista albanés que utilizaba tácticas terroristas. A regañadientes, el presidente de Yugoslavia Slobodan Milosevic, había aceptado la presencia de observadores de la Organización de Seguridad Europea que vigilaban que en esos enfrentamientos no se violaran los derechos humanos. No obstante, un combate entre la guerrilla albanesa y el ejército yugoslavo dejó un tendal de 45 albaneses muertos en la localidad de Racak. Este incidente fue el pretexto utilizado por la OTAN para iniciar la guerra. Esta “intervención humanitaria” dejó luego un saldo de alrededor de 1.600 muertos, de los cuales 1.000 eran militares y 600 civiles,  abatidos todos en los bombardeos humanitarios.  Como curiosidad, cabe señalar que el ministro israelí de Asuntos Exteriores en aquel momento, Ariel Sharon, criticó el bombardeo de la OTAN a Yugoslavia como un acto de «intervencionismo brutal». Dijo que «Israel tiene una política clara. Estamos en contra de acciones agresivas. Estamos en contra de herir a personas inocentes. Espero que las partes regresen a la mesa de negociaciones lo antes posible».</p>
<p><a href="https://www.independent.co.uk/voices/commentators/fisk/ariel-sharon-by-robert-fisk-521809.html">https://www.independent.co.uk/voices/commentators/fisk/ariel-sharon-by-robert-fisk-521809.html</a></p>
<p><strong>La guerra como proceso judicial</strong></p>
<p>El profesor Norberto Bobbio en su obra <em>El problema de la guerra y las vías de la paz” </em>(Gedisa, 1992) cuestiona la teoría de la guerra justa considerando que la asimilación de la guerra a un procedimiento judicial para determinar si la guerra es justa o injusta es una maniobra burda ya que contrariamente a lo que sucede en un juicio aquí son las partes las que deciden quien tiene razón. Para decirlo en sus mismas palabras, “mientras un procedimiento judicial conforme a su finalizada debe ser organizado de modo que permita vencer a quien tiene razón, la guerra es, de hecho, un procedimiento que permite tener razón al que vence”. En opinión del filósofo italiano, la polémica de la guerra justa sirve para mostrar el punto exacto en que se produce la fractura entre el iusnaturalismo y el positivismo jurídico.</p>
<p>El único modo racional de limitar las guerras y sus terribles consecuencias es arbitrando un procedimiento institucional que permita que exista un árbitro imparcial que determine si existen justificaciones suficientes para iniciarla. Es decir que, sin alcanzar todavía el inasible objetivo de eliminar totalmente el recurso a la guerra, cabe al menos establecer un procedimiento que la limite de modo similar al que se utiliza en el derecho interior para evitar que los particulares acudan al uso de la violencia por mano propia. Y este es justamente el procedimiento que se arbitró en la Carta de las Naciones Unidas. Se prohibió el recurso directo a la guerra por los Estados en el art. 2.4: “Los miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”. Y solo se permitió su uso cuando lo autorizara el Consejo de Seguridad o se ejercitara el derecho a la legítima defensa, en el art. 51: “Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales”. Por otra parte, el principio de no intervención en los asuntos internos de un Estado es una norma fundamental del Derecho Internacional que quedó recogida en el art. 2.7 de la Carta de las Naciones Unidas al establecer que ningún Estado puede intervenir en los asuntos internos o externos de otro Estado, especialmente en cuestiones políticas, económicas o sociales.</p>
<p>Por consiguiente, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, la falta de democracia en el interior de un Estado no puede ser invocada para iniciar una guerra. Es cierto que el régimen teocrático iraní -que no respeta los derechos humanos de su población y oprime a las mujeres- no reúne los requerimientos mínimos de una democracia, pero según del derecho internacional es una cuestión que deben resolver los propios iraníes. Si admitimos “intervenciones humanitarias” o “cambios de régimen”, estamos abriendo la caja de pandora y el único resultado es la destrucción del orden jurídico internacional y el uso de la guerra como medio habitual para resolver las disputas entre los Estados. El ejemplo de lo acontecido con Irak, que padeció la guerra lanzada por George W. Bush el 20 de marzo de 2003, en una operación denominada «S<em>hock and Awe</em>» (conmoción y pavor), cuyo objetivo era supuestamente liberar a los iraquíes de la dictadura de Sadam Hussein y eliminar sus armas de destrucción masiva, dejó un Estado destruido, sumido en interminables guerras civiles, lo que provocó la muerte, directa o indirecta, de alrededor de 500.000 personas según un estudio de la Universidad de Washington.<a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Mas-de-460.000-personas-murieron-por-causas-atribuibles-a-la-guerra-de-Irak">https://www.agenciasinc.es/Noticias/Mas-de-460.000-personas-murieron-por-causas-atribuibles-a-la-guerra-de-Irak</a>. Es un ejemplo demasiado reciente para que olvidemos la catástrofe que deparan las intervenciones imperiales enmascaradas de intervenciones humanitarias. </p>
<p> Por razones obvias, Israel no está interesada en un orden internacional que castiga y sanciona el delito de genocidio o persigue a su primer ministro por crímenes de guerra. Tampoco Donald Trump tiene interés en sostener un organismo imparcial como las Naciones Unidas y busca reemplazarlo con un esperpento llamado <em>Board of Peace </em>para que gobiernos vasallos, como el de Milei en Argentina, le rindan pleitesía. Pero al conjunto de Estados, comprometidos por la Carta de las Naciones Unidas, no puede aceptar que se produzca la destrucción de un orden concebido para evitar que los Estados poderosos se apropien de los recursos de los más débiles.  Estas son las premisas establecidas por Kant en “<em>La paz perpetua”</em>, para quien era mejor respetar la diversidad de los gobiernos que la paz definitiva impuesta por un imperio. Si aceptamos que cada país ataque a los demás en base a sus exigencias de seguridad o simplemente porque su poderío militar le permite cualquier capricho, abrimos las puertas para un mundo hobbesiano, de guerras permanentes de todos contra todos, “donde prima el egoísmo, la desconfianza mutua y la competencia feroz por recursos escasos”. Como decía Hobbes, en ese estado de naturaleza, la vida humana se describe como «solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta». ¿Esto es el legado que dejaremos a las futuras generaciones?</p>
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		<title>Israel &#8216;first&#8217;</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2026/03/israel-first/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Mar 2026 15:50:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[contradicciones de Trump]]></category>
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		<category><![CDATA[ilegalidad de la guerra]]></category>
		<category><![CDATA[objetivos de Netanyahu]]></category>
		<category><![CDATA[presidencia imperial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las mayores incógnitas de la guerra ilegal lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán es establecer el motivo estratégico que ha llevado al presidente Trump a acompañar al primer ministro Netanyahu en esta <a class="mh-excerpt-more" href="https://confluenciadigital.com.ar/2026/03/israel-first/" title="Israel &#8216;first&#8217;"></a></p>
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<p>Una de las mayores incógnitas de la guerra ilegal lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán es establecer el motivo estratégico que ha llevado al presidente Trump a acompañar al primer ministro Netanyahu en esta aventura militar. Benjamín Netanyahu ha venido proclamando la necesidad de atacar Irán desde principios de la década de 1990, cuando pronunció un discurso alegando la amenaza existencial que representaría un Irán nuclear para Israel. Aunque la intensidad ha variado, esa retórica se ha mantenido durante más de 30 años. En 2009, afirmó que el desarrollo nuclear de Irán era cuestión de «semanas» o «meses». En los años 2015-2018 se opuso firmemente al acuerdo nuclear con Irán alcanzado durante la presidencia de Barak Obama.</p>
<p>Tras los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023, la retórica se tradujo en bombardeos directos sobre territorio iraní en junio de 2025, calificándolo de «victoria histórica». De modo que la posición de Netanyahu es coherente con su objetivo de obtener la hegemonía militar total en Medio Oriente lo que le permitiría cumplir el sueño sionista del Gran Israel. Sin embargo, el rol de los Estados Unidos en este apoyo resulta un tanto paradójico en momentos en que el aspirante al Premio Nobel de la Paz y presidente del flamante <em>Board for Peace </em>se declara enemigo de las “guerras eternas” libradas por Estados Unidos.</p>
<p><strong>La narrativa desde la Casa Blanca</strong></p>
<p>Para desesperación de los analistas, las declaraciones del propio Trump y de su séquito más cercano no han hecho más que aumentar la confusión. A partir de declaraciones públicas de Donald Trump, miembros de su gobierno (como Marco Rubio) y portavoces de la Casa Blanca, han ofrecido varios motivos —a veces contradictorios— para justificar que EE. UU. se sumara a Israel en los ataques contra Irán. Una de las justificaciones directas de Trump fue que Irán estaba a punto de atacar. Afirmó que ordenó la intervención porque “creía que Irán iba a atacar primero”, clásico argumento para justifica los ataques preventivos pero que en el actual contexto resulta poco convincente.</p>
<p>El secretario de Estado Marco Rubio eligió brindar una explicación más enrevesada, manifestando que Washington sabía que Israel iba a atacar y que eso provocaría represalias iraníes contra tropas estadounidenses, por lo que EE. UU. decidió golpear primero para evitar esas bajas. «El presidente tomó una decisión muy acertada: sabíamos que habría una acción israelí, sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses y sabíamos que, si no los perseguíamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas», dijo Rubio en el Capitolio el lunes pasado. Esta versión ha dado lugar a polémicas porque supone un reconocimiento de que la ofensiva israelí precipitó la intervención estadounidense.</p>
<p>Ante las críticas, Trump insistió en que la decisión fue estadounidense: “No… la acción de Estados Unidos no fue porque Israel nos obligara. Podría haber forzado su mano, pero no fuimos obligados… quizás fui yo quien forzó la mano de Israel” hipótesis que ni siquiera convenció a muchos de los integrantes del mundo MAGA. «Nadie debería morir por un país extranjero. No creo que esos militares murieran por Estados Unidos. Creo que murieron por Irán o por Israel», dijo la comentarista del MAGA Megyn Kelly. «Nadie se queja de la muerte del ayatolá, pero la labor de nuestro gobierno no es cuidar de Irán ni de Israel. Es cuidar de nosotros» dijo el comentarista Tucker Carlson, quien emitió un episodio de dos horas atacando a Israel por sembrar inestabilidad regional e internacional. Añadió que «las puertas del infierno se han abierto&#8230; y las personas que lo hicieron sabían que así sería».</p>
<p><strong>Las armas nucleares</strong></p>
<p>Otro de los argumentos de la Casa Blanca ha sido el clásico vinculado con la seguridad nuclear. De este modo la portavoz presidencial señaló el propósito de que Irán “nunca tenga armas nucleares” a lo que añadió otros objetivos militares adicionales como el de destruir el programa y la industria de misiles iraní; neutralizar la marina iraní y golpear a los aliados de Irán como Hizbulá. Otros miembros del gobierno estadounidense afirmaron que Irán había bloqueado las negociaciones diplomáticas que estaban celebrándose, sosteniendo que Teherán “se negó a detener el enriquecimiento de uranio”. Según esta narrativa, el ataque habría sido consecuencia de que la vía diplomática se había agotado, pero lo cierto es que el acercamiento de una poderosa flota en el mes previo y los numerosos encuentros entre Trump, Netanyahu y sus responsables de inteligencia, revelan que la decisión de atacar a Irán estaba tomada desde tiempo atrás.</p>
<p>En síntesis, las justificaciones oficiales más repetidas han sido evitar un ataque iraní inminente, prevenir represalias contra fuerzas estadounidenses, impedir que Irán obtenga armas nucleares, debilitar su ejército y sus aliados regionales y presionar para un cambio de régimen. Como interpretan los seguidores de Kant, la utilización de muchos argumentos puede indicar falta de uno sólido. En filosofía la acumulación falaz de argumentos o la utilización del argumento de autoridad (falacia <em>ad verecundiam) </em>son muestras de la debilidad argumental del oponente. Esto es lo que ha llevado al senador de Virginia, Mark Warner, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia del Senado, a declarar que «no existía una amenaza inminente por parte de los iraníes para Estados Unidos. Había una amenaza para Israel. Si equiparamos una amenaza para Israel con una amenaza inminente para Estados Unidos, entonces nos adentramos en territorio desconocido». La representante por Washington, Pramila Jayapal, citó los comentarios de Rubio y dijo: «Entonces, en lugar de exigir que Israel no bombardee Irán, ¿permitimos que Israel nos obligue a una guerra eterna con graves consecuencias para las vidas y los contribuyentes estadounidenses? Netanyahu ha intentado convencer a todos los presidentes estadounidenses de que ataquen a Irán, pero Trump es el único lo suficientemente ingenuo como para hacerlo».</p>
<p><strong>El cambio de régimen en Irán</strong></p>
<p>En algunas intervenciones Trump ha sido más explícito sobre el más ambicioso objetivo de forzar un cambio de régimen. “Cuando terminemos, tomad el control de vuestro gobierno,” dijo Trump, dirigiéndose a los iraníes. La representante de California, Sara Jacobs, replicó: «No creo que Estados Unidos ni Israel deban liderar una operación de cambio de régimen en Irán. No puede brindar seguridad ni protección al pueblo de Irán, a la región ni a Estados Unidos». Para el profesor John Mearsheimer, es probable que en su fuero interno Trump haya apostado por un cambio de régimen más o menos rápido, repitiendo el modelo de Venezuela. Pero enfrenta una realidad muy diferente. El movimiento chiita en Irán, a pesar de las últimas revueltas, está muy asentado en el territorio dado que combina una doctrina religiosa que profesa el 90 % de la población con un islam radicalizado y revolucionario. La Guardia Revolucionaria es el brazo militar que sustenta la defensa del régimen y su expansión en la región. En opinión de Mearsheimer, sin instalar tropas en el terreno, sería muy difícil imaginar la caída del régimen. Pero aún en ese caso, estaríamos hablando de una guerra muy larga, completamente alejada de los deseos de Trump, que ya afronta un 60 % de oposición a la guerra según las encuestas realizadas en EEUU. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=vrdmv0I_1yY">https://www.youtube.com/watch?v=vrdmv0I_1yY</a></p>
<p>La cuestión clave, por lo tanto, reside en saber hasta que punto Trump acompañará a Netanyahu en una estrategia que puede fulminar su propio gobierno. El objetivo de Netanyahu es bastante evidente, replicando lo que aconteció en Gaza: conseguir en Irán una destrucción similar a la que tuvo lugar en Palestina, hasta que no quede piedra sobre piedra. Es decir, el bombardeo diario, aprovechando su preeminencia en el aire, sin exponer tropas en tierras, y consiguiendo, mediante dosis diarias, el mismo efecto que tendría lanzar varias bombas atómicas sobre el territorio persa. El misil lanzado sobre una escuela de primaria en Minab, al sur de Irán, matando a más de 180 niñas, es una muestra palpable de lo que se avecina, siempre que cuente con el respaldo de EEUU en el suministro de las bombas necesarias para llevar a cabo la macabra tarea.</p>
<p>Resulta siempre arriesgado hacer pronósticos sobre lo que puede acontecer en una guerra, dado que como decía Hitler, que de guerras algo sabía, es como entrar a una habitación oscura sin saber lo que has de encontrar. Sin embargo, una consecuencia política probable de un conflicto prolongado es que contribuya a la ruptura del cordón umbilical que históricamente ha unido a Israel con Estados Unidos.  Gavin Newsom, el gobernador de California que se perfila como el probable candidato demócrata en las próximas elecciones presidenciales de 2028, ha criticado públicamente a Netanyahu. Dijo que “tiene sus propios problemas internos. Está tratando de mantenerse fuera de la cárcel», refiriéndose al juicio por corrupción en curso del primer ministro. «Tiene elecciones próximamente. Posiblemente esté contra las cuerdas. Tiene gente —de línea dura— que quiere anexar Cisjordania», y agregó que algunos «hablan de ello, apropiadamente, como una especie de estado de apartheid». Newsom estableció una relación de causalidad entre la situación actual de Netanyahu y la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de iniciar una guerra, diciendo que «esa influencia, en el contexto de la postura de Trump sobre este asunto, es bastante evidente».<a href="https://www.haaretz.com/us-news/2026-03-04/ty-article/.premium/gavin-newsom-says-israel-sort-of-an-apartheid-state-questions-u-s-aid/0000019c-b92d-db5a-a99f-b96d58ee0000">https://www.haaretz.com/us-news/2026-03-04/ty-article/.premium/gavin-newsom-says-israel-sort-of-an-apartheid-state-questions-u-s-aid/0000019c-b92d-db5a-a99f-b96d58ee0000</a></p>
<p>Lo cierto es que Trump, en lugar de poner fin a las guerras como había prometido, ha iniciado acciones militares en siete países, computando las diferentes intervenciones que han tenido lugar en Siria, Irak, Nigeria, Yemen, Somalia, Venezuela e Irán. Si Irán se convierte en un pantano similar al que atrapó a EEUU en Vietnam, pagará un elevado precio político. Existe un consenso cada vez más mayoritario en la sociedad norteamericana de que las guerras eternas y la presidencia imperial deben llegar a su fin.  </p>
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		<title>El imperio de la fuerza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 12:29:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[guerra contra Irán]]></category>
		<category><![CDATA[guerras eternas]]></category>
		<category><![CDATA[los poderes salvajes]]></category>
		<category><![CDATA[violación del dereecho internacional]]></category>
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<p>EEUU e Israel han iniciado una nueva guerra contra Irán en Medio Oriente utilizando la misma estrategia de lanzar un ataque sorpresivo mientras se desarrollaban conversaciones diplomáticas. La “Operación Furia Épica» -según la ampulosa retórica bélica del Pentágono- se produce en momentos en que Estados Unidos e Irán participaran en conversaciones en Ginebra vinculadas al programa nuclear del gobierno persa. Los ataques estadounidenses e israelíes, que ambos países calificaron de “preventivos”, son claramente ilegales según el derecho internacional y recuerdan la misma falsa retórica utilizada en la guerra emprendida contra Irak en 2003. De igual modo la administración Trump también está violando la legislación estadounidense, que otorga al Congreso la facultad exclusiva para declarar la guerra. El ex director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Mohamed ElBaradei, Premio Nobel de la Paz, había alertado hace pocos días que una guerra de Estados Unidos contra Irán tendría elevados costos. “Todas las guerras, incluidas las &#8216;guerras por elección&#8217;, tienen costos terribles”, añadió. “Esa es la razón de las restricciones y limitaciones establecidas por las normas internacionales. Esto es un Irak reencarnado&#8230; Parece que nunca aprendemos.”</p>
<p>El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en un discurso pronunciado el lunes pasado con motivo de la inauguración de las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, también había advertido que “el imperio de la ley está siendo superado por el imperio de la fuerza”. En su intervención señaló que “este ataque no surge de la sombra ni por sorpresa. Ocurre a plena vista, y a menudo es liderado por quienes ostentan el mayor poder. Vivimos en un mundo donde se excusa el sufrimiento masivo&#8230;se utiliza a los seres humanos como moneda de cambio y el derecho internacional se considera una simple molestia. Los conflictos se multiplican y la impunidad se ha vuelto contagiosa. Esto no se debe a la falta de conocimiento, herramientas o instituciones. Es el resultado de decisiones políticas”. Guterres mencionó sólo dos conflictos específicos: la guerra de Rusia contra Ucrania y las “flagrantes violaciones de los derechos humanos, la dignidad humana y el derecho internacional en el territorio palestino ocupado”, donde las Fuerzas de Defensa de Israel han estado librando una guerra contra la población civil. En Palestina “la solución de dos Estados está siendo desmantelada a plena luz del día”, declaró Guterres. “La comunidad internacional no puede permitir que esto suceda”.</p>
<p><strong>El mundo de Tucídides</strong></p>
<p>No es fruto de la casualidad que las palabras de Guterres apenas hayan recibido acogida en las páginas de los grandes medios de comunicación. Es otro síntoma de un mal extendido y generalizado: la resignada aceptación de que estamos ante un mundo donde “los fuertes hacen todo lo que pueden y los débiles padecen lo que deben” según la conocida frase de Tucídides. Este exceso de realismo sin alternativas estuvo también presente en el discurso pronunciado en Davos por el primer ministro de Canadá, Mack Carney, quien constató la ruptura del orden mundial y el comienzo “de una realidad brutal en la que la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a ningún límite”. El primer ministro canadiense animó a los países medianos, que son los que corren el riesgo de ser subyugados por las grandes potencias, a forjar alianzas: “Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú”.</p>
<p>El realismo de Carney es útil para reconocer la magnitud del daño causado al orden internacional por las acciones unilaterales llevadas a cabo por líderes sin escrúpulos como Trump y Netanyahu.  A este equipo de siniestros personajes podría añadirse el presidente de Rusia, Vladimir Putin, pero en un escalón inferior porque si bien ha lanzado una guerra clásica, con un horrible costo en vidas humanas, sus pretensiones no parecen buscar alterar las reglas de juego establecidas con la creación de la ONU. En el caso de Trump y de Netanyahu, las declaraciones dirigidas a desprestigiar a las Naciones Unidas y a su secretario general son constantes y obsesivas, lo que demuestra la voluntad política de acabar con el sistema normativo creado después del final de la II Guerra Mundial.</p>
<p>Lo que se echa en falta en el discurso de Carney es una descripción también realista de las consecuencias que tiene para el mundo el enorme retroceso en la ingente labor llevada a cabo en el último siglo para idear un procedimiento que ponga a la humanidad a salvo del crimen de la guerra. Si no se añade a la descripción realista un análisis racional del futuro que nos aguarda si continúa esta dinámica de abandono del derecho, no surgirá una voluntad política dirigida a evitar el desborde autoritario y caeremos en un derrotismo suicida. El derecho ha sido siempre un artefacto frágil, basado en un consenso racional sobre su necesidad intrínseca, concebido para defender la paz, la libertad y los derechos humanos de los pueblos. En definitiva, para la protección de los débiles frente a los abusos de los poderosos. Como señalaba Hans Kelsen -expulsado injustamente de la Universidad de Colonia por su condición de judío- “la esencia del derecho internacional, considerado como un orden jurídico superior a los diversos órdenes estatales, es <em>prima facie, </em>una idea moral”. Kelsen sigue así las tesis de Kant, para quien la paz es el verdadero “fin último de la historia”, el objetivo que permitiría acabar con el estado de naturaleza en que se encuentran los Estados para dar lugar a la formación de una sociedad jurídica universal.</p>
<p><strong>Las Naciones Unidas</strong></p>
<p>Las Naciones Unidas surgieron tras el extraordinario número de víctimas que produjo la II Guerra Mundial, calculadas entre 60-80 millones de personas, la mayoría de las cuales eran civiles. Existe consenso en que el conflicto más mortífero de la historia fue provocado por el agresivo expansionismo de Alemania, el resentimiento alemán por el Tratado de Versalles, y el auge del nazismo/fascismo. Un clima que, por momentos, amenaza con reaparecer en la actualidad. El Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas recoge expresamente la determinación de «preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, la cual dos veces en la vida de esa generación infligió sufrimientos indecibles a la humanidad”. Por ese motivo la Carta establece la prohibición del uso de la fuerza en relaciones internacionales, salvo para casos excepcionales autorizados por el Consejo de Seguridad. La violación abierta y constante de este principio desde el inicio del siglo XXI, reafirma la importancia de convivir en paz y unir fuerzas para el mantenimiento de la seguridad mundial.</p>
<p>Es indudable que el derecho de veto, que tienen reservado las cinco grandes potencias -y que Estados Unidos y Rusia han venido ejerciendo sin recato- ha conducido a la parálisis de la organización. Pero esa situación, no puede ser utilizada como argumento contra la ONU, dado que es una falla en el diseño constitutivo de la que no es responsable la propia organización. El primer golpe al orden internacional de posguerra lo dieron los Estados Unidos y sus aliados europeos con el bombardeo de la OTAN a Yugoslavia en 1999. La OTAN llevó a cabo su acción sin contar con una autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que puede considerarse, con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas, una clara agresión contra un Estado soberano. A partir de allí los Estados Unidos libraron varias guerras, de las cuales la más importante por el número de bajas fue la guerra contra Irak que se inició el 20 de marzo de 2003, con el objetivo de acabar con Saddam Hussein y sus supuestas armas de destrucción masiva.</p>
<p>Con el advenimiento del segundo gobierno de Donald Trump los Estados Unidos se han lanzado a nuevas aventuras bélicas, asestando duros golpes al orden jurídico internacional y provocando un clima general de incertidumbre por los súbitos cambios de opinión del magnate norteamericano. La “guerra de doce días” contra Irán; los ataques a Venezuela para hacerse con el petróleo; las ejecuciones extrajudiciales de supuestos narcotraficantes; las amenazas de apoderarse de Groenlandia por la fuerza; el uso de aranceles punitivos para coaccionar a Estados como Brasil, Canadá, Colombia y México; la retirada del Acuerdo de París sobre el clima y de la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones internacionales son muestras elocuentes del general embrutecimiento de las relaciones internacionales. En Oriente Próximo, el apoyo incondicional al gobierno de Benjamín Netanyahu, proveyendo las bombas utilizadas para el genocidio en Gaza; la improvisación de un supuesto “plan de paz” que prescinde de todo lo que habitualmente forma parte de un proceso de paz, es decir diplomacia multilateral, mediación de la ONU, negociación entre las partes y <em>the last but not the least, </em> estacionando una potente flota para rodear a Irán y forzar su rendición, son muestras de una voluntad imperial que frustran la posibilidad de alcanzar una paz justa y duradera en la región.</p>
<p>El orden internacional solo puede ser reestablecido si se basa en una distribución estable del poder entre los Estados en un pie de igualdad, con normas aceptadas por todos y que se garantice luego su aplicación imparcial. La Administración Trump no ofrece un modelo alternativo al vigente sino la instauración lisa y llana de la ley de la selva en las relaciones internacionales. Es posible pensar que el intento de regresar a un mundo sin leyes pueda ser abortado si se produce un cambio de gobierno en Washington. Pero en el interín estaremos sujetos a una incertidumbre absoluta, nadando en aguas turbulentas. El ex secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, -quien falleció en extrañas circunstancias al estrellarse el avión en el que viajaba para mediar en el conflicto del Congo Belga- afirmó en un discurso pronunciado en 1954 que “la ONU no fue creada para traernos el cielo, sino para salvarnos del infierno”. De modo que ya podemos hacernos cargo del elevado riesgo que corre la humanidad si no consigue reconstruir el orden jurídico internacional avasallado por los poderes salvajes de los sempiternos iluminados.</p>




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		<title>La limpieza étnica no se detiene</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2026/02/la-limpieza-etnica-no-se-detiene/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 20:31:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Neuquén]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, quien preside el partido de ultraderecha Sionismo Religioso, ha sido el encargado de anunciar las nuevas medidas oficiales del gobierno israelí que facilitarán a los colonos judíos la toma de control de <a class="mh-excerpt-more" href="https://confluenciadigital.com.ar/2026/02/la-limpieza-etnica-no-se-detiene/" title="La limpieza étnica no se detiene"></a></p>
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<p>El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, quien preside el partido de ultraderecha Sionismo Religioso, ha sido el encargado de anunciar las nuevas medidas oficiales del gobierno israelí que facilitarán a los colonos judíos la toma de control de tierras palestinas en Cisjordania. El ministro, caracterizado por su verborragia extrema, no tuvo recato en revelar el propósito final de la iniciativa: «Seguiremos destruyendo la idea de un Estado palestino». También el ministro de Energía, Eli Cohen, en declaraciones a la radio del Ejército israelí, aseguró que las nuevas medidas “establecen una realidad sobre la base de que no habrá un Estado palestino”. De modo que el objetivo que persiguen las medidas aprobadas por el Gabinete de Seguridad del Gobierno israelí avanzan decididamente hacia la anexión de facto del territorio que teóricamente está reservado para conformar el proyectado Estado palestino. El pasado mes de septiembre, el presidente de EEUU había asegurado que no permitiría la anexión de Cisjordania, pero lo cierto es que no ha hecho nada para detener los sucesivos planes y medidas del Gobierno israelí que van en esa dirección. “No permitiré que Israel se anexione Cisjordania. No lo permitiré. No va a suceder. Ya basta. Es hora de parar”, dijo en aquel momento. Lo que deja en evidencia la tremenda hipocresía que gira en torno a su “Plan de Paz” que también permite a Israel continuar practicando el tiro al blanco en Gaza con un saldo de más de 600 civiles asesinados desde la retirada israelí a la zona amarilla.</p>
<p><strong>El enfoque legal</strong></p>
<p>Entre las nuevas medidas israelíes se encuentra la anulación de una prohibición vigente desde hace décadas sobre la venta directa de terrenos en Cisjordania, así como la desclasificación de los registros catastrales locales. En 1968 —un año después de que Israel ocupara el territorio en el marco de la Guerra de los Seis Días— un tribunal militar congeló el registro catastral al considerar que el derecho internacional impedía a Israel llevar a cabo ese proceso sobre territorios ocupados. A principios de esta semana, el gabinete israelí asignó 244 millones de shekels (79 millones de dólares) para el proceso de registro del 15 % de las tierras de la Zona C de Cisjordania, bajo control israelí en los próximos cinco años. El proceso obliga a los palestinos a demostrar su propiedad, algo que no resulta fácil en una región que carece de registros actualizados. De no poder acreditar la propiedad las tierras se registrarán como propiedad del Estado de Israel.</p>
<p>Otra medida quizás más polémica que aprobó el Gabinete de Seguridad el pasado día 8 es autorizar a la Administración Civil (el órgano del Ejército israelí encargado de los asuntos civiles en Cisjordania) para operar en las zonas que están administradas por la Autoridad Palestina. Según los acuerdos de Oslo II, de 1995, Cisjordania quedó dividida en tres zonas: las áreas A y B (cerca del 40% del territorio) controladas por la Autoridad Palestina, mientras que la C (el 60% del territorio) quedó bajo control israelí. Por tanto, la medida contraviene esos acuerdos internacionales y afecta directamente al gobierno de la Autoridad Palestina, contra la que el Ejecutivo de Netanyahu ha lanzado una campaña de acoso y derribo. A mediados de 2024, la Corte Internacional de Justicia afirmó que la política de asentamientos de Israel contraviene varias normas internacionales y que las prácticas de Israel en los territorios ocupados constituyen de facto la “anexión” de amplias partes de los mismos.</p>
<p>La organización israelí de derechos humanos <em>Peace Now</em> considera que las medidas son ilegales porque al estar Cisjordania sometida a un régimen militar en su condición de territorio ocupado, no forma parte del Estado de Israel, y por lo tanto ni el gobierno ni el Parlamento israelí pueden legislar sobre esos territorios. La legislación actual, que data de la época en que Jordania administraba Cisjordania, señala que solo los residentes árabes o las empresas registradas en Cisjordania pueden adquirir esas tierras. Además, los permisos de transacción requerían la aprobación del Ministerio de Defensa para evitar que los colonos compraran propiedades y se establecieran en lugares sensibles. Con la abolición de la ley, los colonos tendrán “el poder de determinar los hechos políticos sobre el terreno sin intervención del Gobierno”, alerta Peace Now. Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abás, que lidera la Autoridad Palestina (AP) calificó las medidas de «peligrosas» y de «intento abierto de Israel de legalizar la expansión de los asentamientos, la confiscación de tierras y la demolición de propiedades palestinas, incluso en zonas bajo soberanía palestina». Pidió a Estados Unidos y al Consejo de Seguridad de la ONU que intervinieran de inmediato.</p>
<p><strong>Reacción de los países árabes e islámicos</strong></p>
<p>Los ministros de Exteriores de Qatar, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, República de Indonesia, la República Islámica de Pakistán, la República de Turquía, el Reino de Arabia Saudí y la República Árabe de Egipto condenaron “las decisiones y medidas ilegales de Israel destinadas a imponer su soberanía ilegítima, afianzar los asentamientos y crear una nueva realidad jurídica y administrativa en la Cisjordania ocupada, lo que acelera los intentos de anexión ilegal y el desplazamiento del pueblo palestino”. En una declaración conjunta, los ministros advirtieron contra la continuación de las políticas expansionistas y las medidas ilegales de Israel en la Cisjordania ocupada, que “constituyen una violación flagrante del derecho internacional, socavan la solución de dos Estados y representan un atentado contra el derecho inalienable del pueblo palestino a establecer su Estado independiente y soberano sobre las fronteras del 4 de junio de 1967, con la Jerusalén Oriental ocupada como su capital”. Subrayaron que estas medidas también socavan los esfuerzos en curso para lograr la paz y la estabilidad en la región.</p>
<p>Los ministros afirmaron que estas medidas ilegales en la Cisjordania ocupada son nulas y sin efecto, y constituyen una clara violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en particular la Resolución 2334, que condena todas las medidas israelíes destinadas a alterar la composición demográfica, el carácter y el estatuto del territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental. Asimismo, citaron la opinión consultiva emitida en 2024 por la Corte Internacional de Justicia, que concluyó que las políticas y prácticas de Israel en el territorio palestino ocupado, así como su presencia continuada en él, son ilegales, y reafirmaron la necesidad de poner fin a la ocupación israelí y la invalidez de la anexión del territorio palestino ocupado. Los ministros reiteraron su “llamamiento a la comunidad internacional para que asuma sus responsabilidades legales y morales y obligue a Israel a poner fin a su peligrosa escalada en la Cisjordania ocupada, así como a las declaraciones incendiarias de sus funcionarios”. Subrayaron que la satisfacción de los derechos legítimos del pueblo palestino a la autodeterminación y al establecimiento de su Estado, sobre la base de la solución de dos Estados y de conformidad con el derecho internacional y la Iniciativa de Paz Árabe, constituye la única vía para lograr una paz justa y global que garantice la seguridad y la estabilidad en la región.</p>
<p><strong>Condena internacional</strong></p>
<p>Un grupo de 85 países miembros de la ONU -entre los que se encuentra la casi totalidad de los integrantes de la Unión Europea y de la Liga Árabe- publicaron el martes un comunicado conjunto en el que condenan las medidas adoptadas por Israel para expandir su “presencia ilegal” en Cisjordania, exigen su reversión “inmediata” y rechazan “cualquier forma de anexión” del territorio palestino ocupado. Si bien la iniciativa defiende la creación de un Estado palestino como el único camino hacia la paz, evita adoptar sanciones contra el Estado de Israel lo que prueba una vez más que las meras declaraciones no resultan eficaces para detener la expansión del Estado judío. La declaración más reciente, surgida de la Asamblea General de la ONU en agosto de 2025, señala “la presencia ilegal israelí” en la zona como un “impedimento” para “el derecho a la libre determinación” del pueblo palestino.</p>
<p><strong>Situación sobre el terreno</strong></p>
<p>En Cisjordania continúan los pogromos organizados por los colonos extremistas que cuentan con la tolerancia de las Fuerzas de Defensa Israelí. Se levantan nuevos asentamientos, se legalizan otros retroactivamente, se demuelen viviendas palestinas y se facilita que los colonos más violentos expulsen comunidades enteras, por medio de palizas y quemas de viviendas, coches, olivos o ganado. El martes pasado, el partido Sionismo Religioso del ministro de Finanzas Smotrich, celebró una conferencia titulada «Plan de Asentamiento para 2030». El ministro ultraderechista pronunció un discurso defendiendo el control judío en “Judea y Samaria”, denominación bíblica de Cisjordania. Durante su discurso, Smotrich también afirmó que el próximo gobierno de Israel debería «fomentar la migración» de palestinos de Cisjordania e imponer la soberanía israelí allí, argumentando que «a largo plazo, no hay otra solución. Debemos completar la revolución y eliminar la idea del Estado terrorista árabe».</p>
<p>https://www.haaretz.com/israel-news/israel-politics/2026-02-17/ty-article/.premium/smotrich-next-israeli-govt-should-encourage-migration-of-palestinians-from-west-bank/0000019c-6d8c-d631-a3de-7d8c4d2a0000</p>
<p><strong>La judaización de Jerusalén Este</strong></p>
<p>Un proceso de colonización para tratar de conseguir un cambio en la mayoría étnica tiene lugar también en Jerusalén Este que fue ocupado militarmente en la guerra de 1967. Los sucesivos gobiernos israelíes arbitraron dos métodos. Por un lado, ampliar los límites de la ciudad hacia el oeste para incluir los asentamientos judíos de Cisjordania. Por otro, catalogar como “aldeas” los barrios árabes para restar de la población de Jerusalén. Cualquier petición palestina para construir nuevas casas es sistemáticamente rechazada mientras se produce una expansión continua de casas y pisos para ser habitadas exclusivamente por judíos. Entre 1993 y 2022 Israel ha demolido 2.700 viviendas palestinas en Jerusalén Este y son 20.000 las viviendas sometidas a órdenes de demolición, de modo que, como señala Ilan Pappé en <em>El final de Israel </em>(ed. Akal) todo esto solo se pueden entender como una política deliberada de limpieza étnica.</p>
<p>Hace 78 años (febrero de 1948) que el ejército del movimiento sionista inició el proceso de limpieza étnica en Palestina, ocupando aldeas indefensas y expulsando de ellas a sus habitantes milenarios. Ese proceso, que provocó el desplazamiento forzado de 750.000 habitantes palestinos y la posterior destrucción de alrededor de 500 aldeas, ha sido recogido en diversas obras de historiadores israelíes, entre las que destaca <em>La limpieza étnica de Palestina </em>de Ilan Pappé. Desde entonces el proceso de expulsión de los habitantes palestinos no se ha detenido y de nada han servidos las resoluciones de Naciones Unidas condenando esas acciones. La cruzada contra la UNRWA y otras organizaciones internacionales de derechos humanos, poniendo obstáculos a su funcionamiento en Gaza y Cisjordania, deben considerarse como una prueba más de la intención de expulsar a los palestinos de su territorio.</p>
<p>Es evidente que no ha habido por parte de la comunidad internacional una voluntad auténtica dirigida a poner fin a esa política continuada de pogromos que busca a través de los hechos consumados obtener una mayoría étnica judía en la región para conformar el Gran Israel. Las democracias occidentales han intentado justificar su inacción con el argumento de que Israel es la única democracia de Oriente Medio. Pero un régimen que lleva a cabo una labor incesante de limpieza étnica, estableciendo un régimen jurídico de <em>apartheid, </em>para favorecer la supremacía de un grupo étnico, no es una democracia auténtica basada en el principio de igualdad ante la ley. De modo que la única alternativa que tienen las democracias occidentales, si quieren conservar un mínimo de decencia, es adoptar medidas de presión similares a las que se adoptaron con Sudáfrica para acabar con el <em>apartheid</em>. Al mismo tiempo deberían asumir con realismo que de Trump, amigo ideológico de Netanyahu, al que lo une la visión compartida del mismo supremacismo blanco, ninguna intervención constructiva puede esperarse.   <em> </em></p>
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		<title>Dime con quien andas</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2026/02/dime-con-quien-andas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 12:07:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[antisemitismo]]></category>
		<category><![CDATA[Estado de Israel]]></category>
		<category><![CDATA[Estado de Judea]]></category>
		<category><![CDATA[Ilan Pappé]]></category>
		<category><![CDATA[ultraderecha y sionismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una conferencia celebrada en Israel con motivo del Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, contó con una nutrida presencia de líderes de partidos de la ultraderecha europea que en el pasado se referenciaban en el antisemitismo. Los oradores señalaron que <a class="mh-excerpt-more" href="https://confluenciadigital.com.ar/2026/02/dime-con-quien-andas/" title="Dime con quien andas"></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Una conferencia celebrada en Israel con motivo del Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, contó con una nutrida presencia de líderes de partidos de la ultraderecha europea que en el pasado se referenciaban en el antisemitismo. Los oradores señalaron que el islamismo y el progresismo de izquierda son actualmente las fuerzas impulsoras del antisemitismo en el mundo, y en particular en Europa. De allí que denunciaran la existencia de una alianza “roji-verde», para intentar ligar las críticas al genocidio en Gaza, que provienen de los partidos progresistas occidentales, con las posiciones del islamismo radical.  Durante su intervención, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, dijo que los musulmanes radicales y los «progresistas ultra-anti-occidentales» quieren «destruir Occidente» y están planeando una «guerra mundial contra los judíos». Netanyahu argumentó que una invasión del islam militante amenaza a todas las sociedades y ciudades occidentales, añadiendo que «lo que Israel está haciendo hoy no es simplemente defenderse a sí mismo: los está defendiendo a ustedes, defendiéndo todo». El discurso de Netanyahu, apoyándose en una fabulada teoría conspirativa, marca el intento de llegar a un público europeo conservador, que cree que Israel hace la tarea sucia en favor de Occidente. Lo que demuestra que, tal como había señalado  Enzo Traverso, “el orientalismo no ha muerto en el mundo global del siglo XXI; la atmósfera sigue saturada de él. Sus axiomas no han cambiado; permanecen fijos en una dicotomía ontológica imaginaria entre civilización y barbarie, progreso y atraso, Ilustración y oscurantismo”.</p>
<p><strong>Reconversión de la ultraderecha</strong></p>
<p>La reconversión de los partidos de ultraderecha europeos -que en el pasado reciente alentaban el antisemitismo- en fervientes partidarios de Israel, no es una novedad. El fenómeno ya había sido señalado por Traverso en su ensayo “Gaza ante la historia” (Ed. Akal) al denunciar que la derecha conservadora y la extrema derecha se han convertido en ardientes defensores del sionismo, por el motivo que los inmigrantes árabes y los musulmanes funcionan mucho mejor que los judíos como chivos expiatorios. En la conferencia celebrada en Jerusalén, convocada por el  Ministro de la Diáspora Amichai Chikli, participaron líderes de las formaciones europeas de ultraderecha como János Bóka, ministro húngaro de Asuntos de la Unión Europea, quien afirmó que los orígenes de la corriente antisemita que está surgiendo en Europa se remontan a dos ideologías dispares pero que cooperan: «Una es la versión radical del islam político, y la otra es la nueva izquierda radical, o movimiento woke”. Añadió que “tanto el islam radical como el movimiento progresista cuestionan la civilización judeocristiana o los fundamentos de Europa y pretenden sustituirla por algo distinto”.<a href="https://elpais.com/internacional/2026-01-26/una-conferencia-en-jerusalen-pone-de-relieve-la-alianza-de-netanyahu-con-la-ultraderecha.html">https://elpais.com/internacional/2026-01-26/una-conferencia-en-jerusalen-pone-de-relieve-la-alianza-de-netanyahu-con-la-ultraderecha.html</a></p>
<p>En la conferencia de Jerusalén estuvieron presentes destacadas figuras de la ultraderecha mundial, como  el primer ministro albanés, Edi Rama; Scott Morrison, exlíder del Partido Liberal de Australia que se desempeñó como primer ministro del país entre 2018 y 2022; el excanciller austriaco Sebastián Kurz; Jimmie Åkesson, líder de los Demócratas de Suecia —un partido fundado por neonazis en 1988 y boicoteado por diplomáticos israelíes hasta el año pasado-; Dominik Tarczyński, miembro del Parlamento Europeo por el partido polaco de extrema derecha Ley y Justicia; el belga Sam van Rooy, miembro de la Cámara de Representantes del país por el partido nacionalista de derecha Vlaams Belang. El populista holandés anti-musulmán Geert Wilders, líder del Partido por la Libertad, y el presidente de Vox, el español Santiago Abascal participaron por videoconferencia.  También estuvieron presentes Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño de extrema derecha Jair Bolsonaro, quien en su discurso tachó de “antisemita” al actual presidente de Brasil Lula da Silva y el ministro de Justicia y Derechos Humanos de Argentina, Mariano Cúneo Libarona. Por su parte, el senador estadounidense Ted Cruz, al dirigirse al evento a través de un video, dijo que «hace una década había antisemitismo en la izquierda en Estados Unidos, y ahora ha consumido al Partido Demócrata». Leo Terrell, jefe del grupo de trabajo del Departamento de Justicia de EE. UU. para combatir el antisemitismo abogó por la desfinanciación de las universidades norteamericanas que “han experimentado un aumento del antisemitismo desde el 7 de octubre” y atacó a los medios de comunicación estadounidenses «que utilizan el odio a los judíos y apoyan el antisemitismo», nombrando a CNN, MSNBC, New York Times, Washington Post y Los Ángeles Times.</p>
<p><strong>El uso del antisemitismo</strong></p>
<p>Como señala Enzo Traverso estamos asistiendo al fenómeno de la transformación del viejo antisemitismo que se dirigía contra los judíos en un nuevo antisemitismo imaginario que sirve para criminalizar las críticas a Israel. En su opinión no es un fenómeno nuevo, porque desde su fundación el sionismo trató de utilizar el antisemitismo para conseguir sus propios fines. Mientras que los antisemitas europeos querían expulsar a los judíos, los sionistas intentaban convencerlos de que emigraran a Palestina de modo que había una coincidencia en el objetivo de favorecer la emigración de las minorías judías residentes en Europa. No sorprende que las ultraderechas acojan con simpatía el hecho de que en la actualidad los judíos estén situados en un Estado, lejos de sus espacios nacionales.</p>
<p>Históricamente el sionismo surgió como un movimiento que buscaba una solución política para el problema milenario de la injusta persecución y acoso que habían sufrido las minorías judías desde la Edad Media. Era una causa justa, pero desde los inicios fue teñida por la adopción de los principios ideológicos del nacionalismo étnico que incubaba el huevo de la serpiente del belicismo en toda Europa. Al utilizar el argumento de la Biblia para legitimar un derecho supuestamente concedido por Dios al pueblo elegido, y justificar así la expulsión de los habitantes de la Palestina histórica, el sionismo terminó adoptando metodologías similares a los pogromos que acabaron en el horrible crimen del Holocausto. El genocidio actual en Gaza evoca aquella terrible  sentencia pronunciada por Kant en 1784: «De la madera tan torcida de la que está hecho el hombre, nada completamente recto puede ser hecho».</p>
<p><strong>Al borde del abismo</strong></p>
<p> Según la opinión del historiador judío Ilan Pappé expuesta en su reciente ensayo “<em>Israel on the brink</em>” (Israel ante el abismo) estamos presenciando el principio del fin del Estado de Israel como “Estado judío”, o al menos del proyecto sionista tal como lo conocemos. Considera que estos procesos se encuentran ahora en un estado tal que su impulso es imparable y conducirán a un cambio fundamental sobre el terreno en lo que hoy es la Palestina histórica. Opina que sería muy ingenuo imaginar el fin del proyecto sionista como una transformación feliz y rápida de una realidad de ocupación y opresión a un país donde se garanticen las libertades y se restablezca la justicia para todos los que fueron agraviados en el pasado. Por ese motivo aboga por una transición que sea lo más pacífica y constructiva posible tanto para las víctimas de la opresión como también para quienes ahora temen que al perder sus posiciones de privilegio y superioridad puedan convertirse en nuevas víctimas. Sostiene que hay grietas tan profundas en los cimientos del Israel sionista que ningún trabajo de mantenimiento puede repararlas de modo que la cuestión del derrumbe del edificio no es si ocurrirá, sino cuándo. Considera que la única esperanza para los israelíes judíos en el futuro es mostrar su voluntad de vivir como ciudadanos iguales en una Palestina liberada y descolonizada y confía en que muchos de ellos lo harán.</p>
<p>El sionismo actual es diferente del sionismo original imaginado por figuras históricas como Theodor Herzl, su padre fundador, o incluso David Ben-Gurion, el primer ministro de Israel. En los asentamientos judíos ilegales construidos en Cisjordania a partir de 1967 ha arraigado una nueva forma de sionismo que Pappé denomina el “Estado de Judea” para diferenciarlo del Estado de Israel. Lo describe como una fusión del sionismo religioso y  judaísmo ortodoxo. En el pasado, el judaísmo ortodoxo era antisionista, pero los judíos ortodoxos de ascendencia árabe (los mizrajíes) poco a poco se convirtieron en fervientes partidarios del sionismo. El Estado de Judea también incluye pequeñas comunidades de judíos estadounidenses inspirados por la Liga de Defensa Judía Estadounidense y su gurú, el rabino Meir Kahane, y un número menor de judíos rusos. Lo que une a todos estos grupos es la visión de un Israel más religioso y teocrático, guiado por una versión racista y supremacista del sionismo, que pretende la creación de un Gran Israel a lo largo y ancho de toda la Palestina histórica. Pappé considera que de lograr convertirse en el grupo social hegemónico en Israel, sus víctimas no se limitarían a los palestinos y también los ciudadanos judíos que desean vivir en un estado liberal, democrático y pluralista sufrirían las consecuencias.<a href="https://vocesdelmundoes.com/2025/10/30/esta-israel-al-borde-del-abismo-entrevista-con-ilan-pappe/">https://vocesdelmundoes.com/2025/10/30/esta-israel-al-borde-del-abismo-entrevista-con-ilan-pappe/</a></p>
<p>La otra novedad es que los judíos del mundo ya no se identifican con el sionismo, como lo demuestran las manifestaciones en las universidades norteamericanas con participación de jóvenes judíos criticando el genocidio en Gaza. Es de suponer que sin un fuerte apoyo de la comunidad judía el lobby estadounidense a favor de Israel se mantendrá solo con los sionistas cristianos y los republicanos de extrema derecha. Esto explica el motivo que lleva a Israel a buscar nuevos apoyos internacionales en partidos y movimientos fascistas y nacionalistas de ultraderecha. El Consejo Judío de Australia, acaba de pedir al gobierno australiano que cancele la invitación cursada al presidente de Israel, Isaac Herzog, para participar en un homenaje a las víctimas de la masacre de Bondi Beach. El grupo progresista judío calificó a Herzog como el «jefe de un Estado que ha cometido un genocidio contra los palestinos», y agregó que «no nos representa y su visita solo alimenta la división y nos hace a todos menos seguros».</p>
<p>Israel ha venido violado el Derecho Internacional desde su formación como Estado y en su operación de destrucción de Gaza ha contado con el apoyo incondicional de Estados Unidos y varios países europeos como Alemania e Italia, que han suministrado la mayoría de las bombas utilizadas en la Franja. Sin embargo, el proyecto de construir una sociedad étnicamente pura, excluyendo a los no judíos, constituye una distopía de difícil materialización en el mundo moderno. El genocidio -llevado a cabo sin compasión alguna por los niños abatidos por millares-, constituye una mácula que seguirá arrastrando el Estado judío por mucho tiempo. Si bien la sociedad israelí, atrapada por el ánimo de venganza después del ataque del 7 de octubre de 2023, ha aceptado sin complejos la dinámica impuesta por el gobierno criminal de Netanyahu, es probable que esa situación se revierta. La sociedad israelí ha sabido convivir durante mucho tiempo entre un componente laico y otro religioso, pero ese equilibrio, con las nuevas coaliciones apoyadas en la ultraderecha, se ha ido inclinando en favor del estamento religioso. La consecuencia es que la intolerancia y el fanatismo de los grupos ultraortodoxos está provocando el éxodo de los profesionales laicos de clase media que están emigrando masivamente huyendo también de una sociedad militarizada que reclama la sangre de las generaciones jóvenes para continuar con la construcción de la Gran Israel.  Como señala Ilan Pappé, la actitud del Estado de Judea hacia los judíos seculares es la verdadera bomba de relojería que tarde o temprano, socavará cualquier intento de unificar y cohesionar la sociedad israelí. De allí su llamamiento a construir un único Estado binacional, democrático y laico que cobije en su seno, en igualdad de derechos, a ciudadanos árabes y judíos.</p>
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		<title>La ONU de Trump</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2026/01/la-onu-de-trump/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 19:40:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Board of Peace]]></category>
		<category><![CDATA[doctrina Donroe]]></category>
		<category><![CDATA[megalomanía de Trump]]></category>
		<category><![CDATA[tecnocracia para Gaza]]></category>
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<p>La megalomanía de Donald Trump ha dado lugar a la creación de un nuevo organismo internacional, de contornos imprecisos, denominado <em>Board of Peace</em><em>  </em>(Junta de la Paz), que pretende constituirse en una suerte de ONU paralela, <em>ad usum </em>del presidente norteamericano. No debe ser confundido con la Junta de Paz para Gaza, que es una iniciativa que anunció el presidente estadounidense en su Plan de Paz de septiembre y que cuenta con el respaldo formal del Consejo de Seguridad de la ONU. En noviembre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó un mandato para una Junta de Paz, pero solo hasta 2027 y centrado exclusivamente en el conflicto de Gaza. Rusia y China, dos potencias con derecho a veto, se abstuvieron, quejándose de que la resolución no otorgaba a la ONU un papel claro en el futuro de Gaza. Según lo que se ha sabido del estatuto constitutivo redactado por Trump, el <em>Board of Peace</em> en cambio, trabajará para «restaurar un gobierno confiable y legal y asegurar una paz duradera en áreas afectadas o amenazadas por conflictos” en el mundo entero.  Señala el documento que aspira a ser «un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz». Se añade que la paz duradera requiere «el coraje de alejarse de instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia» en clara referencia a la ONU. Es previsible que ni los países de la Unión Europea -enfrentados a Trump por las pretensiones sobre Groenlandia- ni los BRICS, ni China, ni Rusia, acepten integrar tan peculiar organismo. De modo que rodeado solo por gobiernos vasallos, como el de Milei, la ocurrencia de Trump no tendrá largo recorrido. </p>
<p>El <em>Board of Peace </em>fue presentado oficialmente en el Foro de Davos, con la presencia de algunos de los jefes de Estado invitados por Trump, entre los que se encontraban Javier Milei; el presidente de Paraguay Santiago Peña; el de Indonesia, Prabowo Subianto; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, o el de Armenia, Nikol Pashinyan. “Todos son amigos míos, me gustan todos. Son grandes líderes”, ha asegurado Trump entre risas de los presentes. Alrededor de 60 países de los 193 que conforman las Naciones Unidas, han sido invitados por Trump para integrar el nuevo organismo. Ocho países de mayoría musulmana (Arabia Saudí, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos) emitieron un comunicado conjunto en el que anunciaron que se sumaban al Board con la esperanza de dar apoyo a “una paz justa y duradera” en el conflicto de Oriente Próximo “basada en el derecho palestino a la autodeterminación y contar con un Estado propio”. Otros de los países que adhieren tienen una política exterior marcadamente proamericana, como son los casos de Albania; Argentina y Hungría.</p>
<p>En la presentación en Davos no se ofrecieron detalles sobre el estatuto del nuevo organismo, pero se conocen trascendidos difundidos desde la Casa Blanca. De acuerdo con estas versiones, Trum presidirá el organismo a título personal, de modo que cuando finalice su mandato de presidente de EEUU podrá continuar al frente del <em>Board.</em> Trump se otorga una amplia autoridad sobre la composición, el funcionamiento e incluso la continuidad del organismo. Solo él invitaría a los estados a unirse, renovar o dar de baja su membresía, nombrar y destituiría a los miembros de la junta ejecutiva, nominar a su director ejecutivo y vetar cualquier decisión ejecutiva, sujeto únicamente a un posible veto de dos tercios. Los mandatos de los jefes de Estado designados por Trump tendrán un límite de tres años y serán renovables con su aprobación, excepto para los países que aporten más de mil millones de dólares en el primer año. Trump también tendrá el poder exclusivo para crear o disolver órganos subsidiarios, emitir resoluciones vinculantes, designar a su propio sucesor y disolver la organización directamente o renovarla a voluntad cada dos años.</p>
<p>Se instituye también un Consejo Ejecutivo que será el encargado de establecer la agenda del <em>Board of Peace</em>. Entre sus miembros se encuentran Steve Witkoff, Jared Kushner, Marco Rubio, Tony Blair, el empresario Mark Rowan, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el asesor adjunto de Seguridad Nacional de EE. UU., Robert Gabriel. Aryeh Lightstone y Josh Gruenbaum son asesores principales. Los miembros del Consejo se reunirán al menos una vez al año para preparar los encuentros de los jefes de Estado en el <em>Board of Peace.</em></p>
<p><strong>Tecnocracia para Gaza</strong></p>
<p>A la creación del <em>Board of Peace, </em>se añade una confusa maraña de nuevas organizaciones en Gaza. La “Oficina del Alto Representante” estará dirigida por el ex Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz en Oriente Medio, el búlgaro Nickolay Mladenov. La Casa Blanca describió su función como «enlace sobre el terreno entre la “Junta Ejecutiva de Gaza” y el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG según las siglas en inglés)». El Comité Nacional para la Administración de Gaza es un comité tecnocrático integrado por palestinos y supervisado por la Oficina del Alto Representante. El Dr. Nabil Ali Shaath, quien anteriormente fue viceministro de Transporte de la Autoridad Palestina, lo dirigirá. No está claro si la nueva administración gozará de amplia libertad de acción porque a su vez, se crea también la “Junta Ejecutiva de Gaza” que apoyará a la Oficina del Alto Representante. Aunque el alcance de su autoridad no está claro, entre sus miembros se encuentran el ex primer ministro británico Tony Blair; el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff; Jared Kushner, yerno de Trump; Marc Rowan, director ejecutivo de Apollo Global Management; Ajay Banga, presidente del Banco Mundial; el empresario chipriota-israelí Yakir Gabay, y la política neerlandesa Sigrid Kaag. Además, se suman representantes de Qatar como Ali Al Thawadi; el general egipcio Hassan Rashad; y la ministra de Cooperación Internacional de Emiratos Árabes Unidos, Reem al Hashimy. “La Junta contribuirá a respaldar una gobernanza eficaz y la provisión de servicios que promuevan la paz, la estabilidad y la prosperidad del pueblo de Gaza”, señaló la Casa Blanca en su comunicado oficial.</p>
<p>Israel rechazó la composición de la “Junta Ejecutiva para Gaza” anunciada por el presidente de Estados Unidos y reclamó explicaciones por la inclusión de funcionarios de Turquía y Qatar. Según informaron agencias internacionales, el desacuerdo sería por los complejos vínculos con el conflicto de Medio Oriente de ambos países. En un comunicado, la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó que el anuncio “no fue coordinado con Israel” y que “contradice la política del gobierno israelí”. Todo parece indicar que su objeción se dirige a la inclusión de un ministro de Turquía, a la que Israel quiere impedir el despliegue sobre el terreno en Gaza, y de representantes de Qatar y Egipto, dos países que han hecho expresado su rechazo hacia la ofensiva israelí en la Franja.</p>
<p><strong>El desarme de Hamas</strong></p>
<p>Otro de los temas espinosos que la “Junta Ejecutiva para Gaza” deberá abordar es la cuestión referida al desarme de Hamas. Aparentemente Nickolay Mladenov está totalmente de acuerdo con el objetivo declarado de Israel: el desarme de Hamás. Pero lo cierto es que aún no se han enfrentado a una negociación en la que Hamás tenga que aceptar su propio desmantelamiento. La Casa Blanca está expresando optimismo sobre la posibilidad de un desarme consensuado, argumentando que Hamás está señalando una voluntad de cooperar y está adoptando el enfoque egipcio y europeo de un proceso gradual que implica primero entregar armas pesadas como cohetes y RPG y eventualmente integrar a algunos miembros de Hamás como oficiales de policía en Gaza. Esta dificultad le permite a Israel mantener el control militar sobre el sector delimitado por la “línea amarilla”, y continuar con sus agresiones constantes que han provocado la muerte de más de 460 palestinos desde que se declaró el alto el fuego. La expulsión de palestinos en Jerusalén Oriental se acelera al mismo tiempo que Israel intensifica la expansión de asentamientos y proyectos de infraestructura que rompen la continuidad territorial palestina en la Cisjordania ocupada, según advirtió la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados. “Estamos viendo números sin precedentes de desplazamiento forzado y expansión de asentamientos, que socavan el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, subrayó Ajith Sunghay, jefe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados.</p>
<p><strong>Opiniones</strong></p>
<p>La “Junta Ejecutiva de Gaza” no incluye a ningún representante palestino. Sólo el Comité Nacional para la Administración de Gaza contempla la presencia de palestinos, pero son meros funcionarios, que no tomarán las decisiones relevantes.  Esto le permite al columnista de Haaretz, Jack Khoury,  <a href="https://www.haaretz.com/middle-east-news/2026-01-18/ty-article/.premium/the-trump-mandate-who-needs-palestinians-to-run-their-own-lives-in-gaza/0000019b-ce3e-d410-a7fb-ff3f891d0000">https://www.haaretz.com/middle-east-news/2026-01-18/ty-article/.premium/the-trump-mandate-who-needs-palestinians-to-run-their-own-lives-in-gaza/0000019b-ce3e-d410-a7fb-ff3f891d0000</a> considerar que “el anuncio del presidente Donald Trump sobre la creación oficial de la Junta Ejecutiva de Paz de Gaza no es una mera iniciativa diplomática. Es una declaración con un significado mucho más profundo: la restauración de un protectorado internacional, y sobre todo estadounidense, sobre el pueblo palestino. Setenta y ocho años después de la <em>Nakba </em>y del fin del Mandato Británico, los palestinos se encuentran nuevamente viviendo bajo un mandato, esta vez estadounidense, envuelto en el lenguaje de «paz, reconstrucción y estabilidad».</p>
<p>En cuanto al <em>Board of Peace</em> los Estados democráticos tendrán que decidir si contribuyen a la demolición del orden internacional que surgió luego de la II Guerra Mundial y lo sustituyen por otro dirigido por un ególatra caprichoso como Donald Trump. En recientes declaraciones el presidente norteamericano  ha manifestado que no se siente limitado por el derecho internacional y que “su límite es su propia moralidad”, de modo que todo el mundo ya sabe a que atenerse.  Trump apuesta por el “poder coercitivo puro”, es decir un orden regulado por la capacidad de los Estados para extorsionar o chantajear a los países más débiles. Parece difícil pensar que los países europeos más importantes como Gran Bretaña y Francia puedan sumarse a una iniciativa donde perderían el derecho de veto que tienen en el Consejo de Seguridad de la ONU. Convencido de que esa iniciativa tiene por objetivo vaciar de contenido a la Organización de Naciones Unidas (ONU), Emmanuel Macron afirmó que “Francia y Europa están comprometidas con la soberanía nacional y la independencia, con Naciones Unidas y su carta”.</p>
<p>En Davos, Macron hizo una vibrante defensa del “multilateralismo” frente a “un enfoque neocolonialista” declarando que “no se debe aceptar pasivamente la ley del más fuerte”. Es difícil imaginar que el resto de Estados democráticos puedan aceptar integrar una institución donde la agenda estará sujeta al capricho de su presidente. Por otra parte, según lo que establece la Constitución norteamericana, el presidente Trump debe retirarse al cumplir su segundo mandato. ¿Qué quedará en pie del <em>Board of Peace</em> una vez que tenga que entregar el mando a su sucesor? Por lo tanto, cualquiera Estado que acepte participar en este proyecto estrafalario cometerá un suicidio político. Desde luego, los vasallos del tecno feudalismo como Milei u Orbán no pondrán mayores reparos. Algunos países árabes pueden acompañar para mantener alguna capacidad de influencia sobre el conflicto palestino. Pero el invento tiene fecha de caducidad garantizada.</p>
<p><strong>Milei</strong></p>
<p>El presidente Javier Milei, como era de esperar, a través de un posteo en X, celebró la convocatoria: “Gracias presidente Trump. Es un honor para mí haber recibido esta noche la invitación para que la Argentina integre, como Miembro Fundador, el <em>Board of Peace</em>, una organización creada por Trump para promover una paz duradera en regiones afectadas por conflictos, empezando por la Franja de Gaza”. En el mismo mensaje, Milei afirmó que “la Argentina siempre estará del lado de los países que luchan de frente contra el terrorismo, que defienden la vida y la propiedad, y que promueven la paz y la libertad”, y consideró “un honor” acompañar a Estados Unidos en esa iniciativa que aprobó antes de conocer que la inscripción puede costar mil millones de dólares. La decisión de Milei se adopta en momentos en que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina está a punto de abandonar alrededor de 50 organismos internacionales, siguiendo la estela de los Estados Unidos. Y como muestra de desinterés por la diplomacia, se ha designado a un troll para representarnos ante la Unión Europea.</p>
<p><a href="https://www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/dia-770-un-troll-para-representarnos-ante-la-union-europea-modof.phtml">https://www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/dia-770-un-troll-para-representarnos-ante-la-union-europea-modof.phtml</a></p>
<p>Resulta penoso contemplar como el patrimonio institucional, diplomático y simbólico de un país, construido con el esfuerzo de numerosas generaciones, se puede destruir con tanta facilidad por un advenedizo de la política, un ególatra que se siente atraído por otro megalómano de similar factura. Es de suponer que todavía quedan en los partidos políticos argentinos personas que contemplan con horror el desarrollo y consolidación de esta tragicomedia. Si no ponen más entusiasmo en evitar los daños inferidos por los autócratas, la historia difícilmente les perdonará tanta estulticia.  </p>
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		<item>
		<title>El espacio vital de Trump</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2026/01/el-espacio-vital-de-trump/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2026 15:08:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[ataque a Venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[espacio vital]]></category>
		<category><![CDATA[secuestro de Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[violación del derecho internacional]]></category>
		<category><![CDATA[zona de seguridad de EEUU]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ataque militar de EEUU a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, han dado lugar, como sucede habitualmente ante episodios tan extraordinarios, a narrativas opuestas que de algún modo reflejan el milenario debate entre el <a class="mh-excerpt-more" href="https://confluenciadigital.com.ar/2026/01/el-espacio-vital-de-trump/" title="El espacio vital de Trump"></a></p>
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<p>El ataque militar de EEUU a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, han dado lugar, como sucede habitualmente ante episodios tan extraordinarios, a narrativas opuestas que de algún modo reflejan el milenario debate entre el fin y los medios. El análisis de esas narrativas resulta patéticamente conmovedor, porque ilustra el grado de estulticia e incoherencia de muchas de las posiciones defendidas y la ceguera voluntaria en que incurren algunos protagonistas que no contemplan las consecuencias a largo plazo que tienen determinadas acciones. &nbsp;Ahora bien, antes de entrar en esos debates ideológicos, conviene analizar los hechos desde la perspectiva del derecho internacional, que es siempre un lugar incómodo para las narrativas, porque no deja mucho espacio para interpretaciones caprichosas. A modo de simple entretenimiento intelectual se podrá analizar si los argumentos que para algunos justifican la acción emprendida por el presidente Trump, como el supuesto fin de poner fin a una dictadura o la de capturar a un peligroso narcotraficante internacional, justifican los medios empleados. Pero esa lectura la debemos hacer sin perder de vista que son argumentos de circunstancia, que no encuentran el mínimo respaldo en norma alguna del derecho internacional.</p>



<p><strong>El análisis jurídico</strong></p>



<p>El análisis jurídico permite afirmar, sin género de dudas, que las acciones de Estados Unidos en Venezuela constituyen flagrantes violaciones a la Carta de las Naciones Unidas y a consagrados principios del derecho internacional consuetudinario. El artículo 2.4 de la Carta establece que “los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas” y en el 2.7 que «nada autorizará la intervención en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados». Solo se autoriza el uso de la fuerza para el caso de legítima defensa (art. 51 de la Carta) o en los casos autorizados por resoluciones del Consejo de Seguridad.</p>



<p>Es indiscutible que Maduro se negó a presentar las actas electorales de los últimos comicios avalando así la presunción de fraude y que la ONU ha registrado numerosas denuncias de graves violaciones de los derechos humanos, pero estos hechos no legitiman ninguna intervención armada de terceros países.&nbsp; La portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha fijado la posición correcta, acorde con el derecho internacional, señalando que “Estados Unidos ha justificado su intervención basándose en el prolongado y atroz historial del gobierno venezolano en materia de derechos humanos, pero la rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos no puede lograrse mediante una intervención militar unilateral que viola el derecho internacional».</p>



<p>En la Resolución 3314 de 1976 la Asamblea de la ONU definió en que consisten los actos de agresión, señalando que cualquiera de los actos siguientes, independientemente de que haya o no declaración de guerra, se caracterizará como tales: la invasión de un Estado por otro; el ataque de fuerzas armadas de un Estado contra otras de otro Estado o contra la población civil de éste; toda ocupación militar que derive de los actos anteriores y que implique el uso de la fuerza; el bombardeo; y el bloqueo de puertos o de costas de un Estado. Estos hechos también configuran lo que en el Estatuto de Roma se denomina “crimen de agresión” (art.8). Si bien EEUU no ha adherido a ese tratado, el lugar de los hechos ha sido Venezuela que sí es firmante del tratado por lo cual ya hay un equipo de juristas preparando una denuncia contra Trump por la comisión de este delito ante el Tribunal Penal Internacional.</p>



<p>Por otra parte, las inmunidades soberanas de los jefes de Estado constituyen un principio básico del Derecho Internacional que deriva, a su vez, de los principios de independencia, soberanía e igualdad de los Estados (<em>par in parem imperium non habet).</em> Supone que los jueces y tribunales de un Estado no pueden juzgar a otro Estado ni a sus autoridades (salvo los casos competencia del Tribunal Penal Internacional). &nbsp;El régimen jurídico internacional de estas inmunidades se ha ido configurando a través de normas consuetudinarias que posteriormente se han recogido en diversos tratados. La Convención de las Naciones Unidas, de 2 de diciembre de 2004, sobre las inmunidades jurisdiccionales de los Estados y de sus bienes representa el principal intento codificador en la materia. Si bien esta convención todavía no ha entrado en vigor, la propia Asamblea General de Naciones Unidas considera que las inmunidades recogidas en este instrumento constituyen «un principio generalmente aceptado en el Derecho Internacional consuetudinario», de manera que su cumplimiento «fortalecería la preeminencia del derecho y la seguridad jurídica, particularmente en las relaciones de los Estados con las personas naturales o jurídicas».</p>



<p><strong>Las narrativas exculpatorias</strong></p>



<p>La narrativa oficial de los Estados Unidos, expuesta por su embajador Mike Waltz en la reunión del Consejo de Seguridad del pasado martes, ha sido la de que estamos ante una simple operación policial. “No hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando ningún país”, aseguró el embajador al defender la tesis de que fue una “acción policial” que se llevó a cabo para arrestar a “un narcotraficante” que será juzgado por los tribunales por “los delitos cometidos contra el pueblo estadounidense durante los últimos quince años”. El presidente Milei se plegó a esta tesis y en diálogo con LN+ dio por probado que Nicolás Maduro “tiene como fuente de ingresos el narcotráfico del Cartel de los Soles” al tiempo que afirmó que debería asumir Edmundo González Urrutia, a quien definió como “el verdadero presidente”.</p>



<p>En la acusación que se presentó ante el juez de garantías de New York que tiene a cargo el proceso Maduro, se retiraron todas las referencias al Cartel de los Soles porque no hay pruebas de que tal organización exista y según todos los indicios, es un relato fabulado similar al de las “armas de destrucción masiva” para justificar la invasión de Irak. La acusación reconstruida es más escueta, afirmando que Maduro «se ha asociado con sus conspiradores para usar su autoridad obtenida ilegalmente y las instituciones que corrompió para transportar miles de toneladas de cocaína a los Estados Unidos».</p>



<p>Los países y dirigentes de la derecha mundial que salieron a festejar la captura de Maduro, se han basado en la naturaleza dictatorial de su gobierno eludiendo toda mención a la clara violación del derecho internacional. Esa fue la posición de Argentina en la reunión del Consejo de Seguridad, donde el embajador Francisco Tropepi manifestó que “el Gobierno de la República Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el presidente de los Estados Unidos y por su gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro”.</p>



<p>Por su parte la Unión Europea ha hecho el ridículo con un comunicados en el que Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores,&nbsp;&nbsp; manifestó que “la UE comparte la prioridad de luchar contra la delincuencia organizada transnacional y el tráfico de drogas, que suponen una importante amenaza para la seguridad en todo el mundo” para añadir a continuación que “estos retos deben abordarse mediante una cooperación sostenida, respetando plenamente el Derecho internacional y los principios de integridad territorial y soberanía”. El canciller alemán puso la guinda al comunicado manifestando que “la clasificación jurídica de la intervención estadounidense en Venezuela es compleja”.</p>



<p>&nbsp;Marine Le Pen en Francia, lanzó una solitaria voz discordante al señalar que «había mil razones para condenar al régimen de Nicolás Maduro (&#8230;) Pero hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de instaurar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada. Renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana”.</p>



<p><strong>Tutelaje neocolonial</strong></p>



<p>Todas estas narrativas han quedado obsoletas por las propias declaraciones de Trump y el secretario de&nbsp; Estado Marco Rubio que sin ambages han reconocido que el ataque a Venezuela encierra un descarado propósito neocolonial y nada tiene que ver ni con la democracia, ni con los derechos humanos ni con el narcotráfico. Que el promotor del asalto al Capitolio se convirtiera en protector de las democracias en el mundo ya sonaba algo extraño. En el primer mensaje en el que pretendió justificar la acción emprendida señaló que “vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata”. La voluntad de apropiarse de los recursos petrolíferos de Venezuela ha quedado en evidencia cuando manifestó que el régimen socialista le había robado la industria petrolera venezolana construida con talento, empuje y habilidad americana. “Esto constituyó uno de los mayores robos de propiedad estadounidense en la historia de nuestro país». Por su parte Marco Rubo ha anunciado un plan de tutelaje neocolonial de tres etapas para Venezuela que supuestamente se iniciará con la estabilización del país, continuará con una fase de recuperación económica y social, y culminará con una transición política. Una de las primeras medidas ha consistido en la incautación de 30 a 50 millones de barriles de crudo venezolano que serán vendidos en el mercado internacional para entregar el dinero recaudado a Trump para que lo administre. Evidentemente, la única diferencia con los actos de piratería tradicional es que ahora se asumen descaradamente como políticas de Estado.</p>



<p><strong>El espacio vital</strong></p>



<p>En el documento sobre la Estrategia de Seguridad Nacional recientemente publicado, Trump reivindica la doctrina Monroe y declara abiertamente al “hemisferio occidental” -denominación que se usa para referirse al continente americano- como zona de seguridad de los Estados Unidos. “Queremos garantizar que el hemisferio occidental permanece lo suficientemente bien gobernado y razonablemente estable para impedir y desalentar la migración masiva a Estados Unidos; queremos un hemisferio en el que los gobiernos cooperen con nosotros contra los narcoterroristas, los carteles y otras organizaciones criminales transnacionales; queremos un hemisferio que se mantenga libre de incursiones hostiles extranjeras y de posesión foránea de activos clave, y que apoye las cadenas de suministros fundamentales; y queremos garantizar nuestro acceso continuado a localizaciones estratégicas clave”, proclama la Estrategia de Seguridad Nacional.</p>



<p>Hace un año Trump reflexionaba abiertamente, en Mar-a-Lago, sobre la posibilidad de convertir Canadá, Groenlandia y Panamá en partes de Estados Unidos. A la vista de lo acontecido en Venezuela, ninguna de esas opciones debería descartarse. Stephen Miller, subjefe de gabinete de Donald Trump afirmó en una entrevista en la cadena CNN que Groenlandia debería formar parte de EEUU y que EEUU podría apoderarse de este territorio danés autónomo porque “nadie va a luchar militarmente contra EEUU por el futuro de Groenlandia”. Añadió que “vivimos en un mundo real, gobernado por la fuerza, gobernado por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”, aseguró. El propio Trump declaró el domingo pasado a la revista <em>The Atlantic</em> que “necesitamos Groenlandia, desde el punto de vista de la seguridad nacional, sin duda alguna”. Ante este panorama cabe entonces formular algunas preguntas incómodas: ¿Qué hará la Unión Europea si finalmente Trump cumple su amenaza y ocupa Groenlandia? ¿Qué hará Milei si el día de mañana Trump declara que las reservas acuíferas de la Patagonia le son necesarias por razones de seguridad nacional para los Estados Unidos?</p>



<p>La pretensión de Trump de definir una zona de seguridad o espacio vital para los Estados Unidos traen a la memoria los antecedentes que dieron lugar a la caída de la Liga de las Naciones y al inicio de la II Guerra Mundial.</p>



<p>En 1923 se evidenció la debilidad de la organización cuando Francia ocupó la región alemana del Ruhr para exigir reparaciones de guerra violando los principios de la institución. La invasión de Manchuria por parte de Japón en 1931 fue el segundo gran golpe que recibió la Liga de las Naciones. Condenado por la agresión, Japón abandonó la organización en 1933 sin haber recibido sanciones efectivas. En 1935 se produjo la invasión de Abisinia por la Italia fascista de Mussolini y más adelante la reocupación alemana de Renania. El último gran acto oficial de la Liga fue expulsar a la URSS cuando tropas soviéticas invadieron Finlandia en 1939. Finalmente, después de haber anexionada Austria y los Sudetes de Checoeslovaquia, Alemania, que no había sido admitida en la Liga, invadió Polonia en busca de su <em>lebensraum</em>, lo que dio lugar al inicio de la II Guerra Mundial. Así quedó sellado el fracaso final de una organización que nunca obtuvo de las principales potencias la autoridad suficiente para imponer a sus miembros sus resoluciones en forma obligatoria. Debido a aquel fracaso, las Naciones Unidas se fundaron para “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles”. Hoy estamos a las puertas de repetir trágicos errores.</p>


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		<title>La ilusión del Gran Israel</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2025/12/la-ilusion-del-gran-israel/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Dec 2025 18:02:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[El Gran Israel]]></category>
		<category><![CDATA[la derecha religiosa israelí]]></category>
		<category><![CDATA[La Esparta de Oriente Medio]]></category>
		<category><![CDATA[Meier Margalit]]></category>
		<category><![CDATA[sionismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un nuevo y reciente ensayo del intelectual argentino-israelí Meir Margalit,  titulado El delirio de Israel (Ed. Catarata), nos ofrece una mirada profunda y rigurosa del modo en que la sociedad israelí se ha ido transformando en los últimos años para <a class="mh-excerpt-more" href="https://confluenciadigital.com.ar/2025/12/la-ilusion-del-gran-israel/" title="La ilusión del Gran Israel"></a></p>
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<p>Un nuevo y reciente ensayo del intelectual argentino-israelí Meir Margalit,  titulado <em>El delirio de Israel </em>(Ed. Catarata), nos ofrece una mirada profunda y rigurosa del modo en que la sociedad israelí se ha ido transformando en los últimos años para terminar aceptando en silencio los crímenes de su gobierno. Es un testimonio relevante porque proviene de alguien que vive en Jerusalén desde hace 50 años y, al ser un judío hijo de supervivientes del Holocausto, no le cabe el sambenito del antisemitismo. Su texto expresa el dolor de una minoría israelí-judía, pacifista de izquierdas, que observa la transformación de una sociedad que alardeaba de ser democrática -pese a su régimen de <em>apartheid-, </em> convertida en una máquina impiadosa de matar. Como señala Margalit, “ningún país se convierte en asesino de la noche a la mañana —esta disposición a matar e inmolarnos por causas infames estaba ya inscrita en la misma base del proyecto sionista—. Durante 72 años, esta pulsión destructiva ha estado presente en los intersticios de la sociedad, a veces agazapada y otras descontrolada, siempre al borde de estallar. El ataque del 7 de octubre fue el detonante que produjo el desencadenamiento y, desde entonces, todo está fuera de control”.</p>
<p><strong>La gran transformación</strong></p>
<p>El ensayo de Margalit permite acceder a una fotografía muy exacta y actual de la sociedad israelí porque está tomada desde su interior profundo. Luego vendrán las explicaciones, pero primero hay que reconocer esa brutal transformación porque es un dato nuevo que a partir de ahora no puede estar ausente en cualquier análisis político del conflicto israelí-palestino. Y la imagen que nos brinda este ciudadano israelí, atormentado por una realidad kafkiana, de una sociedad que escribe “una de las páginas más siniestras de la miseria humana”, es abrumadoramente aterradora. Porque, aunque algunos convencidos de la superioridad de la sociedad occidental y cristiana lo nieguen, Margalit no trepida en llamar genocidio al genocidio y pogromo a los pogromos a pesar del estremecimiento que esas palabras producen en cualquier judío. Dos palabras que, como el autor señala, “figuran en el texto a pesar del dolor que conllevan, dado que a las cosas hay que llamarlas por su nombre”.</p>
<p>Margalit considera que durante el primer año de la ofensiva militar que se desencadenó a partir del 7 de octubre de 2023, el objetivo del gobierno de Netanyahu era destruir a Hamás. Pero desde entonces, el objetivo se desplazó a otro plano y “la meta pasó a ser la destrucción de la Autoridad Palestina, abortar de una vez y para siempre la idea misma de dos Estados para dos naciones y, a posteriori, anexar los territorios de (un eventual) futuro Estado palestino”. Objetivos que conllevan la limpieza étnica, dado que no se puede conseguir el desplazamiento de millones de habitantes de un territorio sin ejercer una violencia sin límites. Por lo tanto, para Margalit, “la intención de Netanyahu no es hacer desaparecer a Hamás, sino destruir la idea de un futuro Estado palestino y aprovechar la crisis para expulsar a la mayor cantidad de población palestina. La pulsión de venganza, la ambición de anexión y la intención de expulsar marchan juntas. Y juntas nos arrastran hacia el desastre total. La historia nos ha enseñado que cuando finalice la contienda actual, comenzará a gestarse la próxima, que será más sangrienta que la anterior”.</p>
<p>Lo más sorprendente es que la sociedad israelí haya aceptado ese cambio de estrategia sin oposición. En parte debido a la desinformación y a la manipulación informativa. Como escribió Víctor Klemperer, citado en el ensayo que comentamos, “todo régimen de violencia prolongada exige un régimen paralelo de palabras que le dé sustento, que permita camuflar o blanquear la barbarie, una lengua oficial que no solo informa, sino que deforma”. También hay que computar el uso abusivo de la victimización, pretendiendo justificar actos de barbarie amparándose en el trágico recuerdo del Holocausto. De allí que el autor considere que a diferencia de guerras anteriores, hoy para gran parte de la sociedad, estamos ante una guerra santa, legitimada por la religión, algo similar a la yihad en el islam. Nos estamos convirtiendo en un país criminal impregnado de odio y venganza, sediento de sangre”.</p>
<p>Otro dato relevante es la derechización de la sociedad israelí que ha incorporado los parámetros ideológicos de la derecha ultra religiosa que, según el autor, está imbuida en un profundo odio a todo lo que sea palestino. Un grupo de investigación vinculado a la Universidad Hebrea especializado en psicología social, y publicado por <em>Middle Est Eye</em> el pasado mes de agosto, ha revelado que la gran mayoría de los judíos israelíes, el 76%, creen que “no hay inocentes” en la Franja de Gaza. Hasta ahora el amplio apoyo a la causa palestina en las Naciones Unidas había puesto un límite a esas ideas, pero todo cambió a partir del 7 de octubre. “La guerra ha reinstalado el plano criminal, la lógica de suma cero: todo o nada. Una guerra que remite al exterminio supremo, visceral. Dado que la intención no es vencer, sino exterminar, llegamos indefectiblemente al genocidio”.</p>
<p>La derecha religiosa mesiánica se ha infiltrado y domina el ejército y el Partido Likud.  círculos mesiánicos interpretan el ataque del 7 de octubre como un signo inequívoco de la inminente llegada del Mesías. Varios rabinos de esta corriente consideran que se ha producido una llamada celestial que les exige aprovechar esta oportunidad para conquistar Cisjordania. En el libro Torat Hamelech (2009), escrito por los rabinos Yitzhak Shapira y Yosef Elitzur, sostiene que todas las guerras de Israel lo son por la supervivencia del pueblo judío y, por lo tanto, tienen un componente celestial que no distingue entre enemigos activos y enemigos potenciales. La ley judía, sostienen estos rabinos, permite matar civiles e incluso niños dado que los descendientes de Amalek “heredan el odio” de sus padres y, por lo tanto, representan un “peligro futuro”.</p>
<p>Una consecuencia de este clima bélico es que “la gente en Israel no puede dejar de combatir, porque la guerra se introduce dentro de la lógica cotidiana. La guerra posee una dinámica propia que degrada a la gente convirtiéndola en peones de un juego fantástico en el que carecen de albedrío y, una vez desencadenada, ya no importa la razón por la cual comenzó. Dos años después de aquel fatídico sábado, la sociedad israelí continúa anclada en el trauma del 7 de octubre, sumida en el dolor, amarrada en un odio persistente, con todas las consecuencias que ello acarrea. Israel, desde el 7 de octubre, parece haber quedado suspendido en ese registro: el de una sociedad que ha hecho del dolor y la venganza una política de Estado”.</p>
<p><strong>Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra</strong><strong> </strong></p>
<p>Como es sabido, muchas ideologías extremas crecen y se expanden porque encuentran tierra fértil en los relatos históricos precedentes. El falso relato del sionismo, que favoreció la instalación de los primeros colonos judíos en Palestina, describía al territorio como un páramo despoblado. Esa enorme falsedad enfrentó al movimiento sionista con un problema que arrastra desde hace un siglo: qué hacer con la población palestina autóctona que habitaba un territorio que, según el relato histórico-religioso construido era un patrimonio del pueblo judío “prometido” (no otorgado) por Dios al patriarca Abraham 2.000 años a.C. Lo cierto es que esa presencia autóctona, según nuestro autor, impedía concretar la utopía de un estado democrático, concebido también como racialmente puro, es decir exclusivamente judío. La guerra de 1948 abrió la posibilidad de expulsar a 700.000 palestinos, destruir totalmente las 500 aldeas que habitaban para evitar su regreso y apropiarse de vastas extensiones de tierra. Más adelante, la guerra de 1967 permitió completar parcialmente la tarea que quedó pendiente en 1948. De este modo se ocupó la totalidad de la Palestina histórica violando las resoluciones de las Naciones Unidas que dejaron claro que la ley internacional prohíbe la anexión de territorios conquistados militarmente y sometiendo a la población a un régimen de dictadura militar.</p>
<p>En opinión de Margalit el ataque de Hamás ha brindado a la ultraderecha israelí la oportunidad de completar uno de los aspectos que quedaron pendientes en 1948 y en 1967: anexar Cisjordania <em>de iure</em>, utilizando la guerra como marco propicio para desmantelar a la Autoridad Palestina. Según el autor, “Israel vislumbra la posibilidad de reproducir en Cisjordania el experimento ya ensayado en Gaza. Por primera vez desde su independencia, Israel está al borde de consumar el plan maestro del sionismo. La reciente expulsión de 40.000 palestinos de Yenín y Tulkarem constituye, en este sentido, un indicio de que la primera fase del plan ya está en marcha: el sueño del Gran Israel”.</p>
<p><strong>Desprecio al orden internacional</strong></p>
<p>Margalit dedica extensos párrafos de su ensayo a denunciar la actitud de desprecio hacia el sistema internacional y sus mecanismos de regulación, que exhibe con altanería el gobierno de Netanyahu.  En opinión del autor, si existe un rasgo que distingue de forma nítida a un Estado democrático de aquel que ha quedado fuera del orden internacional, ese rasgo es el principio de impunidad. “La impunidad es la línea divisoria entre civilización y barbarie. La impunidad es la afirmación descartada de que quien detenta la fuerza lo puede todo y no le debe explicaciones a nadie. Cuando un Estado comete crímenes documentados y no solo no los investiga, sino que los niega, los justifican o incluso los celebran, ha cruzado el umbral que separa a una nación civilizada de un país criminal”. Añade que un país que bombardea indiscriminadamente a la población civil; que destruye deliberadamente edificios, hospitales, escuelas, universidades, mezquitas   e infraestructura básica; que desplaza a comunidades enteras dejándolas a la intemperie; que utiliza el hambre como arma de guerra e impide la entrada de ayuda médica, agua potable y asistencia humanitaria, no puede ni debe ser considerada parte de la civilización. “En su sentido más profundo, ser parte de la civilización implica acoplarse a un conjunto de normas compartidas que regulan la conducta de los seres humanos, incluso —y sobre todo— en tiempos de crisis”.</p>
<p>Para el autor, un claro denominador común que atraviesa todos los conflictos en los que Israel está involucrado, es la convicción de que los problemas solo se resuelven por la fuerza. “La mirada militarista predominante no tolera compromisos ni acepta el principio de reciprocidad: se vive en una guerra perpetua contra enemigos eternos y toda tregua es provisional”. Cuando Netanyahu lanzó su ofensiva terrestre sobre la Ciudad de Gaza, preparó a su país para un futuro de creciente aislamiento económico, instando a la ciudadanía israelí a convertirse en la “super-Esparta” de Oriente Medio. En un reciente encuentro con diplomáticos de su país, Netanyahu, afirmó que en un mundo que cambia rápidamente, existe una regla simple: “Hay que ser fuerte. Hay que ser muy fuerte. Con los fuertes se firman pactos. Con los fuertes se hace la paz”. En la misma línea, el primer ministro se jactó de que “Israel es una superpotencia —ciertamente regional— y en varios campos es una potencia mundial”.</p>
<p>La descripción de Margalit augura que las atribulaciones del pueblo palestino continuarán si no existe una intervención enérgica de la comunidad internacional. Es previsible suponer que la voluntad del gobierno de Netanyahu es continuar con los procesos de limpieza étnica que siguen ejecutándose impunemente. Está claro que, al menos por el momento, nada se puede esperar de la sociedad civil israelí. Tampoco de la Europa conservadora, dado que según lo reconoció el canciller alemán en una muestra de islamofobia, “Israel viene haciendo el trabajo sucio de Occidente al atacar a Irán”. Trump, que acaba de prohibir el ingreso de los inmigrantes de Palestina, tampoco representa una garantía de arbitraje ecuánime del conflicto. De modo que según las propias palabras de Margalit, “hay pocas esperanzas porque vivimos en la era del Leviatán, ese monstruo marino de la mitología bíblica, símbolo de lo abismal, lo desmesurado y lo caótico, que no se deja domesticar y amenaza con devorar todo a su paso”. No obstante, la justificada congoja por esta etapa negra por la que atraviesa la humanidad, no debiera hacernos olvidar una  lección que ofrece la historia y se ha comprobado una y otra vez: nunca nadie ha conseguido mantener a un pueblo sometido bajo una bota militar durante toda una eternidad.</p>


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		<title>Secuelas de un genocidio</title>
		<link>https://confluenciadigital.com.ar/2025/12/secuelas-de-un-genocidio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aleardo Laría.]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Dec 2025 11:56:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[antisemitismo y antisionismo]]></category>
		<category><![CDATA[secuelas del genocicio]]></category>
		<category><![CDATA[urbanicido en Gaza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raphael Lemkin fue el jurista judío-polaco que acuñó el término “genocidio” y ha sido también el principal impulsor para que este delito fuera reconocido como tal por el derecho internacional. En el capítulo IX de su ensayo titulado “El dominio <a class="mh-excerpt-more" href="https://confluenciadigital.com.ar/2025/12/secuelas-de-un-genocidio/" title="Secuelas de un genocidio"></a></p>
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<p>Raphael Lemkin fue el jurista judío-polaco que acuñó el término “genocidio” y ha sido también el principal impulsor para que este delito fuera reconocido como tal por el derecho internacional. En el capítulo IX de su ensayo titulado “<em>El dominio del Eje en la Europa ocupada</em>”, escrito en 1944, (según la edición en castellano publicada por Prometeo Libros, Buenos Aires, 2008, páginas 153 y ss.) ofrece la mejor definición que se ha dado del delito de genocidio. Un breve extracto dice lo siguiente: “Hablando en términos generales, el genocidio no significa en rigor la destrucción inmediata de una nación, excepto cuando se lo lleva a cabo a través del asesinato masivo de todos los miembros de un país. Debiera más bien comprenderse como un plan coordinado de diferentes acciones cuyo objetivo es la destrucción de las bases esenciales de la vida de grupos de ciudadanos, con el propósito de aniquilar a los grupos mismos. Los objetivos de un plan semejante serían la desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, del lenguaje, de los sentimientos de patriotismo, de la religión y de la existencia económica de grupos nacionales y la destrucción de la seguridad, libertad, salud y dignidad personales e incluso de las vidas de los individuos que pertenecen a dichos grupos”.</p>
<p>La descripción de Lemkin se ajusta como un guante al enorme sufrimiento inferido a los palestinos de Gaza por el Estado de Israel y que aún se prolonga en el tiempo pese a la tregua recientemente alcanzada. Aunque técnicamente sigue vigente un alto el fuego mediado por Estados Unidos, funcionarios de Gaza han documentado más de 300 violaciones israelíes en las que han muerto 339 palestinos. Según una oficina de Naciones Unidas, dos niños son asesinados por ataques israelíes cada día desde que se firmó el alto el fuego en Gaza. En tanto en Cisjordania, desde octubre de 2023 y en paralelo a la invasión de la franja, más de mil palestinos (entre milicianos y civiles) han muerto como consecuencia del fuego israelí, en un espacio al que no llega el plan de paz de Trump.<a href="https://news.un.org/es/story/2025/11/1540793?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&amp;utm_campaign=aa0897d898-EMAIL_CAMPAIGN_2025_11_21_04_53&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_e7f6cb3d3c-aa0897d898-437243095">https://news.un.org/es/story/2025/11/1540793?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&amp;utm_campaign=aa0897d898-EMAIL_CAMPAIGN_2025_11_21_04_53&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_e7f6cb3d3c-aa0897d898-437243095</a></p>
<p><strong>La Convención sobre Genocidio</strong></p>
<p>La Convención sobre el delito de Genocidio, a la que Israel se adhirió en 1951, recoge una definición de genocidio más breve que la de Lemkin, comprendiendo “cualquier acto, de los mencionados a continuación, perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Ha de tratarse de la matanza de los miembros del grupo; la lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial; las medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; o el traslado por la fuerza de niños de un grupo a otro grupo”.  Sudáfrica ha explicado en la demanda presentada contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia el 29 de diciembre de 2023 que los actos y las omisiones de Israel son genocidas porque tienen la finalidad específica de destruir a una parte sustancial del grupo nacional, racial y étnico de Palestina. Estos actos se reflejan en los tres primeros supuestos, es decir, en la matanza de los palestinos de Gaza, causarles lesiones graves a su integridad física y mental, y someterlos intencionalmente a condiciones de existencia que acarrean su destrucción física. También aduce en su demanda que Israel está violando otras obligaciones como la sanción por la incitación pública y directa al genocidio cometida por autoridades israelíes.</p>
<p><strong>El genocidio cultural</strong></p>
<p>Cuando hablamos de genocidio, a menudo asociamos la palabra con asesinatos, ejecuciones masivas o matanzas indiscriminadas. Pero, de acuerdo con la amplia definición de Lemkin, comprobamos que junto con la muerte física se produce también el genocidio cultural, cuando se trata de borrar de la faz de la tierra todos los soportes físicos de las instituciones culturales, es decir el patrimonio arquitectónico, simbólico y artístico que forma parte de la memoria colectiva de un pueblo. Como acertadamente se ha señalado, la destrucción de universidades, bibliotecas, mezquitas, iglesias, cementerios, casas antiguas e incluso árboles no es solo una pérdida material, sino un golpe al vínculo emocional y psicológico entre las personas y su tierra. Según el periodista Alex Giménez, “el genocidio cultural, es el instrumento más peligroso, menos visible y más eficaz para llevar a cabo un proyecto de exterminio a largo plazo. Porque la cultura, en pocas palabras, es lo que humaniza un grupo, le da sentido y lo conecta con su lugar y su tiempo”.</p>
<p><strong>Urbanicidio</strong></p>
<p>La muerte bajo las bombas de más de 68.000 civiles, de los cuales 20.000 son niños y niñas, -sin contar los 10.000 cadáveres que se calcula que permanecen bajo los escombros- ha dejado en un segundo plano la brutal destrucción material producida en Gaza. Sin embargo, poco a poco, se ha ido develando la magnitud de esa destrucción y el futuro espantoso que aguarda a los habitantes de esta estrecha franja de tierra. “En la práctica, la proporción de estructuras arrasadas en Rafah, por ejemplo, es mayor que la de las destruidas en Hiroshima y Nagasaki”, estimó el pasado mes de junio el periódico israelí Haaretz. Se ha acuñado la palabra “urbanicidio” para describir esta nueva realidad, un término, que, a diferencia del genocidio, no está tipificado como delito en el derecho internacional. <em>Forensic Architecture</em> (FA), la agencia de investigación con sede en Goldsmiths de la Universidad de Londres, ha elaborado un mapa de la guerra de Gaza en un proyecto titulado “<em>Cartografía del genocidio</em>”, en el que se asegura que: “Rafah no existe. Jan Yunis Oriental no existe. Gaza Oriental no existe”. La destrucción del suelo, escribe la redactora del texto, Alona Ferber, implica el uso de maquinaria pesada que arrasa con todo lo que hay bajo la superficie, removiendo el terreno de tal manera que “ya no se distingue dónde estaba la carretera y dónde la acera”.</p>
<p><a href="https://www.prospectmagazine.co.uk/world/middle-east/palestine/71516/the-directive-was-nothing-left-how-gazas-cities-were-destroyed">https://www.prospectmagazine.co.uk/world/middle-east/palestine/71516/the-directive-was-nothing-left-how-gazas-cities-were-destroyed</a></p>
<p>En la noche del 7 de octubre de 2023, en su primer discurso a la nación tras la masacre de Hamás en el sur de Israel, Benjamín Netanyahu prometió no solo «vengar con fuerza este día sombrío», sino arrasar la Franja, promesa que efectivamente ha cumplido. Sus palabras fueron exactamente las siguientes: «Todos los lugares donde Hamás está desplegado, se esconden y opera en esa malvada ciudad los reduciremos a escombros. Les digo a los residentes de Gaza: Váyanse ahora, porque operaremos con fuerza en todas partes”.</p>
<p>Según el informe publicado en Prospect, “el derribo de estructuras y el desmonte de tierras han sido evidentes en toda Gaza, tanto en la creación de corredores militares por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que dividen el territorio, como en las ciudades. Si bien se ha producido desde finales de 2023, ha caracterizado las últimas etapas de la guerra y es también el punto de encuentro de los diversos impulsores de la ofensiva israelí: supuestos objetivos militares, una ideología mesiánica que busca el asentamiento judío en la Franja y el deseo de venganza tras el 7 de octubre”. La plataforma X está lleno de vídeos de colonos israelíes subidos a las excavadoras, llevando a cabo la destrucción sistemática de los edificios.</p>
<p>Por su parte Médicos Sin Fronteras (MSF) ha producido otro informe en el que denuncia la aniquilación deliberada y sistemática de las condiciones necesarias para la vida de los palestinos por parte de las fuerzas israelíes y la devastación de edificios e infraestructuras en Gaza. <a href="https://www.msf.es/noticia/la-aniquilacion-gaza">https://www.msf.es/noticia/la-aniquilacion-gaza</a>. Las fotografías de Google Maps con imágenes satelitales de la Franja de Gaza, muestran la demolición, de forma metódica, de casi la totalidad de infraestructuras básicas (hospitales, universidades, escuelas, centrales eléctricas, estaciones depuradoras de agua, carreteras, etc).</p>
<p>Se estima que 436.000 unidades de vivienda (92% del total) han sido destruidas (160.000) o dañadas (276.000). El 94% de los hospitales han sido alcanzados por los ataques. Solo la mitad de los centros hospitalarios están parcialmente funcionales (18 de 36). Hospitales como Nasser y Al Aqsa han sido bombardeados en numerosas ocasiones y algunos, como el Hospital Europeo de Gaza, no funcionan en absoluto debido a los ataques. Cabe aquí añadir que una lista publicada por Médicos por los Derechos Humanos de Israel (PHRI), identifica a 17 médicos de Gaza, y 80 trabajadores médicos en general, que permanecen detenidos sin cargo en prisiones israelíes, en condiciones terribles de aislamiento. El 61% de los centros de atención primaria no están operativos y 2.308 centros educativos, incluidas guarderías y universidades, han sido destruidos o dañados. De cada 10 vías de la red de carreteras (primarias, secundarias y terciarias) el 62% de toda la red viaria (incluidas carreteras agrícolas) han sido dañadas o destruidas.</p>
<p>Más de 50 millones de toneladas de escombros cubren actualmente el paisaje de Gaza y se estima que se necesitarán más de dos décadas para limpiarlos. Como señala el profesor Martin Coward, de la Universidad de Londres, existe una clara intencionalidad detrás de este urbanicidio: “Atacar las ciudades garantiza que la gente no tenga a donde regresar”.<strong> </strong></p>
<p><strong>Antisemitismo y antisionismo</strong></p>
<p>Según expone Andrea Rizzi, analista internacional del diario <em>El País, </em>“la magnitud de la destrucción y la indignante restricción a la entrada de suministros básicos para los civiles son una mancha que perseguirá a Israel en la historia. Lo peor es que, con toda probabilidad, minará también su seguridad, por razón de la semilla de odio que él mismo siembra con la opresión, con la bota en el cuello palestino durante décadas”.<a href="https://elpais.com/opinion/2024-01-27/gaza-el-descalabro-moral-de-occidente-y-el-de-los-demas.html">https://elpais.com/opinion/2024-01-27/gaza-el-descalabro-moral-de-occidente-y-el-de-los-demas.html</a></p>
<p>Durante largo tiempo Estados Unidos ha sido el gran apoyo diplomático y militar de Israel en el mundo. Ha vetado las iniciativas en su contra en la ONU y aporta cada año 3.500 millones de dólares en ayuda militar. La labor del <em>lobby </em>israelí, la simpatía de los cristianos fundamentalistas y una cobertura favorable de los medios de comunicación han hecho que Israel viniera disfrutando de un cierto apoyo entre la población. Pero tras 24 meses de ofensiva militar que han dejado casi 70.000 muertos palestinos, una devastación absoluta y una hambruna provocada por el bloqueo de ayuda humanitaria, la opinión pública norteamericana es ahora mayoritariamente crítica con Israel. Seis de cada diez ciudadanos se muestran críticos con el Gobierno de Netanyahu, según un sondeo del <em>Centro Pew </em>hecho público el mes pasado. Tanto republicanos como demócratas, especialmente los jóvenes, consideran que ya no se justifica el apoyo militar a Israel.</p>
<p>Este desapego a Israel, que también se manifiesta entre las bases que votaron a Trump, sin embargo no ha afectado la política del Departamento de Estado de EE UU, que dirige Marco Rubio. Recientemente se dispuso sancionar a la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados desde 1967, Francesca Albanese, por su “antisemitismo descarado” y por alentar una campaña política y económica contra Israel. Washington acusa en concreto a Albanese de “colaboración directa” con el Tribunal Penal Internacional (TPI) para “investigar, detener, encarcelar o procesar a ciudadanos de Estados Unidos o Israel, sin el consentimiento de estos dos países”, según el comunicado publicado.</p>
<p>Es posible que el rechazo a las atrocidades de Israel en Palestina haya podido contribuir al aumento del antisemitismo en Estados Unidos.  Pero no se debe confundir la crítica legítima a la política del gobierno israelí con antisemitismo porque obedecen a motivaciones distintas. Quien ha adoptado una posición acertada frente a este tema ha sido el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, quien anunció su compromiso con la lucha contra el antisemitismo, señalándolo como un problema de creciente importancia, pero reivindicando al mismo tiempo el derecho de los palestinos a un Estado propio. Mamdani reconoció el derecho a existir de Israel, pero se negó a avalar su carácter de “Estado judío” dado que, según señaló, esto implica aceptar jerarquías basadas en la religión o la etnia.</p>
<p>El historiador israelí Shlomo Sand, aborda en un breve ensayo titulado <em>Una raza imaginaria. Breve historia de la judeofobia</em> (Editorial Akal) los factores históricos que impulsaron el execrable odio a los judíos.  También reflexiona sobre la enorme distancia que existe entre el antisemitismo, y el antisionismo, como forma legítima de rechazo a una ideología política etno-nacionalista. Se pregunta hasta qué punto el sionismo, que nació como respuesta angustiosa ante la judeofobia moderna no ha terminado heredando los fundamentos ideológicos que siempre han caracterizado a los perseguidores de los judíos. Culmina su ensayo señalando que cabe formular una última pregunta sobre esta cuestión: “¿Hasta qué punto el Estado de Israel ha sido y sigue siendo un Estado etno-religioso, incluso etno-biológico, y por lo tanto alejado de una democracia moderna al servicio de todos los ciudadanos israelíes, independientemente de su religión, sexo u origen?”</p>
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<p></p><p>La entrada <a href="https://confluenciadigital.com.ar/2025/12/secuelas-de-un-genocidio/">Secuelas de un genocidio</a> se publicó primero en <a href="https://confluenciadigital.com.ar">Confluencia Digital</a>.</p>
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